OESTE

Rosario ignora la fecha de su advenimiento. No tiene partida oficial que acredite “un fundador ni día, mes, año y acto de gobierno que acredite “una fundación”.

Es decir: la ceremonia oficial y solemne a mérito de la cual y como cumplimiento de una cédula, Orden Real o mandato se plantaba una Cruz, se izaba un pabellón, se labraba un acta, se arrojaba tierra a los cuatro vientos y se hacía, luego de demarcar un éjido, una repartición de solares con destinos especiales para determinados lugares públicos (Iglesia, Cementerio, Cabildo, y plaza).

Rosario fehacientemente demostrado surgió de la instalación del primer poblador don Romero de Pineda, su fusión con otras familias para engendrar otras de donde saldrían sus herederos, concretándose de este modo el derecho de propiedad registrado en archivos, planos y censos catastrales posteriores

Con el correr de los siglos se fueron aparcelando solares, quintas, chacras y estancias de donde surgirían hacedores, caudillos, jefes políticos, comisionados municipales y gobernantes de todos los niveles, cuyos nombres perduran en la nomenclatura de calles y plazas.

Nos dice Alberto Campazas: ”Las franjas que hoy ocupan los barrios el Oeste, especialmente aún conocido popularmente por Echesortu - que fuera fundado el 22 de febrero de 1890 - llamado actualmente con el nombre oficial de barrio Remedios Escalada de San Martín engloba los antiguos barrios Arrillaga, la República y la Victoria, que pertenecieron a muchos hombres de apellido brillante en el sentido económico como Ciro Echesortu, miembro de la comisión administradora de la ciudad en 1938, director del Banco Hipotecario Nacional en 1939, miembro fundador del Jockey Club y de la Sociedad Rural, presidente de la Bolsa de Comercio, del Club Social y de las empresas de tramways Rosario del Norte y del Oeste.

Se contaron asimismo entre los propietarios de esos predios, Casiano Casas, al que recuerda una avenida y un barrio de la ciudad (Su residencia particular era la casona donde hoy funciona el Colegio de Escribanos), Santiago Buratovich, de nacionalidad austríaca que actuara en la Campaña al Desierto comandada por Julio A. Roca; Julián Bustinza al que pertenecieron 8.788 cuadras cuadradas en la localidad que hoy lleva su nombre; también Manuel Navarro, Esteban Landó y particularmente Eloy Palacios, quien en 1889 vendió 91 hectáreas de esas tierras a María Echagüe de Vila”.

El control de la extensión del éjido urbano estuvo en manos de los dictados de la especulación inmobiliaria y los intereses de las empresas de transporte. Y Echesortu resultaría una curiosa excepción a esa regla
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Según el historiador y agrimensor Alberto Montes: “El plano catastral municipal correspondiente al barrio Echesortu muestra un trazado de calles bien delineadas y rectas con plazas bien ubicadas, que se diferencia notablemente del resto de los barrios de la ciudad

Con el crecimiento acelerado de la población se producía un visible desarrollo de la zona céntrica, alrededor de la Iglesia matriz, a orillas del Paraná, mientras la ciudad buscaba ampliar su área de expansión avanzando hacia el Oeste.

Explicita Campazas: “Desde el límite de la calle Del Carril (actual Dorrego) Rosario se extendería primeramente hacia el boulevard Santafesino, hoy Oroño, luego a la calle Del Plata (Ovidio Lagos) y después hasta la actual Paraná, o sea, unos cinco kilómetros hacia el Oeste, contando desde el río Paraná

Luego, esos límites todavía convencionles se irían extendiendo hasta la avenida Vila (Hoy Provincias Unidas) y por último hasta sus actuales límites con la localidad de Funes, y en la parte sudoeste con la localidad de Pérez”.

Este espacio dentro del cuadro geográfico de la ciudad no dejaría de pertenecer a la clase proletariada”. – donde sus habitantes hallaron la posibilidad de compartir sus sueños y consolidar sus esperanzas - mientras el microcentro sería propio de la burguesía comercial, portuaria y exportadora llamada “clase alta”.

En efecto, el Oeste mientras tanto se limitaría, por mucho tiempo, a ser asentamiento de establecimientos e instituciones a los que la sociedad rosarina deseaba ver desplazados a sitios lejanos.

Hoy en aquello que un día se consideró de “extramuros”, hoy en la conjunción de la pluralidad y la unidad de su gente, están los elementos precisos para que la ciudad sea lo que es.

Bibliografía.
La expuesta en el texto.
Campazas Alberto: ”La conquista del Oeste” en “Historia de los barrios de Rosario”.

Oeste. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. a la altura de Ceibo 1400.
Carece de designación oficial.
Recuerda un barrio de la ciudad cuyos inicios serían modestos y hoy ha alcanzado esplendor tanto institucional como económicamente.