RAWSON GUILLERMO (1821-1890)

Tal vez haya sido Guillermo Rawson, el primero entre nosotros que marcó la importancia de la higiene interna en la prevención de las enfermedades.


Primer profesor de Higiene Pública en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, (1875), creada dos años antes por su iniciativa.


Bajo su influencia se formaría  una generación de higienistas,  que en los cincuenta años siguientes hizo de esta idea el punto central de su actividad. Hombres de diversas funciones: profesores universitarios, ministros, legisladores otros, publicistas incansables, impusieron una orientación que impulsaría  la acción del Estado.


Todos esos hombres se movieron influenciados  por el desarrollo del higienismo en Francia y  motivados por las grandes epidemias  que azotaron a Buenos Aires: de fiebre amarilla en 1858, 1870 y 71 y de cólera en 1856, 1867/69 y 11873/74.


El doctor Guillermo Rawson nacido en San Juan el 25 de junio de 1821, trasladándose después a la Capital Federal para estudiar en el Colegio de los jesuitas. Al obtener su título  con 23 años, en el acto de entrega el Dr.  Claudio Mamerto Cuenca destacó sus méritos de alumno extraordinario. Diría: “Los hombres como vos, doctor Rawson son un impulso de perfección y mejora, impreso por la mano de Dios en la carrera  progresiva del género humano”.


Con su reciente título partió hacia su tierra natal,  con el objetivo de mejorar la salud de sus coterráneos, logrando de inmediato una merecida reputación, superior a sus años – diría Sarmiento.


Sería en San Juan donde abrió  sus puertas a la política. Más su  adversión a Rosas costóle encarcelamiento con grillos y graves tormentos.


 Al salir en libertad  después de Caseros,  se convirtió en una esperanza y una realidad popular  proponiendo un amplio programa de profilaxis sanitaria.


Ministro del Interior durante la presidencia de Mitre, debiendo comandar el presidente las fuerzas nacionales durante la Guerra del Paraguay, Rawson debió encarar diversos proyectos de Estado como firmar con Wheelright el contrato para la construcción  del ferrocarril de Rosario a Córdoba, mejoras de caminos, fomento de la colonización, tendido de redes telegráficas e implantación del sistema métrico decimal entre otros tantos emprendimientos.


Aunque su mayor laudo sería su condición de higienista,  advirtiendo el grave problema de la vivienda popular. Los conventillos – según sus apreciaciones – eran uno de los sitios más vulnerables a la expansión de epidemias.


Escribió al respecto: “Estudio sobre las casas de inquilinato en Buenos Aires”, y una vez culminado ese trabajo, presentó al Gobierno la propuesta de construcción y financiación de casas dignas de ser habitadas, al estilo de las que había levantado en Londres, el banquero Peabody.


Lo sorprendió la muerte el 2 de febrero de 1890  en París,  adonde había viajado por un problema visual.

 

Bibliografía:
Passamonte María Inés. Pobreza y acción social en la Historia Argentina  Cap. 5, Pág. 117 a 135. Humanitas 1987.
Alayon Norberto: Hacia la historia del trabajo social en la Argentina. Buenos Aires 1992. Pág. 26.

Rawson. Calle. Topografía:
Corre de N. a S.  entre las calles Monteagudo y Falucho, desde Junín al pasaje Puccini. Barrio Las Malvinas.
Se le impuso ese nombre por O. 3 del año 1905.
Recuerda a Guillermo Rawson (1821- 1890) médico higienista por excelencia. Firmante con Wheelrigt del contrato para la construcción del Ferrocarril Central Argentino.