PASCO (BATALLA LIBRADA EL 6 DE DICIEMBRE DE 1820)

En el curso de la primera expedición  a las sierras ordenada por el general San Martín desde Pisco, Perú, éste impartió  instrucciones firmadas el 4 de octubre de 1820.


Ni bien enterado el virrey Pezuela dispuso la salida de su jefe militar O´Reylli desde Lima con un millar de hombres para cortar el avance de Alvarez de Arenales en las provincias centrales. La situación de nuestro patriota era harto comprometida, pues por el sudeste los hispánicos,  a las órdenes de Ricafort podían arrollar fácilmente a nuestras débiles retaguardias  de Bermúdez  y Aldao, y en caso de fusionarse ambas fuerzas el fracaso del nacional Arenales era seguro e inminente.


Más sin vacilar, el general decidió enfrentar a los adversarios, anticipándose a sus movimientos. Resuelto el ataque, se dirigió al punto más próximo, Pasco, antes que se ligaran los refuerzos, y  el 5 de diciembre al amanecer arribó al cerro Uschiallín, situado a 3 leguas al sudeste de Pasco.


El jefe español había situado sus tropas en el caserío ubicado  en una hoya encerrada por serranías, haciendo ocupar su infantería en el ala izquierda, mientras la caballería, en la derecha.


El avance argentino a la posición de O´Reylli sólo podía lograrse a través de sendas extendidas entre pantanos y el 6 de diciembre las fuerzas argentinas dispuestas a todo o nada, iniciaron su avance divididas en dos batallones , el N°2 de Chile y N° 11 de los Andes.


No obstante el medio geográfico adverso y el mortífero fuego abierto por los realistas, gracias al empuje irresistible de nuestro jefe militar y al  valor temerario de los soldados  se logró la victoria, ese  día 6 de diciembre de 1820, cumpliéndose el primer eslabón de los objetivos de San Martín en el Perú.

 

Bibliografía:

Vargas Nemesio: "Historia del Perú independiente".Tomo I y II. Lima 1906.

Levene Ricardo: "Historia de América".

 

Pasco. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 00 hasta 32oo - 4000 - 4600 - 8000 a la altura de Ayacucho 1800, Av. Corrientes 1800, provincias unidas 1800; Bv. Avellaneda 1800.

Se le impuso el nombre desde su apertura, ratificado  por O. 3  del año 1.905.

Recuerda  al combate librado para lograr  la independencia del Perú, el 6 de diciembre de 1820.

 

                   Muros desconocidos de la ciudad

El hombre del Renacimiento le  gustó representar como símbolo de la belleza a la mujer  en su desnudez,  también gustó  mostrarla vestida, esculpida o  pintada  y la ropa tendía  a privilegiar la parte alta del cuerpo  y a ocultar la parte baja, envolviéndola en telas. Esa belleza inmóvil, se tradujo en estatuas de la cual sólo se apreciaba particularmente la parte superior.
Los lugares de la perfección del  cuerpo, estaban ubicados arriba: la redondez del rostro, la ternura de la expresión, el rosado de las mejillas (como las partes perfectas de la piel) y el brillo de los ojos con una expresión determinante  de sus estados de ánimo: tristeza, alegría o  esplendor.  
En el Nuevo Mundo,  las culturas precolombinas gustaban  guardar en las superficies de los muros de sus construcciones, cuerpos y  perfiles de hombres como estereotipos de la fuerza, la rudeza y el enfrentamiento con el mundo, de algún  modo.
En el siglo XVIII y XIX, los artesanos, pintores y escultores europeos  llegados a estos lares, encargados de embellecer las construcciones, impregnaron a sus obras,  la preocupación  de la belleza sólo por las partes superiores del cuerpo de la mujer y particularmente por el rostro. 
Reproducciones que llenaron muchísimos frentes de nuestras viviendas, donde  la gente transita y generalmente no  observa - "Sólo  camina en forma inconsciente, embuida en sus problemas, sin levantar la vista para mirar frentes, dinteles de las puertas o  fachadas, algunas  “verdaderas señales de antiguos soles y lluvias, caras truncas pintarrajeadas de gorditas que parecen viejas prostitutas, con rostros que alguna vez sonrieron”; mientras otras   mantienen impolutas sus rasgos. Es el caso  de las caritas existentes en ambas aceras de Juan Manuel de Rosas al 900, al igual que las de  la calle Buenos Aires al 1400, de la mano  de los impares.
El público concurre al teatro Brodway y casi el 99% de él no descubre los rostros destacados en lo alto de dicha construcción. 
También en  la ochava noreste de Mitre y Córdoba, en  el viejo edificio del Ex - Círculo Italiano, -  podían verse rostros de mujeres , que  el tiempo fue erosionando  y hoy ya no están - mirando  el paso febril de la gente  que observaba  las vidrieras  nomás a  la altura de su vista  o arrastrada por la marea de compras.
Nos dicen esas figuras, de historias grandes y pequeñas sometidas al  rigor del tiempo y de los hombres,  tapando selvas de mensajes, hormigueo de almas y laberinto de ecos.
Son verdaderas   huellas en la piedra  en  la que fueron hechas. Menos mal que algunas aún subsisten, porque fueron restauradas, como el rostro recuperado de la mujer sonriente   de  Pasco 1534.