RAUCH FEDERICO (1790 – 1829)

 

Es muy común que, durante el transcurso de nuestra Historia política, los ideólogos y los gobiernos de turno, nominen lugares, monumentos, edificios, ciudades, etc., con el nombre de algún PROCER, que haya defendido y coincidido con sus ideales.

El concepto de PRÓCER, va variando según las épocas y las ideologías dominantes. Quien para algunos, en algún tiempo es un PROCER, para otros, en otros tiempos se transforma en alguien cuestionable o indigno.

Y eso ha pasado con la figura de FEDERICO RAUCH.

Para algunos, un HÉROE de la Conquista del Desierto, para otros un GENOCIDA.

Nacido en Weinheim, Gran Ducado de Baden, Alemania en 1790, militó    durante su juventud  en las campañas napoleónicas.

Llegó  a la Argentina en 1819 siendo asignado a las campañas punitivas de Martín Rodríguez participó en tres campañas de exterminio contra los aborígenes de territorio pampeano.

 Siendo premiado por su dureza y efectividad por los pobladores y estancieros  de la zona afectada.

Pero en la gestación del país ocurrieron hechos incomprensibles como fue la complicidad  de sectores anárquicos con las indiadas salvajes (1828-1829).

El coronel Federico Rauch, fue protagonista de este contubernio degradante  en uno de los operativos que se desenvolvió del 16 al 25 de marzo de 1829.

En la ocasión un Regimiento de Húsares  bajo su dirección marchó desde El Tala  en persecución  de anarquistas aliados con indios  al mando de los famosos  caciques Venancio y Arbolito, a la sazón en inmediaciones de la Guardia del Monte, la que acababa de ser tomada, saqueada y destruida completamente.

Los enemigos del orden contaban con trescientos gauchos y ciento cuarenta indios pampas, con el apoyo de dos piezas de artillería. Presuntamente se habían aliado a estas fuerzas unos doscientos bandidos o  mercenarios, ”facinerosos” los llamaba Rauch en el parte del combate.

En ese mismo documento el comandante general de la frontera Norte (tal era el cargo de Rauch) denunciaba con toda crudeza: ”Me es doloroso pero necesario  decir  a V.S. que, desde las inmediaciones de Lobos hasta este punto, todo es un yermo, Cualquier  parte donde se encuentran las huellas de los facinerosos sólo se presentan espectáculos de horror.

Los hombres buenos por no tener expuestas sus vidas, abandonan sus intereses, retirándose donde se creen seguros, quedando la compañía a discreción de Miranda. Arbolito y otros de este jaez, si el gobierno no toma las medidas más enérgicas.


Es preciso que el gobierno considere las fatales consecuencias  que puede tener el país  que los indios se hayan mezclado en esta guerra desastrosa, y que si hoy sólo existiese entre los anarquistas y un puñado de ellos, mañan podrá ser inundada de bárbaros la campaña y el país arruinado”.

Proféticas habrían de resultar las palabras del bravo coronel Rauch, quien tres días más tarde sucumbiría precisamente a esta barbarie, tras el enérgico combate de Las Vizcachas o Las Vizcacheras:”…el cabo de blandengues Manuel Andrada le boleó el caballo y el indio Nicasio lo ultimó” dice escuetamente Jacinto R. Yaben en su obra biográfica.

 

 

Bibliografía:
Piñeiro Armando Alonso en Cronología Histórica Argentina. “Cuando anarquistas e indios conspiraban” Buenos Aires, 1981.

Rauch. Diagonal. Topografía:
Corre de N. a S. desde 800 hasta 1699 a la altura de Av. Sorrento 1400; Washington 1600.
Se le impuso ese nombre por D. 24209 del año 1959.
Recuerda al coronel Rauch, de origen alemán, que  participó con bravura de varias campañas contra las invasiones indígenas en la Patagonia argentina