PELAYO LEDESMA

Nos detalla Rafael Ielpi en “El encanto de la vida social”: ”En el Rosario del 900, la vida social estaba constreñida  a las módicas posibilidades  con que las familias de cierto prestigio social logrado más por los depósitos bancarios que por el abolengo genealógico, como se ha visto aprovechaban para exteriorizar, fuera e incluso dentro del ámbito estricto de las residencia y mansiones, los usos y costumbres que demandaban la cortesía, la urbanidad y la sociabilidad de la época, hechas de ciertas dosis de rebuscamiento y de una paralela cuota de frivolidad.”


Una de las posibilidades estaba dada por la música, con la excusa de  asistir a un concierto o a  retreta  de  las bandas habituales.


Otro recurso de las mujeres era asistir  a las veladas  donde se enteraban del múltiple calidoscopio de la moda y la influencia europea, que les llegaba a través de las amistades que regresaban de visitar las grandes capitales.


 Con el advenimiento del siglo XX arribó en el Viejo Mundo,el progreso de la técnica, del automóvil, del telégrafo y de la luz eléctrica, imprimiendo a la moda y a las costumbres un sello personal.


La ciudad de Rosario todavía presentaba escenas pintorescas  como cuando llovía intermitentemente se levantaba el adoquinado de las calles porque los adoquines eran de quebracho y cuando la calle Paraguay, desde San Luis hasta Weelwright, quedaba anegada y convertida en un verdadero lago.


Rodolfo Clusellas expresa: “La calle Córdoba  era en aquella época,  una de las principales vías de Rosario, donde estaban instalados los grandes negocios y casas de comercio, con sus tiendas más famosas, joyerías y librerías , así como las viviendas de las familias más representativas de la ciudad.”


En la esquina de las calles Córdoba y San Martín se encontraba el suntuoso edificio de Gath & Chaves (con anterioridad estaba el famoso bar Cifré, de gran lujo y esmerado servicio que después se trasladaría al subsuelo del edificio de Sarmiento y Santa Fe).


Al frente se encontraba el Banco de la Nación Argentina, cuyo primer  gerente era el señor Pelayo Ledesma, infaltable asistente al Club Fénix (Institución después absorbida por el Jockey Club),  ámbito elegido por la elite rosarina des finales del siglo XIX.


Solían  verlo los vecinos, conducir un break, (coche descapotado y sin capota) acompañado de su esposa  y  sus dos hijos , un varón y una mujer- muchacha  que se casó  con un hacendado Virgilio Tedin Uriburu. 


A su vez asistía al Club Social, en Córdoba 1100, que fue por mucho tiempo un reducto de difícil acceso  para quien no estuviera  involucrado en los apellidos de renombre.


También desempeñó actividades ajenas al Banco como ser presidente de la Sociedad Rural  Santafesina desde 1899 hasta 1904, presidente del Jockey Club  en 190 y presidente de la Comisión pro –puerto de Rosario en 1904.


Relaciones, apellido y aptitudes lo llevaron a ocupar los lugares mencionados  de privilegio socio-económicos  de nuestra ciudad.

 

Bibliografía:

La expuesta en el texto.

 

Pelayo.Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 2400 hasta 2799, a la altura de Ottone 700Bis.

Carece de denominación oficial.

Recuerda al primer presidente del Banco de la Nación Argentina y prime presidente del Jockey Club Rosario.