PASO JUAN JOSÉ (1758 – 1833)

Un secretario es un organizador y complementador de funciones aunque en la gestión presidencial al ser representativa tiene implicancias que suelen no dejarle margen para los menesteres organizativos.

Un secretario es un conciliador de ideas y propuestas y un presentador de proyectos que se maneja detrás de la escena.

Un secretario es el cerebro oculto que coordina actividades del presidente ya  empresario, hombre público o político.

Y la historia de la patria nos presenta en sus albores la figura del secretario perfecto: Juan José Paso.

Nacido en Buenos Aires el 2 de junio de 1758, resultaría excelente matemático, y uno de los más hábiles juristas  de la nueva causa de 1810.

Desde Mayo hasta su muerte sería el hombre indispensable en las asambleas, procurando conciliar diferencias y divergencias.

En efecto sus contemporáneos recordaban a Paso como uno de los gobernantes capaces de contemporizar, de buscar salidas decorosas a las situaciones más intrincadas, como ocurrió, en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 cuando los vecinos de Buenos Aires pensaban que no tenían derecho a tomar una iniciativa  tan importante como la de sustituir al virrey por una junta. Por muy importante que fuera la ciudad, era una más del virreinato, y lo lógico era consultar  el parecer de las otras jurisdicciones .  No olvidemos que había ciudades subalternas que tenían su derecho a establecer sus opiniones  en ese momento.

Y sería entonces cuando Paso, político muy hábil,  en forma pausada,  y certera  sacó de la manga la carta de “hermana mayor” en custodia de los bienes e intereses de los otros hermanos, significando con esa expresión  que Buenos Aires estaba en condiciones de adoptar facultades que correspondían a muchos pueblos del virreinato.

Su figura pequeña caldearía los ánimos de aquel auditorio indeciso y derrotado defendiendo  contundentemente la causa de los criollos y la razón de los porteños.

Cayó el virrey. Se creó la Primera Junta y pasó a ser su secretario junto a Moreno, y mientras uno ocuparía la parte política, el otro la de hacienda en extraordinario equilibrio, pues la pobreza era extrema y el crédito nulo.

Formaría después parte en los Triunviratos y hablaría con pareja elocuencia en la Asamblea del año XIII.

Para el Congreso de 1816 muy grande fue Laprida,  cabeza talentosa y enérgica pero toda su energía e inteligencia estuvieron absorbidas por las sugerencias que podríamos llamar de entretelones.

En efecto  a  Paso su profesión de abogado le facultaría para resolver los problemas legales, que el Congreso vióse en la necesidad de encarar. Sería un verdadero director de orquesta, pues le cupo el alto honor de leer la declaración de la Independencia.

Asimismo la gloria de uno no amengua el del otro, pues los dos colaboraron en la sublime empresa de interpretar las aspiraciones de Buenos Aires y fijar con ellas el carácter de una revolución continental.

Consejero de los congresos posteriores, colaboraría en la redacción serena y erudita de constituciones que los caudillos no quisieron  ni leer.

Fue rivadaviano a ciegas, al visionar cuando otros no lo veían, salvo Rivadavia y su ministro Agüero, que en el sistema de gobierno no debía ser otro que el pensamiento del “Dogma Socialista”,  que inspirara  a la Constitución actual de la República.

Le amargaría la presencia tremenda de la anarquía y antes de morir  en 1833 alcanzó a conocer la encrucijada del despotismo vislumbrando los tiempos que se avecinaban que terminarían casi veinte años después.

En efecto  expresa González Arrili: "Alcanzó a ver la llegada de “los restauradores” y aún así se fue de la vida soñando con una gran Argentina, como en los días de la conspiración, cuando en la casa de Rodríguez Peña, en el escritorio de Belgrano o en la jabonería de Vieytes ensayaban sus primeros ejercicios de eficaz elocuencia revolucionaria".

 

Bibliografia:
Udaondo Enrique. “Congresales de 1816. Apuntes biográficos”.
Yaben Jacinto R: “Biografías argentinas y sudamericanas”. Buenos Aires.1940.

Paso. Calle .Topografía:
Corre de E. a O. desde 500 hasta 3100, desde 6700 hasta 8800, a la altura de Av. Alberdi 600 bis; Felipe  Moré 600Bis; Provincias Unidas 600 Bis.Se le impuso ese nombre por O. 3 del año 1905.
Recuerda a Juan José Paso ( 1758 – 1833) secretario de la Primera Junta de 1810 y Congresal de Tucumán.