NARIÑO ANTONIO (1763 -1823)

Antonio Amador José de Nariño y Álvarez del Casal  nació en Santafé, Colombia, el  9 de abril de 1765.


Del matrimonio contraído en Santafé el 8 de septiembre de 1758 por Vicente de Nariño y Vásquez con la distinguida dama criolla Catalina Álvarez del Casal (en 1739, Santafé) nacieron ocho hijos entre los cuales Antonio fue tercero.


Por su cuna perteneció a ilustres e influyentes familias virreinales de inmediato origen español y lo adornaron cualidades de buen porte, simpatía personal, temperamento alegre y mente abierta a las novedades.


Por un tiempo fue becario real en el Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé y a los16 años de edad, como abanderado de un batallón de milicias creado para contener a los comuneros de 1781, hubo de presenciar el terrible espectáculo del tormento y ejecución de José Antonio Galán y sus compañeros en la Plaza Mayor de Santafé.


Insaciable curiosidad intelectual lo llevó a acrecentar su biblioteca que, en buena parte heredada de su padre, llegó a contener de más de dos mil volúmenes lo que era una rareza y un privilegio en su época.


Fascinado por el movimiento europeo de la “Ilustración” se convirtió en entusiasta propagador de esas ideas durante las frecuentes tertulias en su círculo literario “Arcano de la Filantropía.”

.
 Antonio Nariño viajó hacia Santafé y se llevó la sorpresa de que a los criollos no se les es tratado justamente, por lo cual él siendo el único personaje que tenía una imprenta en esa época tradujo  del francés los derechos del hombre y del ciudadano y los repartió  por todas las casas a la madrugada, lo que lo llevó a estar preso un tercio de toda su vida; por lo cual, se le considera uno de los patriotas más valientes de su tierra natal, Colombia.

Atraído hacia las actividades comerciales especulativas no menos que por atender necesidades de salud viajó muy joven a Cartagena de Indias donde emprendió algunas aventuras que lo llevaron a convertirse en el mayor exportador de quina, café y té de la capital neogranadina.


Más tarde, ya de regreso en su natal Santafé, alternó con brillante carrera política Alcalde de primer voto en 1789, tesorero de diezmos del arzobispado, regidor y alcalde mayor provincial, 1791-1793.


Se casó en 1784 con Magdalena Ortega de Nariño, hija de José Ignacio de Ortega y Gómez de Salazar y de Petrona de Mesa y Moreno. El matrimonio tuvo seis hijos.


Al enlazar las fechas en las que fueron concebidas Mercedes e Isabel, en las que Nariño se encontraba preso, se han creado conjeturas alrededor de una posible infidelidad de parte de su esposa, doña Magdalena, pero esto carece de pruebas históricas así como no hay siquiera indicios de que doña Magdalena tuviera algún tipo de relación afectiva con otro hombre distinto a Nariño.

 

La vida de Antonio Nariño fue larga y accidentada. La traducción y publicación clandestina (al parecer el 15 de diciembre de 1793) de la “Declaración de los Derechos del Hombre”, incendiario documento originado en Francia cuya circulación había sido prohibida en las colonias españolas por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, lo llevó a prisión en Santafé (29 de agosto de 1794) y posteriormente al exilio como reo de alta traición (30 de octubre de 1795).


 Aprovechando un descuido a su llegada a Cádiz, en la escala de un viaje con destino final en África, se dio a la fuga para permanecer por corto tiempo en Europa antes de regresar en secreto a Santafé Fe (abril de 1797), en donde después de un constante acoso de sus familiares por algunos meses convino en entregarse voluntariamente (julio de 1797) al virrey Pedro Mendinueta, confiado en que pronto obtendría su libertad a cambio de la información que ofrecía  proporcionar.


Esta información consistía en derrocar el régimen virreinal apoyando y facilitando la invasión de un ejército británico, que entraría por el río Orinoco, se asentaría en Trinidad en la Provincia de Casanare y desde allí atacaría a Santa Fe de Bogotá, teniendo en cuenta que las tropas virreinales se ubicaban protegiendo las fronteras en Darién, Caribe y Riohacha, y no había fuerzas significativas que protegieran el flanco oriental de los Llanos.


 Contra lo que esperaba, se le mantuvo en prisión por varios años hasta cuando finalmente el virrey accedió a mejorar sus condiciones temiendo su próxima muerte y permitió que se trasladara con su familia a una hacienda en inmediaciones de Santafé (mayo de 1803).


Allá permaneció en reclusión domiciliaria hasta que en noviembre de 1809 fue nuevamente apresado bajo sospechas de hacer parte de una conspiración contra el gobierno.


Remitido a Cartagena, quedó confinado en prisión hasta principios de junio de 1810 y en diciembre de 1810, (cuando ya se había dado el grito de independencia), Nariño regresó a Santafé a tiempo para participar en la organización del Congreso de las Provincias de la Nueva Granada que se instaló el día 22 del mismo mes y del que fue designado secretario.

El 17 de abril de 1811, Nariño presentó al Tribunal del Gobierno de Santafé, la siguiente nota que contenía la traducción de los Derechos del Hombre que él había publicado  años atrás.

El 30 de agosto de 1811, a los diecisiete años del día de su captura por la traducción e impresión de la Declaración de los Derechos del Hombre, Nariño se recibió de corregidor de la ciudad.


Durante casi seis años, el antiguo Reino de Nueva Granada (actual Colombia), vivió  una época que la historia conoce con el nombre de la Patria Boba.


 Cada provincia proclamó sus autoridades, cada aldea tenía  su Junta independiente y soberana, la palabra federalismo se convirtió  en la soberbia doctrina de la impotencia.


Tras participar en lo que se ha llamado la primera guerra civil de la Nueva Granada, que lo opuso a otras figuras de la Independencia como Francisco de Paula Santander, Antonio Baraya o Atanasio Girardot, Nariño propuso a los federalistas que se unieran para así evitar la reconquista española.

En septiembre de 1813 delegó la presidencia en su tío Manuel de Bernardo Álvarez para salir a la cabeza de las fuerzas combinadas de Cundinamarca y las Provincias Unidas a tratar de contener el avance de fuerzas españolas dirigidas desde Quito en una campaña militar en el sur.


Antonio Nariño no fue militar de carrera pues sus primeros pasos en esa dirección terminaron recién iniciados, y sólo se desempeñó como tal, cuando siendo presidente de Cundinamarca en septiembre de 1813 se ofreció para comandar en jefe las fuerzas unidas del Estado que gobernaba con aquellas de las Provincias Unidas de Nueva Granada, aportadas desde Tunja por su acérrimo rival político Camilo Torres Tenorio, con el fin de marchar al sur para recuperar a Popayán y evitar que tropas realistas avanzaran hacia el interior de la república en un empeño de invasión ordenado desde la presidencia de Quito.

 

En esa campaña el general Nariño quedó completamente solo en medio de las montañas sin comida y decepcionado, ya que todos lo habían abandonado, entonces en un acto de valentía sin precedentes decidió  entregarse en vez de huir. Nariño fue puesto prisionero el 10 de mayo de 1814.

 

Luego de disfrutar por un corto lapso de su libertad en Europa, Nariño reapareció en Angostura a mediados de febrero de 1821.


El Libertador lo acogió con amabilidad y lo designó vicepresidente interino de la recién formada unión colombiana con el preciso y urgente encargo de acudir a instalar el Congreso Constituyente en Villa del Rosario de Cúcuta, lo que verificó en 5 de mayo de ese año.


Diversas circunstancias llevaron a Nariño a renunciar a su alta investidura apenas dos meses más tarde (5 de julio) para proseguir a Santafé.

El 20 del mismo mes, Nariño resultó absuelto incondicionalmente y su derecho a posesionarse como senador le fue reconocido sin objeciones. Desde ese día asistió a las sesiones del Congreso a tiempo que su salud desmejoraba visiblemente.

Luego de su liberación y estadía en Europa, regresó a Bogotá a finales de 1821, donde a pesar de su precario estado de salud se mezcló en la vida política del país.

En agosto de 1823 cayó seriamente enfermo y se le aconsejó por parte de los médicos se trasladada a un clima más cálido.

Nariño se vio en la necesidad de solicitar una licencia para trasladarse a un mejor ambiente, tras la clausura de las sesiones ordinarias del Congreso el 6 de agosto.

Eligió la población de Villa de Leyva donde mejoró su salud durante algunos meses, sin embargo a principios de diciembre fue víctima de una afección pulmonar que lo llevó rápidamente a la muerte el 13 de diciembre de 1823 a la de edad de 58 años.

Sus restos se encuentran en la Catedral Primada de Bogotá.

 

Bibliografía:

Posada, Eduardo y Pedro María Ibáñez. El Precursor. Documentos sobre la vida pública y privada del general Antonio Nariño. Bogotá: Imprenta Nacional, 1903.

Acosta de Samper, Soledad. Biografía del general Antonio Nariño. Pasto: Imprenta del Departamento de Nariño, 1910.

Vergara y Vergara, José María. Vida y Escritos del General Antonio Nariño. Bogotá: Ministerio de Educación Nacional, 1946.

Vejarano, Jorge Ricardo. Nariño. Su vida, sus infortunios, su talla histórica. Bogotá,  Instituto Colombiano de Cultura, 1978.

 

Nariño. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde la calle Dorrego a Moreno, a la altura 2600.

Se le impuso el nombre por o.1578 del año 1961.

Recuerda al patriota colombiano Antonio Nariño, defensor de los derechos humanos en su patria, por eso se lo considera “el precursor de la Independencia de Colombia”.