PAYRÓ ROBERTO JORGE (1867 - 1928)

En 1881 existían 165 periódicos en todo el país, al año siguiente era 224. ¡Un periódico por cada 13.500 habitantes!. De este total, 103 se editaban en la ciudad de Buenos aires.

No todos aparecían diariamente: 46 eran cotidianos, 62 semanales y el resto se publicaba con distintas frecuencias.

Había matutinos y vespertinos, los diarios de la tarde y ruidosos grupos de chiquillos esperaban su aparición en la puerta de las imprentas, para tomar los paquetes y empezar a vocearlos por las calles.

El material impreso se ofrecía indiscriminadamente, sin ordenarlo en secciones fijas. En la primera página venía el editorial y, a continuación, en las largas columnas se mezclaban las noticias del exterior, las crónicas políticas o parlamentarias, los sucesos de las provincias las cartas y polémicas de los lectores.

Vale la pena destacar la importancia de la cobertura informativa. Era  el diarismo el signo más expresivo de la transformación que se operaba en el país al ritmo de la capitalización de Buenos Aires, la consolidación del Estado nacional, el boom agropecuario y ferrocarrilero, la nueva presencia argentina en los circuitos comerciales del mundo y, sobre todo, la avalancha inmigratoria.

Varios diarios tradicionales desaparecerían en ese proceso, y otros ya existentes, se adaptarían  a los tiempos abandonando su condición exclusiva de voceros políticos para asumir funciones informativas  con un criterio periodístico moderno.

Surgiría  entonces el periodista profesional, con hombres tan importantes como Roberto Payró.

Nacido en Buenos Aires, desde muy joven dedicóse a producir literatura: poesías, ensayos y una primera novela "El falso Inca".

En Bahía Blanca fundó el diario "La Tribuna", aplicando las técnicas innatas y adquiridas como  columnista de La Nación porteña.

Enviado como corresponsal a Europa durante la primera Guerra Mundial, ante dificultades con el frente alemán, regresó a Buenos Aires.

La producción literaria de carácter realista de Payró  no fue nada menor  que la periodística, contándose entre ella: "El casamiento de Laucha", "Pago chico" y las "Divertidas aventuras del hijo de Juan Moreira" donde dominó  con maestría el habla popular, la cual se aprecia en los parlamentos de sus personajes.
"Pasó sus últimos años en su humilde casita de calle Gorriti, en el barrio de Lomas de Zamora, con una sonrisa indescriptible, como de abuelo humildoso que cree no saber contar cuentos" -  señala Arturo Lagorio en "Caras y Caretas" del 9 de julio de 1927.

Agrega: "El propulsor de nuestro teatro con "Marcos Severi" y "Sobre las ruinas", el interesantísimo autor de "Violines y toneles" y "El casamiento de Laucha" está esperando sin él pedirlo, que se haga justicia.

Ahora se están cumpliendo cuarenta años desde la publicación de su primera obra, y el país debe   retribuirle esa vida de trabajo." (Hasta ahora, en cambio de los doblones a su labor, tuvo unas monedas míseras.)

El maestro replicó. "No me ilusiono, porque no olvido nunca el proverbio de Las mil y una noches. "No esperes la suerte de la justicia, pues suerte es lo contrario de la justicia".

 

Bibliografía:
Luna Félix: "Nuevo siglo. Historia de la Argentina. 1880 - 1890". Crónica Hyspamérica. Editorial Sarmiento. S. A. 1992.
Larra Raúl: "Payró, el novelista de la democracia". Buenos Aires. Ed. Quetzal. 1952.
Anderson Imbert Enrique: "Tres novelas de Payró con pícaros en tres miras. Tucumán. Facultad de Filosofía y Letras. 1942.

 

Payró. Pasaje. Topografía:
Corre de n. a S. desde 1700 hasta 1799, a la altura de Av. Pellegrini 4600. Barrio Bella Vista.
Se le impuso ese nombre por Decr. N° 21794 del año 1958.
Recuerda a Roberto Payró (1867 - 1928) periodista y escritor realista.
Con anterioridad se denominó Pasaje C.