PIRAYÚ

La recurrencia del hombre hacia los ríos  y el mar en busca de alimento, es tan antigua como su propia existencia.

Al llegar los hispánicos al Nuevo Mundo, descubrieron que sus primitivos habitantes agudizaban su ingenio para extraer el fruto de las aguas.

Jaime Rasquín en su "Memoria" dice que: "los gandules o sea los chandules de Gaboto, o Guaraníes de las islas de Irala, eran muy buenos pescadores, pues los pescados que obtenían tanto en el Paraná como en el Paraguay, eran su principal alimento."

 

Luis Ramírez en su citada "Carta" explica que los indios  para capturarlo  usaban redes y que empleaban la flecha en las cañadas donde la vegetación hidrófila impedía el uso de la red.

Oviedo se refiere al uso del "barbasco" en algunos indígenas pescadores. "El barbasco", según el primer cronista de Indias, era una hierba semejante al bejuco, que arrojada al río, picada y macerada, adormecía a los peces.

En su navegación aguas arriba del Paraná, Gaboto dispuso que los guaraníes usaban   "canoas monóxilas" pues era la canoa el elemento indispensable para los naturales abocados a la tarea de pescar.

Torres se inclina a creer que en el delta además de la canoa, se usaba la balsa, formada por dos o tres canoas unidas por la borda que les permitía llevar a bordo abundantes provisiones de pescado, un peso superior a los que hoy serían de treinta a cincuenta kilogramos de los cuales elaboraban enormes reservas de pescado disecado y de harina de pescado; como lo describieran los blancos exploradores del Paraná.

Entre las múltiples especies el rey de los ríos del litoral era y es el dorado, llamado pirayú por los aborígenes. Su nombre científico es Salminus maxillosus, del latín salmo (salmón) y mino (menor).

El dorado o S. brasiliensis es un pez de cuerpo salmonoide, robusto, moderadamente comprimido lateralmente.

Posee una mandíbula fuerte. Sus dientes filosos y su lengua ancha y carnosa le permiten cortar las tanzas y así liberarse de los anzuelos.
Su cuerpo es ancho y vigoroso y cuando migra, el dorado recorre distancias que, a veces, superan los 500 kms. tiene un gran espinazo y su carne es tierna y sabrosa.
Su aleta caudal es muy potente que le permite ejecutar grandes saltos para superar obstáculos o liberarse de las redes de pesca.

Los ejemplares registrados de mayor tamaño rondaban en 1,10 metros y 25 kg de peso. La cabeza es grande, hasta un cuarto del largo total, de forma aproximadamente cónica con el frente superior oblicuo. La boca alcanza aproximadamente la mitad de la cabeza, y muestra dientes fuertes de forma cónica; los ojos son pequeños, y están ubicados en posición retrasada. Los opérculos son de buen tamaño, presentando estrías radiales.

El abdomen es largo. La aleta dorsal se ubica hacia la mitad del dorso; la adiposa es casi inexistente. Las ventrales se colocan tangencialmente por delante de la inserción de la dorsal, mientras que la anal está próxima a la caudal, que es poco lobulada, con los radios medios elongados.

El pedúnculo de la cola es potente y robusto, como corresponde a su hábito de veloz nadador. Está recubierto de escamas grandes, algo mayores junto al pedúnculo caudal, amarillo-anaranjado en el opérculo, con el dorso ligeramente más oscuro y con reflejos verdosos, y el vientre plateado o blanquecino.

Cada escama en el flanco presenta una pequeña mancha de color pardo oscuro. Las aletas son anaranjadas, con un reborde de color carmesí; una mancha negra faja el extremo de los radios caudales.

 

S. brasiliensis es un voraz predador. Habita las fuertes corrientes que se forman en bajíos pedregosos o desembocaduras de afluentes, donde su superior musculatura le permite maniobrar con más facilidad que sus presas, en general otros peces, y atacar cuando éste está inerme en la corriente.

 

Entre las múltiples especies el rey de los ríos del litoral era y es el dorado, llamado pirayú por los aborígenes. Su nombre científico es Salminus maxillosus, del latín salmo (salmón) y mino (menor).

Migra regularmente a lo largo de los ríos de su medio siguiendo a sus presas favoritas, en especial al sábalo (Prochilodus lineatus).

Vive hoy como entonces en las aguas del Paraná, Uruguay y sus afluentes. Su peso es de 15 a 20 kg. en una pieza adulta y de 15 a 10 kg. en una menor; y su longitud varia de 70 a 90 cm. en una pieza adulta y de 15 a 20 cm. en una joven.

 

Es uno de los principales objetos de pesca deportiva en Argentina, junto con las distintas especies de surubí (Pseudoplatystoma spp.), y una de las presas más exigentes de la pesca de agua dulce en el mundo; supera el metro de largo y supera los 30 kg de peso, y la fuerte musculatura que debe a su hábitat, los rápidos fluviales de la región, lo hacen de captura difícil.

La pesca intensiva, deportiva y comercial, ha mermado sensiblemente su población en el río Paraná, que fuera antaño su principal reservorio, y los daños ecológicos causados por la represa de Yacyretá han agravado la situación.

 Hoy su pesca en Argentina está controlada, existiendo veda en la época de reproducción y restricciones al tamaño mínimo de las piezas cobradas.

Para los expertos su ciclo vital que dura tres años se modificó, desde la construcción de Yacyretá, porque al remontar el río aguas arriba se topa con la estructura de la represa y por tanto los peces quedan virtualmente encajonados al chocar con el paredón, pues el desnivel entre el río y el embalse es de 14 m.

Una zona del río Corrientes, en esa provincia, ofrece aguas semicristalinas para la pesca del dorado con mosca. Es una técnica compleja, pero más emocionante por el desafío que implica.

Entre los principales reservorios pesqueros se cuenta la localidad correntina de Paso de la Patria, donde anualmente se celebra el Festival de la Pesca del Dorado.

En el 2005 la Ley Nº 26.021 del Congreso de la Nación Argentina declaró pez de interés nacional al dorado. Reglamentada por el decreto Nº 381/2005, la ley ratifica una iniciativa de la Secretaría de Medio Ambiente, que buscaba potenciar la conservación de la especie, amenazada por la pesca comercial y la construcción de represas que interrumpen sus flujos migratorios.

 

 

Bibliografía:
"El dorado más difícil." Diario Clarín en su edición del 28 de marzo de 1999.
"El dorado volvió a La Paz (Entre Ríos)." Diario Clarín en su edición del 5 de septiembre de 1999.
Zapata Gollán,  Agustín: "Indígenas del Paraná, Uruguay y Paraguay en la época colonial." Historia de Levillier. Tomo I. Pág, 188 y siguientes.

Pirayú. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 1100 Bis al 1199 Bis, entre la prolongación de Albert Schweitzer y calle Juan B. Justo.
Se le impuso ese nombre por D. 4677 del año 1977.
Recuerda el vocablo guaraní que significa "pescado amarillo" es decir el dorado de nuestros ríos.