En cada uno de los momentos señalados por la historia argentina aparece una mujer, ya fuera en crisis famosas, triunfos de la voluntad, azares de la suerte, y luchas por ideales compartidos siempre estuvo la mujer representada con todos los detalles de su personalidad avasallante.
Un caso determinante fue la cooperación de las mujeres en las Invasiones Inglesas, particularmente en la Reconquista de Buenos Aires donde chicas y grandes, pobres y ricas, feas y bonitas, ninguna se sustrajo al deber de luchar por expulsar al intruso, ninguna calculó sacrificios ni ahorró esfuerzos ni midió las consecuencias ni pensó como era por entonces la ubicación social de la mujer.
La situación de la mujer en la Argentina desde la colonia y en las primeras décadas del siglo XIX era la de una “Eterna menor”.
Bajo la tutela del padre primero y del esposo después, estaba confinada al hogar, al cuidado de los hijos, a ciertas tertulias controladas y según determinados oficios asistía a los templos a rezar y recibir los santos sacramentos.
No poseía bienes propios, ni siquiera los derivados del fruto de su actividad profesional y no podía suscribir documentos públicos en calidad de testigo.
No podía querellar ante los tribunales, situación que la equiparaba judicialmente con los ciegos, idiotas y sordomudos.
Pero la historia nos mostró mujeres que en el siglo XIX lucharon por ideales compartidos o en defensa de sus pueblos en formación.
¿Las mujeres de Buenos Aires no podían comprender como los hombres fracasaron en la primera invasión de 1806 y decidieron intervenir como mujeres bravas en la Reconquista.
El tipo lo dio Manuela Pedraza apodada “la tucumanesa”, por la tierra de su nacimiento fue citada por Liniers.
Hubo combatido en la primera invasión siendo una heroína criolla combatiendo encarnizadamente durante tres días en las calles de Buenos Aires contra los usurpadores.
Durante la Reconquista el pueblo participó en la lucha junto a las fuerzas militares al mando de Liniers y cuando el combate llegaba a su culminación en la Plaza Mayor, tratando de recuperar la Fortaleza, esa mujer se destacó entre todos.
Se lanzó al lugar de mayor peligro, luchando junto a su marido, un soldado de Patricios, el que cayó atravesado por una bala. Ella entonces, endurecido el semblante, tomó el fusil y continuó tirando balas, a la par de los hombres.
Manuela, , logró matar a uno de los invasores y quitándole el arma, en aquella tarde, como un trofeo, entregó personalmente a Liniers mientras avisaba la muerte de su marido.
Nos dice Bernardo González Arrili: “A Manuela Pedraza, como si
en ella se representaran todas las mujeres que concurrieron a la acción, se le tituló “heroína y premió con el grado de alférez”.
Las mujeres porteñas comentaban su hazaña, sus dichos, su nombre por todo el Virreinato y la gente lo celebraba con mucha muestra de alegría, seguros de que no cabía esperar hombres flojos de esa mujer brava...
Pero para que no se eche en el olvido junto a lo efímero y lo insustancial de los títulos, debe saberse que en el capítulo final de su vida, Manuela como otros tantos patriotas, murió pobre y olvidada.
Los dueños de las casas de inquilinato la expulsaban por no pagar el alquiler y echaban sus trastos a la calle Entre los chirimbolos que la acompañaban estaba el catre de campaña desvencijado,la petaca que guardaba sus harapos y un rollo de papel amarillento y roído que contenía el título de alférez.
Se reían de la vieja que contaba que ella mató un inglés y que Liniers le dio un beso en su mejilla.
También tenemos testimonios de la fiereza de otras mujeres de épocas posteriores a las invasiones inglesas, en la guerra de la Independencia, como Juana Azurduy y Macacha Güemes en el Noroeste argentino ¡Qué no hubieran hecho ellas por tener un grado militar en los ejércitos de la Patria!
Dato curioso:
En su canto a la Reconquista, el poeta negro Pantaleón Rivarola la recuerda de este modo:
A estos héroes generosos
una amazona se agrega
que oculta en varonil traje.
Triunfa sobre la gente inglesa
Manuela tiene por nombre y
por Patria, Tucumanesa
En nuestra Patria el gobierno de La Nación Argentina imprimió en un billete de 2000 pesos argentinos, su imagen junto al general Manuel Belgrano.
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Bibliografía:
Feijoo María del Carmen: “Las luchas feministas”. Revista Todo es Historia N° 128. Enero de 1978.
Viviana Mesanich, Graciela Schmidt: “Mujeres en la nomenclatura de Rosario”. Marzo 2.003.
Pedraza. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. entre las calles Lola Mora y Santa Rosa de Lima y calles Sánchez de Thompson y Gutiérrez, paralelas a Hipócrates.
Se le impuso ese nombre por D. 4675 del año 1977.
Recuerda a Manuela Pedraza, la heroína criolla de la Primera Invasión Inglesa.