SÁENZ PEÑA ROQUE (1851 - 1914)

Pablo Giussani en el capítulo ”La quimera de un romántico” manifiesta: “El 12 de octubre de 1910 el doctor Roque Sáenz Peña juraba su cargo de presidente de la Nación. Lo hacía con la íntima sensación de contar con las condiciones para cumplir lo que estimaba el punto más importante de su programa. No llegaría a desempeñar su cargo durante cuatro años, y sin embargo alcanzó a promover, aplicar, y ver realizada la reforma política más trascendente vivida por el país desde la organización nacional”.


¿Los hijos que suceden a los padres son un invento de la política contemporánea? No, ya en tiempos de la colonia el poder era hereditario, vertical y propicio a los abusos.


La historia registra repeticiones en el Sillón de Rivadavia, como Luis Sáenz Peña y su hijo Roque, ambos presidentes de la Nación, que no concluyeron su mandato.


El día que se inauguró la estatua de Roque Sáenz Peña  en la Capital Federal entre los juicios emitidos se destacó el que publicó “La Prensa”, el 9 de agosto de 1936, el que decía:


“Transcurrió la infancia de Sáenz Peña en un período en que todavía la Nación Argentina pagaba el tributo doloroso  de la guerra civil al afianzamiento de las instituciones, y en sus mocedades fue testigo y actor en algunas convulsiones ocasionadas por las renovaciones presidenciales. Esas luchas eran fruto de la inexperiencia en el gobierno y en el ejercicio de las formas superiores de la democracia, pero terminaban siempre con acuerdos inspirados por la salud de la patria, en cuyo beneficio se deponían ambiciones y se olvidaban rencores. (...) debieron influir en los actos más destacados de su vida”...


 En la política se vive un poco de los vaivenes de los adversarios  y eso ocurrió con él, que recién al cumplir sesenta años cuando fue elegido presidente de la Nación en 1910, pero pudo hacerlo  en 1892 en la plenitud de su vida, cuando sus amigos levantaron su nombre  y sus opositores levantaron el de su padre para obligarle por ética  a no aceptar la candidatura. Fue un error, porque tanto  él como su compañero de diplomacia llegarían  tarde a la primera magistratura. Ambos murieron durante su gestión.


 A principios de 1909 se afirmó su candidatura  apoyada por la Unión Nacional de tendencia oficialista, mientras se movía contundentemente como oposición la U. C. R., la Unión Cívica, el Partido Socialista y  La Liga del Sur en la provincia de Santa Fe, fundada por Lisandro  de la Torre.


Pellegrini había confesado:”La generación que logre sacar al país de su sopor y encaminarlo a las urnas, le habrá prestado servicios tan trascendentales como el de su independencia” y Roque Sáenz Peña se identificó con ese ideario, tenía bien claro: “el  problema principal de la vida política era “el fraude electoral” que alejaba al pueblo de las urnas y empujaba a la oposición a salidas violentas”.


Expresa Octavio Amadeo:  “Había unción en su voz; todos comprendieron que no era un juglar de feria ni un sacamuelas electoral, sino un hombre nuevo con una anunciación. ” Un pueblo que no puede votar, ni darse gobiernos propios, no es un pueblo en el concepto jurídico, ni en su significado sociológico, esto no es una república, ni una democracia”.


A los dos meses de asumir, mandó un proyecto al Congreso para que levantase un nuevo padrón electoral sobre la base del registro militar- lo mismo que había pedido Quirno Acosta y Victorica en 1908 a sugerencia de Roca.-
 El enrolamiento estuvo a cargo del ministerio de Guerra y el Poder Judicial debió  indicar que ciudadanos tenían derecho a voto y designar quienes debían organizar  el acto eleccionario.


 Pensar que a pesar de ser un aristócrata de cuna, educado en el club y las embajadas, un hombre refinado que ignoraba las costumbres del hombre común  le dio el arma de su liberación, superior a la abstención y a las revoluciones violentas. El pueblo estaba apolillado y Sáenz Peña lo sacó al sol, a la justicia, a elegir su propio destino. “Su ley electoral valió, vale y valdrá hasta el final de los tiempos  tanto como la Constitución formando  parte de ella”.


Cuando comenzaron los primeros síntomas de la enfermedad que lo llevaría a la muerte, el país tenía los elementos de trabajo, producción y riqueza al alcance de su voluntad, materiales cuya salida provechosa, podrían  lograr su prosperidad.


Después de dos pedidos de licencia en 1913, al concedérsele  otra por tiempo indeterminado, no  pudo más vencer a su enfermedad.


Falleció  el 9 de agosto de 1914,una semana después de haber estallado la Primera Guerra Mundial. 

 

Bibliografía:
Barreda Felipe: “Roque Sáenz Peña “. Buenos Aires,1934.
Amadeo Octavio: “Vidas argentinas”. Buenos Aires,1936.
Viale César: “Roque Sáenz Peña a través de su vida política”. Buenos Aires, 937.
Giussani Pablo: “La quimera de un romántico” Cap. De Crónica de la historia argentina. Hyspamérica Ediciones,1992.

 

Sáenz Peña Roque. Avenida. Topografía.
Corre  de N. A  S. a la altura de Av. Sorrento1500.
Carece de designación oficial.
Recuerda  a Roque Sáenz Peña (1851 – 1914) , presidente de la República desde 1910 a 1914.