Los dinosaurios Los dinosaurios (Dinosauria, del griego δεινός σαῦρος, deinos sauros, 'lagarto terrible') es un superorden de vertebrados saurópsidos que dominaron los ecosistemas terrestres del Mesozoico durante unos 160 millones de años, alcanzando una gran diversidad y, algunos, tamaños gigantescos.
Una de las principales características de los dinosaurios es la propiedad de tener las patas situadas en posición vertical por debajo del cuerpo, como los mamíferos, y no hacia los costados, como la mayor parte de los reptiles.
Los dinosaurios eran reptiles originariamente bípedos, aunque el cuadrupedismo resurgió en varios grupos distintos.
Durante los últimos años se han acumulado pruebas científicas muy contundentes de que pequeños dinosaurios carnívoros dieron origen a las aves durante el periodo Jurásico.
De ahí que, actualmente, las aves estén clasificadas dentro del taxón Dinosauria.
Se confunde frecuentemente a los dinosaurios con otros tipos de reptiles antiguos, como los alados pterosaurios, los terápsidos pelicosaurios y los acuáticos ictiosaurios, plesiosaurios y mosasaurios, aunque ninguno de estos era realmente un dinosaurio.
Todos desde los más prominentes a los más sencillos tienen valiosísima información para entender el modus –vivendi de cada grupo que alguna vez dominó el espacio terrestre.
Los primeros restos de dinosaurios argentinos( una vértebra y una costilla) fueron hallados en 1883 en Neuquén por el capitán Buratovich, quien donó al presidente de la República por entonces, los restos hallados.
En 1889, nuestro más grande paleontólogo Florentino Ameghino publicó “Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina”, con más de 1000 páginas de texto y un Atlas de un centenar de páginas que reproducen más de 2000 figuras.
Por esos años el investigador inglés R. Lydekker, invitado por Francisco Moreno encontró muchísimos fósiles patagónicos, entre ellos un gigantesco dinosaurio herbívoro, que fue bautizado como Neuquensansus.
Los dinosaurios para fines del siglo XIX era una novedad en el mundo científico mundial, pero destaquemos que fue el anatomista Richard fue quien les atribuyó el nombre de “dinosaurio” que significa “lagarto terrible”.
Recién entonces, comenzaba aceptarse la idea de que esos huesos correspondían a un grupo de reptiles de gran tamaño, de hábitos terrestres y de postura erguida.
Owen nacido en Lancaster, Inglaterra en 1804 dentro de un hogar de gran agudeza intelectual, hizo que desde muy joven estudiara en Edimburgo.
Se doctoró en medicina en plena adolescencia y se estableció en Londres de inmediato en Londres a fin de ejercer su profesión y realizar simultáneamente investigaciones anatómicas y zoológicas. Durante años realizó reconocimiento y reconstrucción de animales muertos.
Ensayó el desarrollo de las formas fundamentales de los sistemas estructurales de los vertebrados y del esquema óseo según sus varias modificaciones.
En 1835 fue nombradoinspector del área de historia natural del Museo Británico y simultáneamente profesor de paleontología y fisiología en la Royal Institution Britanic. Allí ordenó un cataálogo ilustrado de las colecciones del Museo Hunter y una anatomía del Nautilus.
En 1847 Owen fue quien clasificó a los artiotactilos como una orden aparte, la cual estaba dividida en tres grupos, más se dedicó de lleno a investigar sobre aquellos que no rumian la comida y poseen un tercer incisivo en la mandíbula superior como los camellos.
Escribió: Archetype and Homologies of Vertebrate Skeleton.Londres,1848.; Comparative anatomy, 1855. Memoir of the Megatherium (1861); Anatomy of vertebrates (1866 -1868) entre otras tantas obras de esa área científica.
Con el título de “History of British Fossil Reptiles” (Cuatro tomos) apareció una parte de los estudios que realizara entre 1849 y 1881.
En 1884 produjo Antiquity of Man as deduced from the Discovery of a Human Skeleton during Excavations of the Docks at Tilbury .
Su vida se extinguió el 18 de diciembre de 1892, sin estridencias ni honores.