QUILMES

Roberto Cinti el revista Nueva dice: "En Tucumán floreció una de las más importantes culturas indígenas de la Argentina. Miles de viviendas y defensas abandonadas quedan como testimonio de su gloria y de su martirio".

En su historia de la Conquista, el padre Pedro Lozano, sostiene que " los quilmes no eran nativos de los valles calchaquíes sino que habían venido de Chile para escapar del dominio incaico".

Los testimonios arqueológicos demuestran que habían sido vasallos del Inca entre 1480 y la caída del Cuzco en manos de Pizarro.

Pertenecieron al gran tronco diaguita o calchaquí, identificados con una lengua denominada "el cacan" y una organización socio – política poco comunes. Su habitat estaba enclavado en los 4.200 metros del cerro de Quilmes o del Cajón dominando la vasta región desértica de Yocavil, en el noroeste de Tucumán.

Al pie de las faldas que miran al sur de cerro arrancan las ruinas de aquellos antiguos señores. Lugar que Samuel Lafone Quevedo, hispánico pionero de nuestra arqueología, las comparó con un panal de abejas y, para  su asombro, le resultó más accesible desplazarse a caballo entre us paredes, de hasta un metro y medio de ancho, pareciéndole calles.

Pero su recorrido no fue más allá de una corta estancia y la verdadera exploración sistemática quedó para Juan Bautista Ambrosetti, quien un día de principios de siglo XX, acampó en medio de las pircas, con buena provisión de agua y muchos interrogantes. Sería el verdadero descubridor del mayor centro poblado argentino en tiempos indígenas. 

La ciudad propiamente ruinosa, sobre la base del cerro extiende su kilómetro cuadrado de edificios rectangulares, silos circulares, plazas, callejas, bóvedas funerarias y morteros públicos. Al sudoeste de esa estructura aparecen los restos de una represa que permite descubrir, sería el almacenamiento y provisión de agua potable mientras en la cumbre, un refugio de piedras, inexpugnable, seguramente sería el aguantadero en caso de invasiones hispánicas, desde donde los quilmes encumbrados y amparados en una lluvia de piedras y flechas dominarían la defensa convirtiéndose en tribus bravías e indomables.

A tal punto sería su feracidad que Alonso de Mercado y Villacorta, gobernador colonial de Tucumán, tras dominar el último de sus alzamientos llegó a fortificar su metrópoli.

No por nada las crónicas coloniales los pintan como la nación calchaquí más indómita y belicosa, que cobijados por una geografía escabrosa desafiaron al invasor durante ciento treinta años. Usaron sagazmente su espíritu de independencia hasta caer de rodillas en el siglo XVII.

Frente a l sus continuas  tentativas de sitio y asedio a los poblados ¿Cuál fue el ardid de la defensiva española para vencerlos ? darle más prevalencia a la falta de comida que al uso de las armas . El fracaso quilmeño se produjo porque pudo más el hambre que los arcabuses.

Explica el padre Lozano que este grupo tribal al ser derrotado, la Real Audiencia de Buenos Aires dispensando favores al gobernador de Tucumán, decidió trasladarlo y dispersarlo miserablemente.

Unos mil ochocientos indígenas, según los cálculos del antropólogo Miguel Angel Palermo, marcharon al destierro en 1665, otros cientos fueron integrados al sistema de encomiendas, mitas y yanaconazgo por el clero, la milicia y el Cabildo, mientras otros setecientos cincuenta , después de atravesar ríos torrentosos, sierras agrestes , suelos pedregullos y salinas y afrontando agresivos fenómenos climáticos, arribaron al término de 1666.

Se los ubicó primero unas tiewrras yermas de la geografía bonaerense, cercanas a una suerte de estancia del entonces Pago de la Magdalena, a tres leguas sur, de lo que hoy es puerto de nombre homónimo.

Sobrevivieron criando ganado cimarrón, recogiendo frutos y sembrando en el llano, maíz y papa, consecuentemente añorando aquel territorio propio de los cerros, donde dejaron en esos senderos empedrados restos de fortalezas, viviendas y terrazas de cultivo, que aún sobreviven al paso de los siglos.

Ese gupo azotado, sufrido y establecido en la reducción denominada Santa Cruz de los Quilmes,  daría el nombre a lo que hoy es la febril y numerosa ciudad de Quilmes , provincia de Buenos Aires.   

 

Bibliografía:

La expuesta en el texto.

Cinti Roberto: "Quilmes" en Revista Nueva. N°151. Junio de 1994.

 

Quilmes. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde 00B hasta 99Bis, a la altura de Chacabuco 2200.

Se le impuso ese nombre desde la apertura del pasaje, ratificado por Ord. 1.578 del año 1961.

Recuerda a la parcialidad de indios que habitaron durante la conquista la región tucumana del cerro de Quilmes o del Cajón.