PASO JUAN JOSÉ (1758 – 1833)

Un secretario es un conciliador de ideas y propuestas y un presentador de proyectos que se maneja detrás de la escena. Es el cerebro oculto que coordina las actividades del presidente o empresario, del hombre público o político.

Es un organizador de funciones, aunque muchas veces en la gestión presidencial al ser representativa, tiene implicancias que suelen no dejarle margen para los menesteres organizativos.
Juan José Paso, nacido como Juan José Esteban del Passo​  el 2 de junio de 1758, en San José de Flores, Buenos Aires, la historia de la Patria nos lo  presenta en sus albores, como la figura del secretario perfecto.


Era hijo de un panadero de origen gallego llamado Domingo del Passo, nacido en la Puebla de Bugallido, municipio de Negreira (La Coruña), el cual se estableció en  el Virreinato, donde hizo una modesta fortuna.
Testimonio de la misma es su contribución a la construcción de la iglesia de San Francisco, frente al solar donde estaba ubicada su casa.


Estudió en el colegio Monserrat de Córdoba, donde conoció a Juan José Castelli, primo de Manuel Belgrano.


En 1779, se doctoró en leyes en la Universidad de Córdoba, y permaneció dos años más enseñando filosofía.


Al regresar a Buenos Aires fue designado profesor de filosofía en el Real Colegio de San Carlos y Agente Fiscal de la Real Hacienda.


Sus hermanos Vicente José, Francisco e Ildefonso colaboraron en la Reconquista y Defensa de la ciudad cuando se produjeron las invasiones inglesas, mientras Juan José ejercía su profesión en Lima, la capital del Virreinato del Perú.


De regreso al Río de la Plata, se unió al grupo de revolucionarios que aspiraban a que el Virreinato del Río de la Plata tuviese una mayor autonomía respecto a España.


Al igual que Manuel Belgrano y Juan José Castelli, fue partidario del carlotismo y consideró que dicha meta podría alcanzarse con la coronación de la princesa Carlota Joaquina de Borbón, hermana del rey Fernando VII y esposa del rey Juan VI de Portugal.


En efecto sus contemporáneos reconocían  a Paso como uno de los gobernantes capaces de contemporizar, de buscar salidas decorosas a las situaciones más intrincadas, como ocurrió en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, pronunciándose por la remoción del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, después de preguntar el fiscal Villota en forma pausada, certera y decepcionante si Buenos Aires estaba en condiciones de adoptar facultades que correspondían a muchos pueblos del virreinato.


Su figura pequeña caldearía los ánimos de aquél auditorio indeciso y derrotado defendiendo contundentemente la causa de los criollos y la razón de los porteños.


Al caer el virrey, se creó la Primera Junta y pasó a ser su secretario junto a Moreno, y mientras uno ocuparía la parte política, el otro la de hacienda en extraordinario equilibrio, pues la pobreza era extrema y el crédito nulo.
El 12 de junio de 1810 cruzó a Montevideo para explicar la posición de la Junta a las autoridades de la ciudad, pero fue expulsado y enviado de vuelta a Buenos Aires, comunicándole por su medio a la Junta que era desconocida en Montevideo, “hasta tanto se  reconociese la soberanía del Consejo de Regencia que ha jurado este pueblo obedecer”.


Paso y Moreno eran los que se oponían a la incorporación de los diputados del interior a la Junta, pero reflexionando junto a Saavedra y Domingo Matheu, fueron los únicos miembros de la Primera Junta que permanecieron en la Junta Grande de diciembre de 1810.


El Cabildo reemplazó dicha Junta por un Triunvirato, formado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso.


El gobierno quedó en manos de uno de sus secretarios, Bernardino Rivadavia, que le dio una orientación vacilante pero represiva.


De modo que Paso comenzó a oponerse al Primer Triunvirato, y cautelosa pero decididamente fue sacando a sus agitadores a la calle.


Al llegar a Buenos Aires la noticia de la batalla de Tucumán, victoria clave obtenida por Belgrano contradiciendo explícitamente las órdenes de Rivadavia, el grupo de Paso y la Logia Lautaro ganaron las calles.
En su lugar fue elegido un Segundo Triunvirato. Lo formaban Paso, Antonio Álvarez Jonte y Nicolás Rodríguez Peña.


Después de formar parte en los Triunviratos, hablaría con pareja elocuencia en la Asamblea del año XIII.


Dos años después participó en el derrocamiento de Carlos María de Alvear, siendo designado Auditor General de Guerra del Ejército y luego, segundo Asesor General de Gobierno de la Provincia de Tucumán.
En 1816 fue designado diputado por Buenos Aires en el Congreso de Tucumán.
Durante toda su existencia, fue secretario y tuvo la posibilidad de leer el Acta de la Independencia.


Fue diputado provincial en Buenos Aires entre 1822 y 1824, siendo presidente de ese Cuerpo legislativo, redactando las leyes para la fundación del Banco de Descuentos, la promoción de la imprenta y la organización del Ejército Nacional.


Fue rivadaviano a ciegas, al visionar cuando otros no lo veían, salvo Rivadavia y su ministro Agüero, que en el sistema de gobierno no debía ser otro que el pensamiento del “Dogma Socialista”, que inspiraría a la Constitución actual de la República.


Después de 1827 no volvió a figurar en funciones públicas.


Falleció en el pueblo de San José de Flores el 10 de septiembre de 1833, y sus restos mortales descansan en el cementerio de la Recoleta de la ciudad de Buenos Aires.
Sería un verdadero director de orquesta, pues le cupo el alto honor de leer la declaración de la Independencia.


En efecto, expresa González Arrili: “Alcanzó a ver la llegada de “los restauradores” y aún así se fue de la vida soñando con una gran Argentina, como en los días de la conspiración, cuando en la casa de Rodríguez Peña, en el escritorio de Belgrano o en la jabonería de Vieytes ensayaban sus primeros ejercicios de eficaz elocuencia revolucionaria”.

paso.html

 

Bibliografía:
Udaondo Enrique. “Congresales de 1816. Apuntes biográficos”.
Yaben Jacinto R: “Biografías argentinas y sudamericanas”. Buenos Aires.1940.
Luna, Félix (1994). Breve historia de los argentinos. Buenos Aires: Planeta / Espejo de la Argentina. ISBN 950-742-415-6.

Paso. Calle .Topografía:
Corre de E. a O. desde 500 hasta 3100, desde 6700 hasta 8800, a la altura de Av. Alberdi 600 bis; Felipe Moré 600Bis; Provincias Unidas 600 Bis.
Se le impuso ese nombre por Ord. 3 del año 1905.
Recuerda a Juan José Paso (1758 – 1833) secretario de la Primera Junta de 1810 y congresal de Tucumán en 1816.
Fue el patriota que desde Mayo hasta su muerte, sería  indispensable en asambleas y congresos procurando conciliar diferencias y divergencias.