ROSSINI GIACCHINO (1792 -1868)

Cuando Rossini visitó a Beethoven en Viena, éste le aconsejó amablemente: ”siga escribiendo barberos”. con eso quiso decir que la ópera cómica era el género apropiado para su genio.
 
“El barbero de Sevilla” (1816) fue, dentro de su prolífica producción, su obra más perdurable.


Su originalidad no proviene estrictamente  de su composición ya que, siguiendo la costumbre de la época, Rossini utilizó material de otras obras suyas o ajenas. Incluso la famosa obertura  fue escrita primitivamente para su ópera “Elisabetta, regina d´ Inghilterra”.


A pesar de todos esos injertos, mantiene una unidad y una espontaneidad deslumbrantes.


Lo más curioso en el caso de Rossini no fue  tanto su música  como su silencio. Si entre 1810 y 1829 compuso cuarenta óperas, luego se pasó los últimos cuarenta años de su vida  sin escribir una sola nota para el teatro lírico.


Durante esas décadas se dedicó a recibir amigos, a concurrir a cuanta fiesta  se le pusiera por delante  y a recorrer medio París en busca del mejor proveedor  de tagliatelle o de macarroni.


Rossini contaba con treinta y siete años cuando bajó la cortina  a su carrera musical.


Había escrito su primera ópera, Demetrio y Polibio, a los catorce, y a partir de entonces su máquina  creadora  se movió a una velocidad inverosímil, cuyo mayor récord sería “El barbero de Sevilla”, la que compuso en catorce días.


Vivió la etapa de oro de su vida.


Según su biógrafo Fréderic Vittoux, “Recuerda la etapa de oro de su producción un poco semejante  a la excepcional efervescencia  del cine norteamericano entre 1920 y 1940. En ambos casos el  mismo período prolífero la misma demanda entusiasta  del público, la misma avidez de creación, las mismas “prime donne”  encantadoras y caprichosas”.


Ciudades como Turín, Bolonia, Livorno, Florencia o Roma estaban obligadas a estrenar óperas nuevas cada año. Por toda Italia entonces se buscaban talentos nuevos y  Giacchino debió luchar a capa y espada para tener cada vez más fama y dinero.


A cambio entregó la loca felicidad de su música; y para algunos sería el único compositor importante que supo conciliar en la ópera lo irónico y lo trágico, la sonrisa y el melodrama.


Logró pues durante su época de gloria ser agasajado por la nobleza de varios países, mientras públicos entusiastas reventaban las salas donde se presentaban sus obras. Finalmente se instaló en París, donde alcanzaría a paladear muchos años de éxito.
         
Era hijo de un trompetista y de una madre aficionada al bel canto, que se instalaron en Bolonia para que el niño se educase esmeradamente, más mucho  les costaría lograr su objetivo, pues el niño  por su temperamento revoltoso lo echaron de varias escuelas hasta recalar por último en un conservatorio  de música, donde recibió lecciones de violonchelo, contrapunto y  composición y donde por casualidad pudo descubrir sus  proyectos de vida.


Se conoce poco de su juventud más se sabe que fue un muchacho seductor,  inquieto, amigo del jolgorio y que tomaba en broma la seriedad de los empresarios, intérpretes y  su propio talento.


Mujeriego incorregible, se casó dos veces, siempre por conveniencia, la primera por favorecer a su carrera y la segunda para consolidar su bienestar económico. ¡Qué precio tan caro! Lo que lo llevaría a buscar en la comida y otros placeres momentáneos intentos de  felicidad, a tal punto que cuando se despidió de la ópera, se había convertido en un hombre obeso que ocultaba sus manos rechonchas  bajo un chaleco ajustado.


Del grandioso maestro en el ocaso de su vida  dejaría el nombre  a unos canelones rellenos, contrariamente a aquel afiebrado músico que cuando componía apenas tenía tiempo ni le interesaba  la gastronomía.

 

Su desaparición en 1868 conmovió a Europa y en su tumba colocaron este epitafio: ”Dejó el mundo mejor que lo encontró"

 

Bibliografía:

Artículo “Giacchino Rossini” de  la revista “Temas y fotos”,1994.

 

Rossini. Cortada. Topografía:

Corre de E. a O. desde 1500  hasta 2099 a la altura de Gorriti 1800.

Carece de designación oficial.

Recuerda al talentoso compositor de óperas Giacchino Rossini ( 1792 -  1868)