Padre del nacionalismo vasco, procedente de una familia carlista del barrio de Abando.
Sabino Arana inició su educación en Bayona (Francia), adonde la familia debió huir en 1873, al descubrirse la implicación de su padre en el contrabando de armas para los partidarios de don Carlos María Isidro de Borbón.
Después pasó por un colegio de jesuitas y completó su formación aprendiendo vasco durante una larga convalecencia.
Interrumpió sus estudios de derecho en la Universidad de Barcelona al morir su madre, en 1888. Desde entonces, aislado en su casa de Albia, se dedicó a la investigación histórica y filológica, obsesionado por la identidad del pueblo vasco.
Elaboró multitud de artículos (la mayoría sobre temas lingüísticos) que, en 1892, recopiló bajo el título Bizcaya por su independencia; en 1893 los presentó ante unos cuantos adeptos en un acto que representa el arranque de su actividad política (llamado “juramento de Larrazábal”).
Su ideología de entonces, racista y reaccionaria, no desentonaba en el contexto europeo de fin de siglo, en el que proliferaban los nacionalismos xenófobos y chovinistas.
Aparte del referente mítico de la lengua, común en la mayor parte de los nacionalismos europeos desde los románticos alemanes, Sabino Arana dotó a su movimiento de un tinte tradicionalista (reclamación de los “fueros” como constitución propia del país) y de un confesionalismo católico rayano con el integrismo, que quedaron reflejados en su lema Dios y leyes viejas.
Creía haber descubierto los principios eternos del “ser” vasco, a cuyo olvido atribuía la decadencia histórica del país y su sometimiento a ideas foráneas.
Hizo objeto de sus ataques a los inmigrantes venidos de otras regiones de España, a los socialistas y al movimiento obrero en general, así como a los principios de tolerancia del liberalismo.
Sabino Arana consiguió así entroncar con los temores y las frustraciones de las clases medias de la provincia de Vizcaya, intensamente sacudidas por el avance de la revolución industrial, que acogieron la propuesta nacionalista como argumento ideológico de su lucha contra la clase obrera y contra el Estado centralista de la Restauración, al que consideraban aliado de los grandes capitalistas autóctonos.
Sabino Arana proponía en aquella época la independencia de Vizcaya como vía de recuperación de su identidad, dejando que cada una de las restantes provincias vascas de España y de Francia corrieran el mismo camino por su cuenta, hasta reunirse todas en una Euskalerria federal.
En 1894 dio el paso definitivo para transformar sus abigarradas ideas en un movimiento político: creó el periódico Bizcaitarra (por cuyo contenido sería procesado varias veces) y el Euskaldun Batzokiya, especie de círculo recreativo destinado a canalizar la propaganda político-cultural de los nacionalistas.
Puestos a la obra, inventó incluso un nombre para el país que proyectaba (Euzkadi) y una bandera inspirada en la de Inglaterra (la ikurriña).
En 1895 culminó su obra con la fundación del Partido Nacionalista Vasco, principal organización nacionalista del País Vasco durante más de cien años.
La evolución moderada y “españolista” que experimentó Arana en los últimos años de su vida determinó la posterior ambigüedad ideológica del movimiento nacionalista y las continuas tensiones que ha habido en su seno entre autonomistas e independentistas.
En los últimos años de su vida, vio como gran parte de su proyecto era destruido por las autoridades y los atentados perpetrados por sus opositores; así, en mayo de 1902 fue asaltado y saqueado el Centro Vasco.
Ese mismo mes, Arana fue encarcelado por delito de rebelión por enviar un telegrama al presidente estadounidense Theodore Roosevelt, felicitándole por conceder la independencia a Cuba.
Antes de su muerte, puede que debido a que la Junta no consiguiera los apoyos considerados como necesarios para el citado proyecto, Arana nombró como su sucesor a un ferviente independentista, de lo que se desprendería claramente, según algunos, que abandonó dicho proyecto españolista.
Además, entre otros motivos, se alega que, durante todo ese período el periódico La Patria, con la supervisión de Arana, continuó publicando artículos nacionalistas, el propio Arana realizó escritos en tal sentido y además en las elecciones se presenta el PNV, siendo Arana el que interviene en la selección de candidatos.
Gravemente enfermo de la enfermedad de Addison, se solicita su excarcelación por motivos de salud interponiendo recursos judiciales, que son desestimados, y se recogen más de 9000 firmas, que son ignoradas; Segismundo Moret, presidente del Congreso de los Diputados, dijo:
“Será más gallardo que muera en la cárcel; además la tranquilidad de España bien vale la vida de un hombre”.
Arana en su lecho de muerte (1903)
El 8 de noviembre de 1902 es absuelto del delito antes mencionado y sale de la cárcel, pero el fiscal anuncia recurso contra la sentencia, por lo que decide exiliarse en Francia bajo la identidad de Sylvain de Arbeste.
En septiembre de 1903, a causa del avanzado estado de su enfermedad, Sabino Arana abandona la dirección del PNV, eligiendo como su sucesor a Ángel de Zabala, de clara tendencia independentista, falleciendo el 25 de noviembre de 1903 a los treinta y ocho años de edad.
Su obra fue microfilmada en 1936 para protegerla de las tropas sublevadas en la Guerra Civil.
En 1965 y 1980 fueron publicadas sus obras completas; la Fundación Sabino Arana, vinculada al PNV, almacena y expone numerosos documentos de su vida.

Bibliografía:
La expuesta en el texto.
Kintana Goiriena, Jurgi (2007). Sabino Arana Goiri (1865-1903). Euzkadiren Aita, Biografiak (en euskera). San Sebastián: Elkar.
Antonio Elorza (23 de noviembre de 2003). El País, ed. Sabino Arana: cien años de Euzkadi.
Sabino de Arana. Pasaje. Topografía:
Se encuentra en el tramo comprendido por calle Mitre entre Av. del Huerto y Salta.
Se le impuso ese nombre por Ordenanza del 22 de mayo 2004.
Recuerda a Sabino de Arana y Goiri, figura excepcional que marcó rumbos en la vida del pueblo vasco denominado la Vizcaya.