PALLIÈRE JUAN LEÓN (1821 – 1887)

Uno de los capítulos más ricos y literalmente más coloridos en la historia de las relaciones entre Francia y la Argentina es el de los artistas franceses que llegaron al Río de la Plata desde comienzos hasta casi el final del siglo XIX.

Era la misma forma de pintar con que los alumnos de Ingres retrataban a las jovencitas del Faubourg Saint – Germain en la época del rey Luis Felipe, sólo que aquí los pintores habían tenido como modelos a hombres de aspecto salvaje y temible.

Uno de ellos fue Juan León Pallière, descendiente de una familia de artistas franceses, nació en Río de Janeiro, Brasil,  el  1° de enero de 1823, pero su padre, pintor del rey Juan VI de Portugal, lo inscribió en la Legación de Francia  como súbdito del rey, con el nombre de Jean Pierre León.
A los siete años fue llevado por sus padres a París, donde inició su educación artística en 1836.

Doce años después realizó una breve visita a Buenos Aires en compañía del francés Galdon, más su permanencia fue corta porque había decido  radicarse en Río de Janeiro, donde ingresó a la Academia Imperial de Bellas Artes  perfeccionándose después en Roma y  París.

Vivió y pintó en Buenos Aires entre 1855 y 1856, adonde llegó  como todos los viajeros, fascinado por los paisajes de la pampa y por las costumbres de los gauchos.

Deseoso de conocer el interior, se embarcó desde Rosario, ciudad en 1858 en una nave que surcó el Paraná, después desde  esta última ciudad tomó la diligencia que lo llevaría a Córdoba, Santiago del Estero, Salta y  Tucumán,  y  atravesando la pampa, compartiría  la azarosa vida del hombre de campo, familiarizándose con detalles minuciosos de su carácter, vida e indumentaria y dejando a su vuelta estampadas sus impresiones en un libro ilustrado con croquis.

Esas ilustraciones adquiridas por extranjeros, despertaron viva curiosidad en Europa y Pallière fue convirtiéndose en la historia gráfica de toda una época argentina.
En julio de 1859 realizó otra nueva exposición con el joven pintor Enrique Sheridan, donde reunieron 60 obras sobre temas de vida y edificios  de la ciudad.
“Escenas Americanas” y “Reproducción de cuadros, acuarelas y bosquejos” publicadas muchas veces por Pelvilain y otras por Berheim  y  Jones hasta totalizar el número de cincuenta y dos láminas litografiadas en negro sobre fondo sepia y otras sobre fondo blanco y  gris.


Los tiempos globalizados producen hechos inesperados como el récord logrado en una subasta neoyorquina en 1998, “El interior de un rancho”que alcanzó el valor de U$$ 222. 500. No se sabe quiénes compraron otros Pallières, pero sí, las ofertas llegaron por teléfono.

Nos dice Alicia de Arteaga en el  artículo: “Un rancho en New York” del 29 de noviembre de 1998:”El viajero Pallière junto con Rugendas logró imprimir a su obra ese registro iconográfico, tan fiel al detalle, que la vuelve particularmente valiosa a la hora de construir una identidad cultural”.
 
Al regresar a Francia, en Lorais se dedicó a pintar temas históricos, sin olvidar nunca su permanencia en el Plata y su amor por lo genuino argentino.
Falleció en ese pueblo, el 12 de febrero de 1887.

 

Bibliografía:

“Pallière León: “Diario de Viaje por la América del Sud”, con una introducción sobre la vida y la obra del artista ilustrada con acuarelas, grabados y dibujos desconocidos ejecutados en América y Europa”. Buenos Aires. Edic. Peuser, 1945.

 

Pallière . Calle. Topografía: Corre de N. a S. entre Av. De Circunvalación 25 de Mayo y Luis Gianneo (ex 50). Parquefield.

Se le impuso ese nombre por D. 4675 del año 1977.

Recuerda al francés Juan León Pallière  (1823 – 1887) dedicado a pintar personajes, costumbres y paisajes de nuestro medio rural.