PINASCO SANTIAGO

Así como los mejicanos descienden de los mayas y aztecas, se dice que los argentinos descendemos de los barcos, porque a partir de mediados del siglo XIX, cada año miles y miles de hombres y mujeres procedentes de distintos pueblos europeos viajaron hacinados en tercera clase de los buques, atraídos por una vida mejor, y Argentina era para ellos, la tierra prometida, con miles de hectáreas fértiles y sin amenaza de guerra. Algunos se radicaron en los poblados, mientras otros en las ciudades.


Entre los inmigrantes italianos llegados al Plata, el nombre de Pinasco estuvo íntimamente asociado a la vida oficial y comercial de Rosario por más de un  siglo.


Santiago Pinasco había sido por algún tiempo, capitán de un barco que realizaba frecuentes viajes a lo largo de la costa sudamericana, hasta que en 1850 convencido del futuro desarrollo del puerto, abandonó el mar y echó anclas en Rosario, quedando colocados los cimientos de la firma Santiago Pinasco y Compañía. Primitivamente se asoció al señor Augusto López, aportando éste algún capital, quedando después como socio comanditario.


Sin demoras inauguraron un servicio de lanchas y no demoraron en expandir el negocio al importar  especias y provisiones navales llegando a constituir una empresa de envergadura  en comercio exterior.


A su muerte su hijo Luis  se convirtió en el segundo fundador de la empresa Pinasco y Cía. y de inmediato hizo lo mismo su otro hijo Santiago.


Éste nacido en Rosario el 20 de setiembre de 1860, se educó en Génova regresando a su patria después de veinte años.


En 1890 el gobierno provincial de Santa Fe le encomendaría gestionar un arreglo de la deuda externa que la Municipalidad de Rosario había contraído en Londres.


A su vuelta fue designado presidente del directorio local del Banco de Italia  y Río de la Plata., cargo que desempeñaría durante 18 años. También fue presidente del Banco Provincial de Santa Fe.


En cuanto  a la función pública fueron  múltiples los cargos que ejerciera: concejal e intendente municipal desde el 7 de mayo de 1904 hasta el 20 de julio de 1906, más diputado nacional desde ese año hasta 1912.


Por orden suya  se construyó la Avenida Belgrano, una alameda de 5 kilómetros de largo por  50 metros de ancho.


A Pinasco también  se debió, casi exclusivamente el adoquinado de las calles y transformación eléctrica del servicio de tranways.


A él también se debió  la erección del monumento al Gral. Belgrano en el parque Independencia, réplica del inaugurado por su gestión en Génova, Italia, en 1828.


En el ángulo noroeste de una de las esquinas más emblemáticas de Rosario, Santiago Pinasco hizo construir su residencia, en octubre de 1903, al igual que la de la vereda de  enfrente perteneciente a  Angela Tiscornia de Pinasco.


“Ambas obras serían los mejores ejemplos de residencia urbana suntuosa de la arquitectura de Rosario, imitando las grandes mansiones porteñas erigidas durante el gobierno liberal  del Gral. Roca”.
“Su propietario, Intendente municipal designado al año siguiente, encargó el proyecto a los arquitectos Méliga y Bosco, y  la casona fue insertada en un parque de singulares dimensiones y cuidado diseño paisajístico, al modo de las villas italianas, cuyas líneas arquitectónicas no escaparon al eclecticismo imperante entonces”. – nos dice la arquitecta Mariana Marini en “Legado perdido” pues esa construcción emblemática de la ciudad fue demolida a comienzos del año 1974.

 

Bibliografía:

Mikielievich Wladimir C: Artículos periodísticos publicados en el diario”La Tribuna”.

 

 Pinasco. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. en la manzana limitada por las calles Quintana, Lavalle, Riva y bulevar Avellaneda.

Carece de designación oficial.

Recuerda al empresario rosarino  Santiago Pinasco (1860 – 1937).

Bajo Sargento Cabral  hay túneles y galerías
Asevera Mikielievich: Depósitos construidos en excavaciones practicadas en el frente de las barrancas situadas sobre el río Paraná, desde la calle Mitre a la de Sarmiento alrededor de 1885.

Pertenecieron a la firma Santiago Pinasco y Cía.  y fueron utilizadas para depósito de mercaderías de importación. En lo alto de la barranca funcionaba la Barraca Rosarina. En la actualidad esas construcciones formadas por cinco amplios ambientes, se destinan  a distintas actividades.” 

Foto (arriba): Fines de siglo XX

Foto (arriba): Actual


Explica el arquitecto Bonacci en su artículo “Ciudad subterránea” del diario La Capital, en su edición del día 27 de julio de 2003:

La Bajada Grande, hoy Sargento Cabral, litografiada  en 1879 por el editor Fleury era de tierra, con importantes construcciones para la época. En 1907 -1908, Santiago Pinasco y Cía. construye el actual edificio en Sargento Cabral 36 -54 – 56 -72 -74 – 98, que toma algunos metros por la subida de Urquiza. Sobre la bajada, en su parte centralel coronamiento reza:”casa fundada en 1850”.
Años más tarde se instala la firma Rosenthal en el N° 72 con entrada vehicular a un patio posterior y salida en Sargento Cabral, vecino a la Costanera.


El plano en su límite norte muestra una galería con arcos que anticipa el ingreso a dos breves túneles que apuntan  hacia la zona  del Parque de España.


Las galerías de ese complejo, pertenecieron  en sus inicios a la firma Pinasco. La unión entre ambos puntos exigiría hoy unos 500 metros. ¿Podría ser posible? ¿El uso de las tierras y cambios en planta urbana del lugar lo ocultaron?

 

Un integrante del Mercado de Pulgas insiste sobre la existencia hasta hace treinta años de un ingreso tapiado bajo el N°966 de la avenida, donde funcionó el local bailable”El elefante blanco”, luego “La Morena”la existencia  de un posible túnel cruzando bajo la Costanera llegaría al muelle ubicado a 150 metros.