NUEVE DE JULIO

  La declaración de la Independencia por el Congreso reunido el 9 de julio de 1816, fue la culminación de un proceso que se inició con el movimiento de Mayo de 1810, cuando todavía no todos nuestros patriotas pensaban en cortar lazos con España.

Los sucesos de Mayo no habían sido recibidos en toda su dimensión en el resto del país: el centralismo virreinal fue reemplazado por el porteño, nombrando incluso gobernadores de Buenos Aires en Córdoba, Salta y Charcas. Los cabildos de varias ciudades dudaban acerca de reconocer el movimiento porque algunos como Montevideo y el Alto Perú, eran francamente hostiles o estaban en manos de realistas que sólo aceptaban el Consejo de Regencia que funcionaba en España; en Córdoba, incluso, se abortó una rebelión realista.

Sin embargo muchas ciudades y villas como Mendoza, San Juan, Tucumán, Salta, Catamarca, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santiago del Estero, Jujuy, Tarija y otros reconocían la necesidad urgente de reuniones en Congreso para incitar la unión de los pueblos, sabiendo además que dicha asamblea tucumana tendría por delante una urgente y profunda función legislativa y ejecutiva más allá inclusive del gran documento sancionado el 9 de julio.

El Congreso Nacional de 1816 en sus cuatro años de deliberaciones - la mayor parte de las cuales se celebró en Buenos Aires, luego de su traslado desde Tucumán - realizó centenares de sesiones, debatiendo problemas de variada importancia.

Las características fundamentales del Congreso Nacional inaugurado en Tucumán el 24 de marzo de aquel año son  las de su soberanía, carácter constituyente e ideas republicanas, al señalar enfáticamente: "Los diputados en particular sólo tienen el del resto de los ciudadanos", en una evidente intención de soslayar actitudes aristocratizantes o establecer privilegios, salvo los fueros típicamente parlamentarios.

El historiador Armando Alonso Piñeiro explica que en el IV Congreso Internacional de Historia de América (Bs. AS. 1966: Naturaleza de la declaración de la independencia se estableció" existe en el Congreso Nacional de 1816, un carácter de continuidad institucional que constitucionaliza sus funciones, atribuciones y dictámenes. Este continuismo institucional se verifica mediante dos conductos: el constituyente y el legislativo. El primero se consagra por la continuidad de los poderes parlamentarios, mientras que la función legislativa tiene una importancia desusada, más significativa que su naturaleza específica.

A pesar del estado de lucha internacional y de los deplorables intentos de anarquía internos, en Congreso sentó un estado de derecho que los herederos de 1816 estamos disfrutando.

Victoriosa al fin la tendencia libertaria y soberana - no sin la presión motorizada de un San Martín, un Belgrano o un Pueyrredón - el Congreso cumplió su misión histórica.

Aquel año de 1816 los argentinos conocían mucho mejor que sus herederos de hoy a los congresales de Tucumán. Bien vale evocarlos: de los 29 legisladores, 17 eran abogados, 10 clérigos y uno funcionario y el restante (Godoy Cruz era bachiller en filosofía, en cánones y en leyes además de industrial y comerciante, llegando a ser después gobernador de Mendoza).

He aquí los 29 nombres que integraron el Congreso de 1816:

Manuel Tomás Acevedo, Tomás Manuel de Anchorena, Pedro Miguel Aráoz, Mariano Boedo, Eduardo Pérez Bulnes, José Antonio Cabrera, Pedro Ignacio de Castro Barros, José Eusebio Colombres, José Darragueira, Esteban Agustín Gascón, Tomás Godoy Cruz, José Ignacio Gorriti, Francisco Narciso Laprida, José Severo Malabia, Juan Agustín Maza, Pedro Medrano, José Andrés Pacheco de Melo, Juan José Paso, Pedro Ignacio de Rivera, Fray Cayetano José Rodríguez, Antonio Sáenz, Jerónimo Salguero, Fray Justo Santa María de Oro, Teodoro Sánchez de Bustamante, Mariano Sánchez de Loria, José Mariano Serrano, Jo´se Ignacio de Thames, Pedro Francisco Uriarte.

 

Bibliografía:

Amuchástegui Nicolás R.: "El 9 de Julio de 1816." Buenos Aires 1933.

Gandía Enrique: "Los hombres de Tucumán." Buenos Aires 1941.

 

Nueve de julio. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 100 Bis hasta 5.299 a la altura de 1° de Mayo 1300, Bv. Oroño 1300, Gutemberg 1300.

Se le impuso ese nombre por O. 3 de 1905..

Recuerda al Congreso del 9 de julio de 1816.