NEWELL ISAAC.

Según Guillermo Zinni en La Capital en sus 140° aniversarios expresa: “Es el miércoles 16 de octubre de 1907 y desde la planta alta del edificio de Entre Ríos 139 desciende hasta el patio del colegio una dulce melodía de violín ejecutada por Ernesto Benítez, el maestro de música. Mientras, los alumnos sollozan acongojados: Isaac, el “gran papá” va a reunirse con su amada Ana”.


¿Quién es el gran papá? Isaac Newell, un apasionado por los deportes, nacido en la ciudad inglesa de Rochester, que emigró a la Argentina cuando contaba con 16 años de edad.
Luego de un breve paso por Buenos Aires se trasladó a Rosario con una nota de recomendación para el empresario William Wheelright, constructor del Ferrocarril Central Argentino, quien lo empleó como telegrafista.


Realizó esta tarea por varios años mientras estudiaba profesorado en el Colegio metodista del reverendo Thomas B. Wood, donde conoció a su compañera en la vida Anna Margaretha Jochimsen, popularmente conocido por entonces como Colegio Inglés.


En un año dueño de una personalidad avasallante y con gran espíritu de caridad creó un colegio para niños que no podían afrontar los gastos escolares.

En 1884 con una divergencia con el director George Adams hizo que los Newells se retiraran de aquel establecimiento y abrieran el Colegio Comercial Anglo Argentino en la casona de Entre Ríos 139, donde había vivido Weelright su antiguo benefactor.


Esa escuela de Newell fue la primera no católica en Rosario que ofrecía un internado para niños, quienes quedaban pupilos; la primera en impartir simultáneamente ejercicios físicos y educación, y la primera en tener un campo deportivo que denominó Club Atlético Newell´s School – y el primer lugar donde se habría jugado al futbol con un reglamento traído por el fundador desde Inglaterra

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A demás de maestras normales daban clases Don Isaac y su esposa, su hijo Claudio con su mujer, Catherine Dodd, que también era maestra en la escuela Talleres, más su hija Liliana.


Esta creación fue una experiencia sin precedentes en nuestra ciudad porque ofrecía tanto instrucción y educación como manejo de relaciones humanas en un establecimiento donde se conjugaban todas las religiones como las nacionalidades por parte de los profesores como del alumnado.


Este emprendimiento contribuía a la etapa de prosperidad que había iniciado en el país el gobierno del general Julio Argentino Roca a partir de 1880…y cuando la fisionomía urbana de Rosario sufría constantes modificaciones.


Por las calles ya circulaban numerosos tranvías de tracción a sangre, pero Newell, que también ejercía como profesor del Colegio Nacional, no utilizaba tales medios de transporte sino que se desplazaba a caballo.


Aparte por entonces cobraba renombre por sus trabajos literarios, Gabriel Carrasco con su obra: “Anales de la ciudad de Rosario de Santa Fe”, donde aparecía también la firma de su padre Eudoro Carrasco, y la obra de José Olegario Machado con su destacada “Exposición y critica del Código Civil Argentino”.

Don Isaac debilitado por el dolor de la muerte de su esposa y su hija, dejó la dirección del colegio a su hijo Claudio, a fines del siglo , regresando a Inglaterra pero no se arraigó en el Viejo Mundo, pues había decidido morir en Rosario, la ciudad que tanto amó.

Pasarán los años, más miles de generaciones de rosarinos jamás olvidarán su ejemplo de vida, y su nombre quedó y quedará impreso para siempre en su corazón.

Bibliografía:
La expuesta en el texto

Newell. Avenida. Topografía:
Se le impuso ese nombre por Ord. 8983 del 25 de noviembre de 2012.
Recuerda a don Isaac Newell, fundador del primer instituto no católico de Rosario, que sería una verdadera innovación para esa época.