PRESIDENTE ROCA JULIO ARGENTINO (1843 - 1914)

El 29 de julio de 1879, el diario "La Tribuna" de Buenos Aires decía: "La historia del Gral. Roca se compone de cuatro páginas brillantes: "Curupaytí que le hizo Comandante, Naembé que le hizo Coronel, Santa Rosa que le hizo General y el Río Negro que le haría Presidente".


Reseña Armando Alonso Piñeiro: "Julio Argentino Roca nació en Tucumán el 17 de Julio de 1843. Miembro de una estirpe singular, de un linaje singular que lo hacía distinto de sus congéneres, capaz de leer a Tito Livio mientras esperaba en la tienda de campaña  la iniciación de una batalla.

Su vida parecía signada por la premura y la precocidad. A los 16 años, en efecto tuvo su bautismo de fuego en Cepeda, actuando también en Pavón como el último que disparó el cañón de las fuerzas confederales. A los 31 fue ministro de Guerra y marina de Avellaneda. A los 36 concluyó la Campaña del Desierto. A los 37 era presidente de la Nación".


Fue el sufragio quien le diera el triunfo al militar tucumano, en medio de un antagonismo entre porteños y provincianos representados por el Dr. Carlos Tejedor y Julio A. Roca.


Durante su primer período de gobierno (1880 - 1886) la constante preocupación sería de hacer respetar sus decisiones, dejando a salvo su autoridad y asegurando la continuidad política.
Casi todos sus contemporáneos, al retratarlo, subrayaron su indomable voluntad, la frialdad con que perseguía sus objetivos y la fortuna  que siempre acompañó sus objetivos políticos.


José Luis Romero en su obra: "Las ideas políticas en Argentina" Pág. 189 expresa: " El eje del sistema era una concepción absolutista del Poder Ejecutivo, acaso determinada por la inestabilidad del país, pero robustecida por el afán centralizador".


El desarrollo cultural de la Nación fue notable, y alguna de sus consecuencias sería la ley de educación común, largamente gestionada, N°1420 del 24 de junio de 1884 y la implantación del Registro Civil sancionada en 1888 no menos combatida que la de la enseñanza laica,  porque pese de haber terminado su gestión de gobierno, siempre gobernó, pues continuaba imponiendo su  ideario).


 A los 55 años retornó al sitial presidencial (1998 - 1904)  y ya más templado su espíritu escucharía   entonces el valor de las ideas particulares adoptando unas u otras, cuando el medio y sus asesores sabiamente elegidos se las comunicaran.


Pudo concluir en paz dos períodos presidenciales, sumados  a otras funciones magistrales, como presidente del Senado, embajador en el Brasil y hasta presidente interino de la Nación entre 1895 y 1896.


En octubre de 1914, a los 71 años, se trasladó a su estancia La Argentina, dispuesto a pasar allí sus últimos años. Un repentino ataque de tos, al que no le dio importancia, pese a la advertencia del doctor Luis Güemes, era el síntoma de que algo andaba mal. El 19 de octubre, a las ocho de la mañana, otro ataque brusco le hizo perder el conocimiento. A las dos horas moría Julio Argentino Roca, dando paso a la polémica sobre su figura que aún hoy continúa.

 

 

Bibliografía:

La expuesta en el texto.

Marcó del Pont Augusto: "Roca y su tiempo". Buenos Aires. 1931.

Romero Carranza Ambrosio y otros en: "Controversias políticas del 80". Club de Lectores. Buenos Aires. 1964.

 

Presidente Roca. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. desde la Av. Wheelwright hasta la calle Ombú.

Se le impuso ese nombre por O. 33 del 20 de octubre de 1914.

Recuerda al General  Julio A. Roca (1843 - 1914) quien fue el primer miembro del P.E. Nacional, que cumpliera  dos períodos completos  de seis años. 

Relatos históricos de la relación del Presidente  Roca con nuestra ciudad.
El 25 de mayo de 1879, con motivo de las efemérides patrias, Rosario se engalanó con la presencia del general Julio A. Roca, quien un año atrás había puesto fin a la Expedición al Desierto llegando a las márgenes del río Negro.


Pero esta vez, el joven soldado no arribó por funciones castrenses sino para proclamar su candidatura a la presidencia de la República, reconociendo así el peso político de Rosario y la influencia irresistible del mentor de la Liga de gobernadores, don Simón de Iriondo.
El año 1880 señalaría la culminación de una influencia preponderante de tierra adentro con los lauros en las urnas de "El  Zorro" como gustaba apodarlo la prensa política de aquellos tiempos.

Afirma  Mikielievich: “El 29 de diciembre de 1882 llegó a Rosario. A las fiestas oficiales con que el señor presidente de la República fue obsequiado hay que agregar las dos funciones que  la compañía de zarzuelas tenía anunciadas  para los días domingo y lunes en el teatro Olimpo. Se interpretó primero "El anillo de hierro" y después "Mantos y capas". La noche del lunes sé dio una función de gala en su honorem.

El 4 de noviembre de 1883, volvió al Rosario, acompañado de numeroso séquito con el objeto de inaugurar la línea ferroviaria del Oeste santafesino, propiedad de Carlos Casado del Alisal”.
El acontecimiento según Juan Alvarez - motivó grandes festejos, y entre ellos unos inolvidables juegos florales, los primeros que conociera la ciudad.

Agrega  Alvarez “La inauguración de las obras del puerto de Rosario, tuvo lugar el 26 de octubre de 1902” la que había conmemorado en agosto el cincuentenario de su declaratoria de ciudad, y en setiembre inauguraba con gran pompa la apertura de la Exposición Rural, volvió a estar de fiesta echando la casa por la ventana. Al entusiasmo y las perspectivas de progreso que produjo el inicio de la construcción del puerto se agregaron las perspectivas de progreso generadas por la visita del presidente de la República.
El General Roca llegó a la ciudad en el buque Libertad escoltado por una escuadrilla de naves que transportaron 900 hombres de las tres armas. Fueron recibidos por el gobernador de Santa Fe, el doctor Roberto Freyre, el intendente de Rosario, Luis Lamas y muchas otras personalidades”.

Sobre la arteria Presidente Roca 731 se erige una institución que honra a la ciudad de Rosario

Nuestra ciudad debe la creación  de la Biblioteca Argentina  al impulso de dos personalidades relevantes de  su época: los doctores Juan Alvarez y Camilo Muniagurria.


El 7 de setiembre de 1910, exactamente a cien años  de la apertura de la Biblioteca Nacional , se colocó la piedra fundamental de la futura institución , primera en su género en la provincia de Santa Fe.


La inauguración oficial se llevó a cabo el 24 de julio de 1912, durante una solemne ceremonia. En ella, el eminente jurisconsulto riojano  Joaquín V. González, rector de la Universidad  de La Plata, pronunció una conferencia magistral. De los conceptos vertidos por el expositor se adoptó el lema de la Biblioteca Argentina, impreso desde entonces en las puertas  de acceso a su salón delectura:”Conocer es amar, ignorar es odiar.”


Nos dice el historiador Miguel Angel De Marco (h): "El 25 de setiembre de ese año fue designado presidente de la entonces  flamante entidad cultural "El Círculo" y por eso se conmemora en esa fecha su fundación".


"El Círculo de la Biblioteca" o "El Círculo" como se lo llamaría después, se  convirtió en una poderosa institución cultural que llevó adelante una intensa variedad de actividades intelectuales y artísticas, ocupando una posición única en el país", donde el doctor Álvarez, reitero junto a Camilo Muniagurria y Rubén Vila Ortiz, en los albores del siglo XX lograría  convocar personalidades  relevantes de la época en el campo de las letras, las artes, las ciencias y la función pública, tanto locales y nacionales como del resto del mundo.


El primero de ellos fue director de la Biblioteca desde 1912 a 1913, año que asumió la dirección, el segundo, Camilo Muniagurria, hasta el día de su muerte acaecida en 1937.


El crecimiento bibliográfico ha sido incesante, ya que en la actualidad cuenta con alrededor de 200.000volúmenes , que abarca todas  las ramas del saber  humano, los que están al alcance del público, estimado en mil personas por día, con opciones de lectura en sala, préstamo a domicilio, Sala infantil, Internet,  Actos culturales, lectura para ciegos y ambliopes y Centro de Investigaciones.


Cuenta con una biblioteca subsidiaria “José Manuel Estrada” ubicada en calle Córdoba   y  Servando Bayo, la cual cuenta con un moderno edificio y valioso material bibliográfico.