ORTIZ GROGNET EMILIO (SOBRINO DE EMILIO ORTIZ) (1879 – 1932)

Afirma Mikielievich: ”Nacido en Rosario el 17 de agosto de 1879, murió en la misma ciudad el 15 de mayo de 1932. Cursó estudios en el Colegio Nacional de Rosario e inició la carrera de derecho en la Universidad Nacional de Buenos Aires, abandonándola para dedicarse a la literatura.”

En Buenos Aires formó parte de la redacción del diario El Tiempo, y en 1901 en el diario “El país” organizó un concurso de novelas breves y “Susana” obra suya obtuvo uno de los premios.

En 1904 estrenó su primera obra teatral “En la sombra” que luego sería traducida al italiano, mientras compartía la bohemia elegante del Hotel Du Helder, donde se reunía con amigos y camaradas de la talla de Payró, Manuel Gálvez y Martín Malharro.

Víctima de una extraña enfermedad a edad temprana, que lo enclavó en un sillón, “con resignación silenciosa y con una energía estoica aceptó sin quejas y sin congoja su lenta agonía” expresa una columna del diario La Nación.

Así siguió produciendo cada vez con mayor intensidad a lo largo de toda su vida ”El mejor tesoro”, “La nena”, “Lunáticas”, “El salón de Apolo” y “El conjuro” completando su producción.

Fue para muchos de los que vinieron después, el poeta de Rosario que cantó a la ciudad con intensa pasión:
“Granero de cien pueblos/ fragua de libertades/la villa es un emporio mirando a la ciudades (…) Rica y tolerante, altiva y progresista/ hoy tiene de artesana lo que tendrá de artista/ Su presente pujante a su esfuerzo lo debe/ pues come de su pan y de su vaso bebe.”

Bibliografía:
Ortiz Grognet, el poeta que cantó a Rosario”. Diario La Capital, 2 de julio de 1995.

Ortiz Gronet. Puente. Topografía:
El puente sobre la bajada Puccio – construido a nivel de la calle Alvarez Thomas, barrio Alberdi - lleva el nombre del poeta Emilio Ortiz Grognet por O. 47 del año 1937.
Desde sus balaustres ( hoy deteriorados) no sólo se contempla el inmenso río Paraná, sino la ciudad que emerge cada día como una urbe mayor y mejor.
Y en su placa como homenaje de la ciudad (hoy desaparecida por el paso del tiempo) rezaba, “A quien le cantó con fervorosa inspiración de hijo”.