PINZÓN MARTÍN ALONSO (1440 -1493)

El 17 de abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones entre los Reyes Católicos  y Cristóbal Colón y el pleito con los sucesores de este último.


En una de las claúsulas  Colón era designado “almirante de todas las islas y tierra firme  que descubriesen  y ganasen, trasmitiéndose este título a sus herederos y sucesores.


Formalizado el convenio, Colón se encaminó  a la ciudad de Palos, y allí consiguió la ayuda de Martín Alonso Pinzón, bajo la promesa  de que dividiría con él los beneficios del viaje.


Los preparativos para el primer viaje, efectuados en el puerto de Palos duraron dos meses.


La tripulación alcanzó a un poco más de un centenar de hombres, de los cuales cuatro provenían de las cárceles.


Aparentemente muchos voluntarios  fueron reclutados a través de contactos personales  con familias avezadas en el arte de navegar como los hermanos Pinzón y Niño.


Martín Alonso Pinzón o Yañez Pinzón, natural de Palos de Moguer, donde vivía trabajando en la construcción de buques, era conocedor de que en el mar Mediterráneo y otros mares se practicaba la navegación de distintas formas, utilizando distintas formas de naves.


Esos conocimientos le sirvieron para armar la estructura  de las carabelas y sus aparejos., destinadas a largas travesías.


Los historiadores Adrián Béccar Varela  y Enrique Udaondo aseveran “que en uno de sus viajes logró obtener un manuscrito en el cual se afirmaba  que navegando en el océano Atlántico en dirección occidental, podía llegarse a pisar tierra firme en las costas orientales del continente asiático, el manuscrito le fue mostrado a Colón, y se formó una empresa  en el primer viaje del descubrimiento de América,” De esta forma logró  el mando de la carabela “La Pinta”.


Era el mayor de los hermanos Pinzón y arrendatario de las carabelas La Niña y La Pinta. Sus hermanos Vicente Yáñez y Francisco Martín Pinzón también  fueron en el primer viaje colombino como capitán de La Niña y maestre de La Pinta, respectivamente.


Las tres carabelas “Santa María”, “La Niña” y “La Pinta” salieron con una tripulación de 120 hombres. Largos días navegaron, con hambre y sed mientras las costas que buscaban no aparecían.


En la travesía se presentaron algunos problemas. El más importante fue el descontento de la tripulación por el alejamiento de las costas y la presencia continua de vientos alisios, que los llevaban directamente hacia el oeste, temiendo que no encontrarían vientos favorables para volver a la península.


 El temor comenzó a apoderarse del ánimo de los hombres y  Colón esperaba  de aquella gente,  la cárcel o la muerte.


Intervención de Martín Alonso ante las amenazas de motín.


Entre el 6 y el 7 de octubre, el malestar, cansancio y el desanimo por no encontrar tierra empezaron casi con desesperación, a hacer mella entre la tripulación de la Santa María, y aparecieron las primeras quejas e inquietudes, sin embargo, gracias a la intervención de Pinzón -según testimonios de los pleitos colombinos posteriores- fue el que  mostró nuevamente su capacidad resolutiva y dotes de mando, consiguiendo apaciguar este primer conato de motín, mientras  Colón careció  de la capacidad de solventar.

Gracias a esa arenga se apaciguaron los ánimos en la flotilla y se consiguió continuar el viaje, cuando ya estaban cerca de divisar tierra americana.


 En el siguiente conato de motín, esta vez más serio, del 9 y 10 de octubre, ​ cuando todos los cálculos del ligur habían fallado, los Pinzón solo consiguieron calmar a la tripulación poniendo una condición: navegarían siguiendo el mismo rumbo solo tres días más; si pasado ese tiempo no divisaban tierra, retornarían a España.


Por fin, en la noche del 11 al 12 de octubre un marinero de “La Pinta” gritó  “tierra”, y con el alba tomó Colón posesión de ella en nombre de los Reyes Católicos de Castilla y Aragón.


Después de arribar  a la isla Guanahaní (como la llamaban los indígenas) la bautizó San Salvador y enseguida continuó navegando con el propósito  de de descubrir nuevas islas e islotes.


Al llegar a Cuba que él denominó Juana, creyó haber llegado a la China (pero los aborígenes le advirtieron que era una isla).


Luego recaló al norte de Haití que llamó La Española y poco después por una mala maniobra la nave capitana “Santa María” quedó destruida y su tripulación debió ser recogida por  La Niña, única embarcación que quedaba.


“La Pinta” capitaneada por Martín Pinzón como consecuencia de una gran tempestad   había tomado rumbo diferente.


El reencuentro se produjo en el  puerto de Palos, al que arribaron con pocas horas de diferencia.


Pinzón dirigió  a los Reyes de España un memorial desde el puerto de Bayona, Galicia, en el que les relataba el descubrimiento del nuevo mundo, solicitándoles una audiencia pública que le fue denegada.


Poco tiempo después, sintiéndose enfermo  regresó a su hogar, falleciendo el 11 de junio de 1493.


Después de muchos años  el rey Carlos 1° de España o Carlos V concedió a los descendientes  un escudo de armas, como ayudante mayor del descubridor.

 

Bibliografía:
Béccar Varela Adrián, Udaondo Enrique: en “Calles y plazas de Buenos Aires.”   Buenos Aires, 1910.

Gandía Enrique de:”Historia de olón”, Buenos Aires, 1942.

Pinzón. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. en la manzana limitada  por las calles San Luis, Valparaíso, San Juan y Lima.
Tiene ese nombre desde que fue abierto, pero carece de designación oficial.
Recuerda al marino español Martín Alonso Pinzón (1440 -1493)quien tuvo imponente papel en el descubrimiento de América
.