RUSIÑOL JUAN

El apoyo que los rosarinos habían prestado a Urquiza en su lucha contra Rosas, determinó que el vencedor de Caseros procediera luego a devolver atenciones.

Así, el 3 de agosto de 1854, Rosario fue declarada ciudad y se dispuso su organización política y administrativa, que incluía nombramiento del jefe político, formación de la policía y del cuerpo de serenos y nomenclatura de las calles.

Rosario despertaba gracias a la libre navegación de los ríos, y se convertía en el puerto de once provincias argentinas, construyéndose el primer muelle y realizándose estudios preparatorios para el trazado del ferrocarril.

Las comunicaciones se intensificaban con el primer servicio de pasajeros a través del vapor Progreso, que hacía la carrera Buenos Aires – Rosario, al tiempo que Joaquín Fillol y Juan Rusiñol por tierra se aventuraban a establecer la empresa de Mensajerías Nacionales, en junio de 1854 apoyados por el gobierno de la Confederación que presidía Justo José de Urquiza.

Wladimir C. Mikielievich hizo un exhaustivo análisis acerca de los orígenes del transporte interurbano de pasajeros y carga, investigaciones que coincidiendo con las del ingeniero Delfo E. Locatelli, determinaron que el lugar ocupado actualmente por la Compañía de seguros "La Segunda" sobre la calle Juan Manuel de Rosas 925 tuvo su asiento la administración central de "Mensajerías Nacionales Iniciadoras".

La primera línea tendida de diligencias Rosario - Córdoba hacía un recorrido cada 15 días, realizando dos viajes redondos – es decir ida y vuelta – dos veces por mes, cuyo tiempo de viaje empleado era de 3 a 4 días.

A Mendoza las salidas eran cada semana; entre Córdoba y Tucumán cada 8 días y entre Córdoba y Catamarca cada mes y entre Mendoza y San Juan cada 15 días.

Era tal el estado de pobreza en el interior y el paisaje tan chato por el año 1854, que el emprendimiento de estos dos catalanes se convirtió en una verdadera pompa.

Gabriel Carrasco en su obra "Anales de Rosario", pág. 289 acota: "Un hecho corrobora tales impresiones, cuando llegó por vez primera la diligencia a San Luis, el Gobernador "manifestó su extrañeza que tan hermosos coches se destinasen al tráfico general, agregando que aquello era demasiado bueno, y que no creía que pudiera mantenerse una empresa que comenzaba con tanto lujo".

Cada galera podía conducir de 14 a 17 personas cuyo equipaje no debía excederse de una arroba y media, y cada pasajero portar lo necesario para comer y beber, ya que sólo se aprovisionaban en las postas y algunas eran muy precarias y sólo en invierno cocinaban carne de aves o vacuno hervida.

Las postas eran ranchos con corral, pozo donde había agua subterránea, predio generalmente cercado por un foso con puente levadizo para cubrirse de posibles invasiones indígenas y donde se hacía el relevo de los caballos.

A los cuatro años de su creación la firma Rusiñol – Fillol atravesaba dificultades económicas debiendo disolverse en 1859, por estar imposibilitados de devolver el aporte de 12.000 pesos adelantados por el Gobierno Nacional tanto para su iniciación como expansión.

Entonces hiciéronse cargo de la empresa Justo José de Urquiza, Benjamín Virasoro y Timoteo Gordillo, sociedad propietaria de diversos negocios que giraba bajo la razón social Timoteo Gordillo y Cía., con un contrato de explotación por quince años.

 

 

Bibliografía:

Revista de Historia de Rosario. Año XXI. N°35. 1983.

La expuesta en el texto.

 

Rusiñol. Pasaje. Topografía:

Corre de N. a S. desde 400 hasta 499 a la altura de Tucumán 3500.

Se le impuso ese nombre por D. 42017 del año 1971.

Recuerda a uno de los socios de la primera empresa de transporte de pasajeros y correspondencia de nuestra ciudad.