PASTEUR LUIS (1822 – 1895)

En la segunda mitad del siglo XIX el progreso de la medicina continúa, el árbol plantado en la primera mitad crece extraordinariamente, y nacen en él numerosas ramas, cada una de las cuales será tronco independiente de otro nuevo y frondoso árbol. Con la muerte de Broussais (1838) quedaron definitivamente enterradas las doctrinas o sistemas tradicionales, y la clínica y el laboratorio serán desde entonces las únicas pero inagotables fuentes de conocimientos. Éstos se acumulan en número tan enormes en todos los campos, su importancia es tan grande y vasta, que cada vez se hace más raro el tipo de médico universal, y es mayor el número de especialistas que estudian una determinada disciplina, división del trabajo que es, a su vez, un factor de progreso al enfocar sus energías en un solo sentido.

En esta época se produce una revolución en el pensamiento médico: "El concepto microbiológico", que altera esencialmente el modo de ser de la medicina y se difunde tan rápido y universalmente, que por un tiempo ejerce un dominio casi absoluto en todos los órdenes. Un nombre lleva este período, el de un sabio que, sin ser médico, sería el mayor propulsor del progreso de la medicina en este sentido: Luis Pasteur, la figura más representativa de la bacteriología.

Nació el 7 de diciembre de 1822, en Dóle, Francia. Su padre, un modesto artesano deseaba que aprendiera su oficio, aspiración que cambió de parecer cuando el director del instituto adonde concurría el niño, le diría que su hijo poseía un talento fuera de lo común, apropiado para estudios superiores.

Luis demostraba un particular interés por la química y ni bien cumplida su preparación secundaria ingresó a uno de los más renombrados institutos universitarios de la época, la Escuela Normal de París.

Después de varios años de investigación y desempeño de cátedras, en 1854 marchó a la Univerdidad de Lille que había sido creada, como medio para aplicar la ciencia a los problemas prácticos de las industrias de la región, en especial a la fabricación de bebidas alcohólicas.

Presentado el joven científico, al célebre Juan Bautista Biot, juntos arribarían al estudio sobre las propiedades de algunos ácidos. Biot valoró las capacidades de su discípulo y no se equivocó porque a los pocos años presentaría en la Academia de Ciencias de París, un método científico o proceso de fermentación demostrando que existían gérmenes que destruían el vino y el vino

Aunque su convicción de que la levadura desempeñaba algún tipo de papel en ese proceso, Pasteur logró demostrar, gracias a sus anteriores trabajos sobre la especifidad química, que la producción de alcohol en la fermentación se debe, en efecto a las levaduras y que la producción de sustancias como el ácido láctico o el ácido acético que agrian el vino se debe a la presencia de microorganismos como las bacterias, que sólo podrían ser eliminados si se los sometía a temperaturas muy elevadas "pasteurización". Descubrimiento que lograría su incorporación como miembro en la Academia de Ciencias en 1862.

Hombre representante auténtico de los abnegados hombres por lo general inadvertidos por las muchedumbres empecinadas en el afanoso trajín de la conquista de lo material, el oro, el poder y la fama.

La primera gran victoria la obtuvo en 1881, al descubrir la vacuna contra el carbunco (enfermedad fatal para el ganado vacuno) más llegaría a la cumbre de sus investigaciones al descubrir la vacuna contra la rabia, al demostrar que las enfermedades surgen de un ataque invasivo procedente del exterior del organismo.

En cirugía también obtendría sus logros, como precursor de la antisepsia, haciendodo que Joseph Lister (1827 - 1912) profesor de la Universidad de Glasgow, aplicara sus ideas a la cirugía y creara la antisepsia, si bien mataba al microbio, dañaba también a la célula orgánica y pronto sería sustituída por la simple asepsia.

Su nombre aparece perpetuado en estos últimos siglos, en los institutos Pasteur diseminados por el mundo.

Su muerte se produjo en St. Cloud el 28 de setiembre de 1895, a los 73 años, aunque había enfermado de parálisis a los 46.

En el momento de su deceso, ya era considerado en su patria, como un héroe nacional.

Le caben las palabras de valoración que dijera E. L. Holmberg casi en tiempo contemporáneo a Pasteur, de nuestro investigador Ameghino: "supo mirar y ver con ojos geniales; supo sustraerse a la mayor parte de los compromisos de la sociedad que absorben y deleitan el tiempo de los desocupados; supo ser independiente y altivo, con la resistencia de un espartano y la dignidad de un héroe; supo merecer sin doblarse y triunfar sin dianas, colocándose en la cumbre junto a los más grandes sabios del siglo XIX, sin dislocar a nadie ni despertar envidias. Tuvo el ahinco del conquistador de un mundo de misterios".

 

Bibliografía:

Universitas. Enciclopedia Cultural. Salvat Editores, 1959. Historia de la medicina. Tomo 6. Pág. 298 y sig.

 

Pasteur. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde 7000 hasta 7199, desde Guatemala a Méjico, paralelo a Av. Eva Perón 7100.

Se le impuso ese nombre por D. 21705 del año 1958.

Recuerda al científico francés Luis Pasteur (1822 – 1895) descubridor de la vacuna antirrábica y otros tantos avances de la medicina.