QUINTANA MANUEL Presidente (1835-1906)

En la historia política argentina figuran presidentes llegados a destiempo; Rivadavia arribó con anticipación; Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña, con atraso. Por eso ninguno de ellos dio al país lo que el país esperaba o debió esperar. Don Teófilo Martínez, que ha escrito una hermosa silueta de Quintana, comienza diciéndonos que, en efecto, "debió surgir para gobernar veinte años antes". A poco de asumir la presidencia de la República se encontró al estadista tendido inesperadamente sobre su túmulo..."

Carlos Ibarguren: " El Dr. Quintana no hizo profesión de la política, no fue jefe de partido, ni demagogo, ni hombre de comité. No aduló a la versátil muchedumbre, ni procuró el halago efímero de la popularidad. Jamás acaudilló multitudes. Las gentes de la calle le miraban de lejos, quizá sin comprenderlo, y las jóvenes generaciones en la actualidad, si bien saben su nombre, ignoran sus actos y sus obras. La historia argentina le reserva, sin embargo, una página que será la de la segunda mitad del siglo XIX. Ella lo considera un preclaro varón consular, que dignificó la universidad, el parlamento y el gobierno".

Manuel Quintana había nacido en Buenos Aires, el 19 de octubre de 1835. Año coincidente con el comienzo del segundo período dictatorial de don Juan Manuel de Rosas.

El primer golpe emocional que quedaría gravado en la mente del niño sería el fracasado levantamiento de los "Hacendados del Sud", (del que formaba parte su padre) una insurrección preparada por un grupo de estancieros y hacendados del sur bonaerense que estalló el 29 de octubre de 1839 en el pueblo de Dolores, la que fuera aplastada en forma sanguinaria por las fuerzas de Rosas.

La visión de esa tragedia hirió tan profundamente su infancia, que medio siglo después en un debate parlamentario diría: "La cabeza de Pedro Castelli (hijo del prócer de 1810) en la punta de una pica en la plaza de Dolores, es el recuerdo más antiguo de mi existencia y la tristeza suprema de mi vida fue la despedida del autor de mis días que se condenaba voluntariamente al destierro (1840)..."

Explicita González Arrili: "Fue un profesor de Derecho a la manera clásica. Tenía al servicio de su inteligencia una clara memoria y un estilo elocuente que desde joven le dieron personalidad parlamentaria que demostró en la Legislatura bonaerense donde, para entrar, debió ser autorizado especialmente, pues no cumplía con el requisito de la edad".

Desempeñándose como diputado en 1863, Quintana, con motivo de la federalización de Buenos Aires, tuvo brillante actuación y su nombre sería aclamado. Presentó un proyecto de ley por el cual Rosario podría ser capital federal de la República, el que fue muy discutido y no llegó a concretarse, porque el 12 de octubre de 1879, Avellaneda al término de su mandato señaló con firmeza "Pienso que la ciudad de Buenos Aires debe ser declarada Capital de la República Argentina"

El 12 de octubre del año 1904 asumió la primera magistratura y dice la anécdota que sus nietas le habían bordado en oro, el sol de su banda presidencial.

Al asumirla   tenía 80 años y una salud endeble, a tal punto que en  el acto de asunción del mando, se desvaneció.

Con la elegancia de su atuendo podía compararse la elegancia en su forma de pensar y de decir. Tenía la gracia de buena ley del elegante verdadero tanto por dentro como por fuera.

Políticamente, se definió como conservador, aunque se inclinó siempre por la concreción de una profunda reforma social debido a la cambiante situación originada por el constante arribo de inmigrantes.

El breve gobierno del sucesor de Roca, se desarrolló entre una agitación social, sublevación dirigida por el Partido Radical (que fuera sofocada) y una gran prosperidad material, ya que en 1905 se dio una de las más grandes cosechas de cereales de la historia del país, y la balanza de pagos hubo arrojado un resultado netamente favorable.

Pocos meses después de cumplirse un año de iniciado su período de gobierno, comenzó a decaer. Discutíase con encono su política. En la Capital federal se hizo una coalición de partidos para derrotar al gobierno en elecciones parlamentarias. El mismo día 12 de marzo de 1906, que tendrían lugar tales comicios con el triunfo de la oposición, el presidente Quintana fallecía. Iba a cumplir setenta años de edad. Asumió el poder, de acuerdo con lo previsto por la Constitución Nacional, su vicepresidente, Figueroa Alcorta.

 

Bibliografía:

Ibarguren Carlos: ""El Dr. Quintana". Estampas de argentinos.

Presidencia de Quintana. Agitación y prosperidad. Fascículo declarado de interés educativo por el Consejo General de Educación y Cultura de la Dirección Gral. Escuelas de la provincia de Buenos Aires. Año 1994.

González Arrili Bernardo :"Historia de la Argentina según las biografías de sus hombres y mujeres. "Manuel Quintana". Ed. Nobis. 1968. Pág. 3145 y sig.

 

Quintana Presidente. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 200bis hasta 4099 a la altura de Ayacucho 3800; Ovidio Lagos 3800.

Carece de designación oficial.

Recuerda a  Manuel Quintana (1835 -1906)presidente argentino durante el corto período 1904 -1906.