PEDRAZA MANUELA

La situación de la mujer en la Argentina desde laq colonia y en las primeras décadas del siglo XIX era la de una “Eterna menor”.

Bajo la tutela del padre primero y del esposo después, estaba confinada al hogar, al cuidado de los hijos, a los salones, a los templos y – de Juana Manso en adelante – al mundo de la educación.

No poseía bienes propios, ni siquiera los derivados del fruto de su actividad profesional. No podía suscribir documentos públicos en calidad de testigo. No podía querellar ante los tribunales, situación que la equiparaba judicialmente con los ciegos, idiotas y sordomudos.
Y además, si era casada, necesitaba autorización del marido para ser socia de mutuales, cooperativas o hasta tener libreta propia en caja de ahorros.

Asevera María del Carmen Feijoo: “Algunos antecedentes que despiertan la conciencia de las mujeres del mundo para exigir la promulgación de los derechos civiles fueron la proclamación de los derechos de la mujer, durante la Revolución Francesa, por Olimpia de Gouges y las luchas  de las sufragistas inglesas, tanto como la incorporación de la mujer a la Revolución Industrial.
Olimpia de Gouges, escritora francesa  que tomó parte de la Revolución de 1789 y que, finalmente, murió guillotinada, dijo de manera visionaria: “Nadie que tiene el derecho de subir al cadalso debe igualmente tener  el de subir  a la tribuna, siempre que  sus reclamaciones no perturben el orden establecido por las leyes.”

También tenemos antecedentes nacionales de la fiereza de nuestras mujeres en la guerra de la Independencia como Juana Azurduy, o  Macacha Güemes, en el noroeste argentino  ¡Qué no hubieran hecho ellas por tener un grado militar en los ejércitos de la Patria!

Las mujeres de Buenos Aires  corrían sus hazañas, sus dichos,  sus nombres por todo el Virreinato y la gente lo celebraba con mucha muestra de alegría, seguros de que no cabía esperar hombres flojos de aquellas mujeres bravas...

Manuela Pedraza fue  una heroína criolla de la primera invasión inglesa. En agosto de 1806, se combatió encarnizadamente durante tres días en las calles de Buenos Aires para reconquistarla de los usurpadores.

El pueblo participó en la lucha junto a las fuerzas militares al mando de Liniers y cuando el combate llegaba a su culminación en la Plaza mayor , tratando de recuperar la Fortaleza, una mujer se destacó entre todos. Se lanzó al lugar de mayor peligro, luchando junto a su marido, un soldado de patricios, el que cayó atravesado por una bala. Ella entonces, endurecido el semblante, tomó el fusil y continuó tirando balas, a la par de los hombres.

Manuela, la Tucumanesa (por la tierra de su nacimiento) logró matar a uno de los invasores  y quitarle el arma, que aquella tarde, como un trofeo, entregó personalmente a Liniers mientras avisaba  la muerte de su marido...

Nos dice bernardo González Arrili: “A Manuela Pedraza, como si en ella se representaran todas las mujeres que concurrieron a la acción, se le  tituló “heroína  y premió con el grado de alférez”.

Pero para que no se eche en el olvido lo efímero y lo insustancial de los títulos, una cosa pudo saberse al andar de los años cuando se procuró averiguar el capítulo final  de su vida, fue que murió pobre y olvidada.

 

Bibliografía:
Feijoo María del Carmen: “Las luchas feministas”. Revista Todo es Historia  N° 128. Enero de 1978.
Viviana Mesanich, Graciela Schmidt: “Mujeres en la nomenclatura de Rosario”. Marzo 2.003.

Pedraza. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. entre las calles Lola Mora y Santa Rosa de Lima y calles Sánchez de Thompson y Gutiérrez, paralelas a Hipócrates.
Se le impuso ese nombre por D. 4675 del año 1977.
Recuerda a Manuela Pedraza, la heroína criolla de la Primera Invasión Inglesa.