PRIMAVERA

Primavera es comenzar de nuevo, es ver la vida con otros ojos, es sentir que la vida fluye por nuestro cuerpo, despertándonos del letargo del invierno.
Lo mismo ocurre con la naturaleza que se viste con el diverso colorido de las flores, el murmullo del follaje, el piar y el canto de los pájaros y el intenso verde remitiéndonos a los grandes jardines pensados para el placer de los sentidos.

El verde es el color de la esperanza. La esperanza siempre está puesta en el futuro; y y en el pasado porque verde era el jardín o paraíso de Adán y Eva.
Por eso el pasado y futuro constituyen el presente de cualquier plaza, de todos los parques, de un patio lleno de macetas, del jardincito de adelante o de atrás .de una casa.

Y hablando del pasado, se lo considera a Nabucodonosor, rey de los caldeos, un precursor en el valor de los matices de la naturaleza, porque seis siglos antes de la era cristiana, mandó construir los Jardines Colgantes de Babilonia para que su esposa Amytis, hija del rey de los medos, no extrañara los coloridos paisajes de su patria.

Los espacios verdes cumplen diferentes funciones: pero la mayoría son los remansos que nos permiten vivir armoniosamente con el ritmo febril de las ciudades durante todo el año, pero particularmente cuando comienza la primavera.

Nos informa Sonia Berjman en “El verde también es historia”:
“ Cuando la acción pionera de Prilidiano Pueyrredón (arquitecto paisajista de Buenos Aires) incorporara la vegetación a nuestras plazas en la mitad del siglo XIX, fueron los médicos higienistas quienes hacia 1870, alertaron sobre la necesidad de contar con apropiados espacios verdes públicos para contrarrestar los problemas de la creciente Buenos Aires, que se iba alejando del campo circundante.

Al cambiar el modelo español de plaza seca por el francés con verde, introdujo el verdor de la naturaleza en el espacio público urbano”. Así, la plaza se convirtió en el jardín del barrio y los parques en el jardín de la ciudad.”
Es notable la obra del arquitecto francés Carlos Thays, llegado a nuestro país en 1889 para hacer un parque privado de 100 hectáreas en Córdoba.

A partir de 1891 se estableció para siempre en nuestra patria, donde proyectó , diseñó y realizó obras al estilo francés como el parque Sarmiento en Córdoba, el parque San Martín de Mendoza, y una prolífera obra pública como la erección de calles arboladas que mejoraron el aspecto de las vías públicas.

La evolución de los parques y calles en el transcurso del siglo XX ha demostrado los diferentes hitos que caracterizaron la tendencia de particulares momentos sociales e históricos de nuestro país.

El Parque de la Independencia de nuestra ciudad fue diseñado por Carlos Thays y su íntima relación con el verde de la primavera.
Está emplazado entre las calles Moreno y tres importantes avenidas: Avenida Pellegrini, Avenida Ovidio Lagos, y Boulevard 27 de Febrero. Tiene 1,26 km² e incluye:
El Rosedal, de 1915, con abundantes especies de rosas, y esculturas y fuentes.
La Fuente de Cerámica más grande del mundo, donada por la comunidad de España, en 1936.
El Jardín Francés, de 1942, con muchos arreglos florales, y una gran fuente de mármol.
El Calendario, donde todas las tardes desde 1946, los jardineros arreglan las flores para mostrar la fecha escrita con setos en el terreno.
Un área reservada para eventos, inicialmente para exposiciones de ganadería, y luego ampliada a la industria y el comercio.
El Hipódromo de Rosario del Jockey Club.
El Museo de la Ciudad de Rosario, abierto en 1902, pero como "Escuela de Aprendices Jardineros".
El Estadio Municipal Jorge Newbery, de 1925, el primer club estatal público de Argentina.
El Parque de la Independencia fue el primer parque de la ciudad. Su origen se vincula a cuatro plazas públicas en la intersección de dos nuevos amplios bulevares, el "Bv. Santafesino" y el "Bv. Argentino" (actuales Bv. Oroño y Av. Pellegrini respectivamente). Las cuatro plazas se llamaban "Independencia".

En 1900, el gobierno provincial autorizó a la Municipalidad, presidida por el intendente Luis Lamas, a expropiar las tierras para crear un nuevo parque. Los planos fueron realizados por el famoso Carlos Thays (ya conocido por su trabajo del Jardín Botánico de Buenos Aires, y muchos otros).
En 1901 la Municipalidad compró las avenidas internas y las calles, un lago artificial y, con la tierra extraída del lago, una pequeña colina artificial (aún llamada La Montañita). Ese año, conmemorando el 1er. Festival del Árbol que tuvo lugar, se plantaron 6.000 ejemplares por estudiantes en el parque, inaugurándose el 1 de enero de 1902.

Bibliografía:
Berjman Sonia: “El verde también es historia”. Revista Todo es historia N°402.Enero del 2001.
Ruiz Moreno de Bunge: “El paisajismo en el siglo XX.” Revista Todo es historia. N°402.

Primavera. Cortada . Topografía:
Corre de E. a O. desde 3000hasta 3099 a la altura de Amenábar 3100, paralela a Av. Francia 3000.
Carece de designación oficial.
Recuerda a la estación más preferida por el hombre de cualquier lugar del planeta, porque responde al placer de los sentidos.