NAALÁ

Nombre toba con que se denomina el mistol, cuyos frutos tienen propiedades medicinales La infusión sirve para curar la ictericia y afecciones estomacales.


Su aceite, llamado oliva es muy preciado en el arte culinario.


En nuestro país se lo cultiva en las provincias   de San Juan y Mendoza.


La mayoría de los pueblos originarios han aprendido a usar  las plantas, a lo largo de los siglos. Algunas de estas tradiciones llegan hasta nuestros días, atravesando el tiempo y la distancia.


Puede haber cambiado la cultura, la sociedad o el paisaje, pero ellas permanecen inmutables a la espera de un encuentro con nosotros.


Nos dice  el Equipo de  Nuvia Mayorga de  México en su artículo “Salud”,con fecha  del  21 junio 2017:


Los pueblos originarios de destacaron en el ámbito de la salud gracias al manejo de diversas plantas medicinales. Cuando los españoles llegaron a nuestro país quedaron asombrados por el gran conocimiento que tenían los aztecas sobre el funcionamiento del cuerpo humano.


Observaban las maneras del buen vivir en armonía con los ciclos naturales y la energía que recibían  de ella, como así mismo de sus productos que los alimentaban y curaban de enfermedades.

 Yo considero que las culturas originarias han mantenido ancestralmente una armonía en conjunto con la Naturaleza, sabiendo que de ella proviene tanto el bienestar del cuerpo como del espíritu.


El agua, los vegetales y minerales, constituían  una fuente de salud y felicidad en la medida que cada uno de ellos era  un elemento  importante de la naturaleza  y para la subsistencia del hombre.


Sin embargo cuando perdían  la armonía de su cuerpo,  los aborígenes debían   recurrir a los sabios (brujos) quienes tenían  conocimientos  de las plantas  para restablecer la salud perdida.


Este conocimiento estaba ligado al uso del agua, las hierbas y las terapias que se lograban  acompañadas  de la participación de chamanes que con rituales, instrumentos musicales, cánticos  y rituales naturales lograban  restablecer el equilibrio perdido.

“El agua, en todos los países del Nuevo Mundo, a la llegada de los españoles , era   considerada un elemento vivo y por ello debía beberse de esteros y manantiales, donde fluía  y se encontraba viva y despierta…” (Sabiduría mapuche).


Lo mismo para los pueblos andinos que veían  en ella y en la tierra (Pachamama ) una fuerza creadora y vital como la madre que sustenta a sus hijos.


Lo vemos en la actualidad que el agua tanto como las plantas medicinales son fuente de vida, empleándose  muchas veces se usan como medicina alternativa.


 Muchos países   europeos hoy consagrados por sus obras de arte y avanzada tecnología,  carecen de estos   alimento vitales.

 

 

Bibliografía:
La expuesta en el texto.
Sara Itkin. Plantas de la Patagonia para la salud. San Carlos de Bariloche: Editorial Calehuche 2004.


 Naala. Pasaje.Topografía:
Corre de Este a Oeste con el nombre de oliva a la altura de Teniente Agneta 4300.
Carece de designación oficial.
Recuerda al vocablo Toba con el que se denomina al mistol o productor aceite de oliva.

Oliva es el nombre asignado por la Nomenclatura Municipal en lugar de Naalá.