PUNTA DEL ESTE

En la ciudad – balneario de  la costa uruguaya, la naturaleza desborda en tupidos bosques de pinares, magníficos jardines, playas de amplísimas arenas con aguas mansas y bravas y  días privilegiados de un sol abrasador en toda la costa, islas y lagunas muy cercanas.

Al bronceado se suma la oferta de una intensa vida nocturna, hotelería, casino y gastronomía de nivel internacional, que coincidentes hacen de Punta del Este, un lugar exclusivo que nada tiene que envidiarle a los más selectos balnearios de la Costa Azul.

Desde los albores del siglo XVI, piratas y navegantes de diferentes naciones arribaron al Río de la Plata  y muchos de ellos desembarcaron en el Cabo Santa María , hoy Punta del Este.

El primer blanco que llegó  a esas playas allá por 1502, fue Américo Vespucio en sus andanzas al servicio de Portugal, y  las bautizaría “Cabo del Buen Suceso”.

Catorce años más tarde Solís las rebautizó “Cabo de Santa María” antes de aprovisionarse con carne de lobo marino en las islas aledañas e internarse en el Mar Dulce y dar de comer a los guaraníes..

Hernando de Magallanes anduvo de paso y Sebastián Gaboto se detuvo a preparar charque de lobo marino.

Los portugueses Martín y Pedro López de Souza en cambio, hasta se dieron el tiempo para analizar el modus vivendi de los aguerridos charrúas. Observaron que sólo se alimentaban de carne y pescado, dejando anotado en su diario .”son muy tristes y la gran parte del tiempo lloran”.

El pirata Francis Drake fue quien le endilgara su tercer nombre “Cabo de la alegría”. Nombre muy insólito porque su sobrino John Drake después de naufragar  frente a la isla de los Lobos, pasar  un año cautivo con los indios sufriendo tormentos,  cuando  logró escapar a bordo de una rudimentaria canoa, lo esperaba  una celda en Buenos Aires y una condena en Lima.

En 1829 las autoridades de Maldonado alentaron la idea de erigir un pueblo que llamarían Ituzaingó en la punta del este, más la iniciativa no fue más allá de los papeles.

Más objetivo sería el empresario Francisco Aguilar quien gestionó la explotación de tierras, importó camellos para el transporte de cargas y gente en la arena, dedicándose a la explotación de lobos marinos, allá por la década del 30.

Pero cabe señalar que los orígenes de la ciudad se debió a la firma Lafone & Cía. que ya prácticamente era dueña de Montevideo y que en 1843 había comprado las rentas de la Aduana hasta 1848, lo que le significaba  jugosas ganancias si el puerto de Buenos Aires fuese bloqueado por potencias extranjeras decididas a reglamentar el comercio exterior. También adquirió  por concesión la península, que  llamó Punta del Este.

Más adelante – fines del siglo XIX -  llegaron  los tiempos de expansión del lugar, cuando en 1898 Julio Boeth, francés visionario que fracasara  en sus negocios de pescadería dejándole a  Pedro Risso, su capataz y mano derecha , los galpones de la arponería en pago de sus servicios nunca antes remunerados, éste aprovechando   las  paredes que se levantaban sobre la loma, las convirtió  en el primer establecimiento hotelero del que hoy es el más pujante balneario del Cono Sur.

De ahí en más, el visionario intendente Juan Gorlero también se abocaría  con perfil de terrateniente a auspiciar la erección de nuevos hoteles, plantación de árboles que hoy constituyen frondosos bosques, y al reconocimiento oficial del incipiente núcleo poblacional como pueblo, el 2 de julio de 1907.

No faltan quienes hoy opinan que Punta del Este es una vidriera donde ostenta el que más tiene y donde la gente va para mirar y ser mirada.

Una prueba de ello ocurre en plena temporada estival donde las playas, calles y barrios selectos son un vivo desfile de modas, vehículos y códigos de raros comportamientos.

 

Bibliografía:

”Punta del Este” Art. del diario “La Capital”. 15 de diciembre de 1996.

“Punta del Este”. Artículo de la Nación. Buenos Aires, 30 de noviembre 2003.

 

Punta del Este . Calle . Topografía:

Corre de N. a S. desde la calle Los Ángeles hasta el arroyo Saladillo.

Carece de designación oficial.

Recuerda al más espectacular balneario uruguayo.