PIZZURNO PABLO (1865 – 1940)

El profesor Valentín Mestroni cuenta en su libro “Los maestros que yo he tenido”, la anécdota de cómo Pizzurno se hizo docente. Según Mestroni, Pizzurno no tuvo vocación docente:
“Mientras se encontraba Pizzurno en la vieja Escuela Nacional de la calle Balcarce, vio un día que algunos compañeros del aula pasaban al piso superior del edificio y gozaban de algunas perrogativas. Preguntada la causa le contestaron que esos iban a ser maestros, e iluminado por ese aparente ascenso, dijo: “entonces yo quiero ser maestro también” y así fue maestro (¡y qué maestro!)".


Pizzurno se recibió de maestro en 1882, y comenzó a ejercer el magisterio en la prestigiosa Escuela Normal de Profesores (Escuela Mariano Acosta) (brevet N°402); dos años más tarde fue nombrado director en una escuela porteña, e integrado al año siguiente al Colegio Nacional de Buenos Aires.​


Entendía la verdadera dimensión de ser maestro: “Ser maestro significa desarrollar al niño en todas sus potencialidades: intelecto, cuerpo, alma y corazón.”


“Ser maestro es aquél que sin mezquindades guía a sus discípulos por el camino del bien, la verdad y la vida, dando igualdad de oportunidades para todos.”


Este maestro de maestros, nació en Buenos Aires el 11 de julio de 1865,  y a los 17 años, recibió el título de Maestro Normal.


Se desempeñó en varias instituciones a la vez, creando una cátedra de pedagogía en la escuela de Subprefectos y Ayudantes, dictando conferencias y escribiendo sobre educación en varias publicaciones.


Su capacidad pronto empezó a reconocerse merced a la acción que desarrollara dentro de las aulas, en el departamento de aplicación de la Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta” y, posteriormente, en la cátedra de Gramática castellana, Crítica pedagógica e Historia de la educación.


Con el propósito de aumentar sus conocimientos y experiencias viajó a Europa, donde dio a conocer los progresos alcanzados por entonces en la escuela argentina.


Se inscribió en la Escuela de Trabajo Manual de Naas (Suecia) donde siguió cursos especiales que le servirían para introducir luego en nuestro país el trabajo manual educativo.


Representó en forma brillante al magisterio argentino en el Congreso Internacional de Educación realizado en París en 1889.


Continuaría su viaje por el Viejo Continente, recorriendo Alemania, Dinamarca, Bélgica, Suiza, Inglaterra y España con el propósito entrar en contacto con diversos sistemas pedagógicos, más organización y administración escolar.


Experiencias que volcó en monografías e informes luego aplicadas.


En 1890 fundó y dirigió el Instituto Nacional de enseñanza primaria y secundaria, dictando al año siguiente la cátedra de castellano en la Escuela Normal de profesores de Buenos Aires.


Tres años después se hizo cargo de la cátedra de Pedagogía predicando siempre que el aprendizaje es un proceso dinámico, continuo, que lo realiza el alumno a través de sus experiencias y de su interrelación con los contenidos, técnicas y recursos que integran la situación de aprendizaje.”


En ese mismo año fundó la revista pedagógica “La Nueva Escuela”, que haría vehículo de sus planes de reforma; el CNE admitió algunas, introduciendo por ejemplo la educación física como parte de la currícula ese mismo año.


En 1897 se lo eligió para integrar la comisión de renovación de los programas de estudio de las escuelas porteñas, y en 1898 designado inspector de los colegios bajo administración nacional.


En 1900 ocuparía el cargo de inspector general.


En 1902 presentó el informe Pizzurno a Ministerio de Instrucción Pública, detallando históricamente todos los planes y métodos de estudio aplicados en el país hasta esa fecha, y proponiendo una reforma global.


Trabajaría con el ministerio los 30 años siguientes, a la vez que continuaba su labor de inspector y se abocaba a la escritura y la docencia.


Fueron numerosos los cargos desempeñados por Pizzurno en el ámbito oficial, a partir de 1900 haciéndose cargo de la Inspección General de Enseñanza secundaria, que le permitiría extender su prédica a favor de una renovación educativa en todo el país.


Entre 1909 y 1911 dirigió la Escuela Normal de Profesores N°2 (luego llamada “Mariano Acosta”.​


Simultáneamente desarrollaría una múltiple actividad escrita dejando cuarenta libros y folletos, entre los que se destacan: “Algunas ideas sobre educación”(1895); “Deficiencias de la educación argentina. Algunas causas y remedios (1898) “Cómo se forma al ciudadano” (1906); “Cómo debe orientar su acción el educador primario”(1914)“La escuela normal, el maestro y la educación popular” (1921 ; “La escuela y el progreso social”(1928).

En 1932 fue objeto de un merecido homenaje público con motivo de cumplirse sus bodas de oro con el proceso enseñanza-aprendizaje y a partir de ese año recorrería el país en toda su dimensión para obtener una clara visión de los problemas regionales de la educación, hasta que el 24 de marzo de 1940, lo sorprendería la muerte.

pizzurno.html

 

Bibliografía:
Forgione D. José: “Antología pedagógica argentina”. Editorial El Ateneo. Buenos Aires, 1949. Pág. 413 a 420.

Pizzurno Pablo . Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 2000 hasta 2299 ala altura de Baigorria 2100.
Se le impuso ese nombre por D. 21.924 del año 1958.
Recuerda a Pablo Pizzurno (1865- 1945) recibido de maestro en 1882, y comenzó a ejercer el magisterio en la prestigiosa Escuela Normal de Profesores (Escuela Mariano Acosta); dos años más tarde fue nombrado director en una escuela porteña, e integrado al año siguiente al Colegio Nacional de Buenos Aires.