OBLIGADO RAFAEL (1851 – 1920)

La libertad hizo a los románticos refractarios a los convencionalismos; pesimistas hasta la amargura y la angustia; y esas melancolías mellaron sin pausas en sus corazones, hasta transformarlos en incomprendidos. Tales atributos, sin embargo no se dieron del todo en Obligado porque supo transcurrir su vida apaciblemente en el seno de su hogar cálido para quienes lo frecuentaban.

Fue el continuador de la tradición de Echeverría, a quien le dedicaría un hermoso canto; pero, sin duda, aunque más artista que el precursor del romanticismo y más seguro de sus medios expresivos. Sin ser Obligado demasiado brillante, sobresalió entre los románticos argentinos del siglo XIX por las cualidades de perfección que caracterizaron su vena lírica.

Como poeta vivió hacia adentro, hacia sí mismo, que se tradujo en su madurez, una negación a otros espacios y al quehacer público. Fue particularmente melancólico a tal punto de no haber querido salir nunca de la estancia paterna de Vuelta de Obligado, frente a las costas del mismo nombre, por donde el río Paraná corre magnífico y caudaloso. Lugar donde tuvo lugar la gloriosa batalla “La vuelta de Obligado” dada por las fuerzas nacionales contra las escuadras de Inglaterra y Francia juntas.

Nacido en Buenos Aires en 1851, año en que moría en Montevideo, Esteban Echeverría .

A los 7 u 8 años trasladose a Buenos Aires a estudiar. En la universidad recibiría las disciplinas tradicionales, pero no llegó a doctorarse, porque sólo le inquietaba el estudio de los clásicos antiguos y españoles, “ansioso de lograr, dice su hijo Carlos, el dominio de la expresión sobria y limpia, que no solía preocupar suficientemente a los jóvenes poetas de su generación

Al fundarse la Academia Argentina de Ciencias y Letras, en 1873 Obligado encontró un ámbito donde desarrollar su fibra de escritor, y fue allí donde leyó sus “Leyendas argentinas” y en la que se criticó exhaustivamente su poema “El cacui” que incluyera Groussac en la Biblioteca.

Al publicar por primera vez en 1883, “Poesías” qqque tuvo un tiraje inicial de 500 ejemplares, diría: “estas poesías son sólo un primer libro de un plan de libros sino serán verdaderas pinturas de la simbiosis entre la tierra y el hombre”. Palabras expresivas con las que anunciaba la empresa a la que se sabía llamado y que podrían haber sido tomadas como afirmaciones esperanzadas de un artista adolescente.

Antes que Obligado, Mitre y Ascasubi habían tratado el tema del payador, pero en Santos Vega se personifica el espíritu de la pampa, lleno de aristas populares y de eclosiones generosas.

Todo un ambiente, una idiosincrasia y un ideal, caben en ese poema que perteneciente a la serie de “Leyendas argentinas”, recogidas de la tradición candente, de los labios de los mismos gauchos que el poeta frecuentó en la estancia de su padre.

”Santos Vega “es la triste historia de un cantor, cuya voz de timbre cristalino y trágico inundaba el alma de sorpresa y de arrobamiento, sus manos arrancaban a la guitarra acordes que eran sollozos, burlas, imprecaciones.
Todo el desierto se llenaba con su fama, de todas partes llegaban multitudes a escucharlo; “sus payadas de contrapunto causaban admiración en ese entorno, porque en ellas era imbatible. Allá donde llegaba, los criollos hacían rueda para extasiarse con su canto, lo agasajaban y lo ungían rey de la pampa”.

Este poema compuesto de cuatro cantos, escrito en décimas, mereció entusiastas elogios de los consagrados hombres de letras, Menéndez y Pelayo, Nuñez de Arce y Pereda.

El lenguaje de su poesía es culto y castizo, y una armoniosa proporción rige sus sencillas estrofas. Es su obra, la producción de un verdadero artista y de un sincero lírico que sólo canta porque siente profundamente amor a su terruño.

Al vacilar su salud se trasladó a Mendoza hacia fines de 1919. Al decir de Justo S. Alarcón: “Su existencia, dividida entre el estudio y la meditación, el hogar y el manejo de sus posesiones rurales y su fortuna, se extingue el 8 de marzo de 1920. Sus restos descansan en su ciudad natal: Buenos Aires”.

Bibliografía:
“Santos Vega”. Enciclopedia Estudiantil. Editorial Codex. Buenos Aires 1960.
Obligado Pedro Miguel: Los poetas gauchescos. Historia de Levillier. Tomo V. Pág.4053 y sig.

Obligado. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 2400 hasta 2499, a la altura de Ocampo 3400.
Se le impuso ese nombre por Ord. 21748 del año 1958.
Recuerda al poeta gauchesco Rafael Obligado (1851 – 1920), autor del Santos Vega.