MUÑECAS ILDEFONSO DE LAS (1776 -1816)

Nos dice Pacho O´Donnell en su obra: “El grito sagrado”:“En las batallas altoperuanas  por nuestra independencia participaron no solamente hombres sino también mujeres  y aristócratas del bando real, como religiosos. Un caso resaltable fue el del presbítero Ildefonso Escolástico de las Muñecas nacido en San Miguel de Tucumán, Virreinato del Río de la Plata, el 15 de agosto de 1776, quien llegó a ser cura rector de la Catedral del Cuzco”


Era hijo del doctor Juan José de las Muñecas y de la patricia Elena María Alurralde.

Estudió teología en la Córdoba, Chuquisaca y Lima, y en 1809 participó del levantamiento popular de La Paz, pero fue perdonado por su investidura eclesiástica.

Se sumó a la Rebelión del Cuzco del 3 de agosto de 1814, organizado por los hermanos Angulo y el cacique indígena Mateo Pumacahua, que llegó a dominar varias provincias del Virreinato del Perú por un corto tiempo.

Allí desarrolló una vigorosa acción guerrillera, sublevando en masa a las multitudes de esa región de probada tradición revolucionaria, a las que conducía en su doble condición  de caudillo y sacerdote.


Cuando en 1815 el tercer ejército auxiliar argentino al mando de Rondeau se internó en el altiplano, el cura Muñecas fue uno de los muchos jefes locales que le prestaron apoyo.


Junto con los caudillos Monrroy, Carriere y Carrión, dirigiendo una tropa numerosa de indios y criollos, impidió que los realistas traspasaran el río Desaguadero.


Finalmente la superioridad numérica, estratégica   y en armamento de sus enemigos los deshicieron en los altos de Paucarkolla.


El jefe militar Monrroy al verse perdido se suicuidó de un pistoletazo en tanto que Carrión, Carriere y oros cinco jefes revolucionarios fueron hechos prisioneros, fusilados y sus cabezas expuestas a la vera del camino hacia La Paz, como escarmiento.


El cura  Muñecas logró escapar y en poico tiempo reorganizó fuerzas con las que tuvieron sucesivos encontronazos las tropas realistas, quedando dueño de una vasta región al norte y al este del lago Titicaca y provincia de Larecaja, un amplio y escabroso valle, separado de la ciudad de La Paz por el Nevado de Illampu.


Situó la capital de su republiqueta en la localidad de Ayata. Se la conoce como Republiqueta de Larecaja, y llegó a contar con varios miles de combatientes, pésimamente armados y técnicamente mal dirigidos, pero expertos conocedores de la región y con buenos vínculos en todas las zonas en que operaban.

Para el virrey Pezuela se transformó en una exigencia de primer orden al destruir a este cura guerrillero que le impedía avanzar sobre las provincias argentinas.

No obstante el enorme apoyo popular con que contaba el Ejército del Norte, la impericia de sus jefes los llevó a un desastre en la batalla de Sipe-Sipe, con lo que debieron huir hacia la provincia de Salta.
 Las republiquetas y sus jefes guerrilleros quedaron abandonados a su suerte.

Una vez asegurado el frente sur, el general Joaquín de la Pezuela se dedicó a destruir los focos de resistencia en el norte del Alto Perú.


Después de la noticia de la derrota de la Republiqueta de La Laguna, dirigida por el coronel Manuel Asencio Padilla, el general Pezuela - que acababa de ser nombrado Virrey del Perú -  ordenó un doble ataque sobre Larecaja: el coronel Agustín Gamarra (el cual conocía la región y se hizo guiar por desertores de la fuerza de Muñecas) avanzaría desde La Paz, y el coronel Aveleira desde el norte, partiría desde  Puno.


 Ambas fuerzas reunidas alcanzaron y derrotaron el 27 de febrero de 1816 a un ejército mucho mayor – pero mucho peor armado – al pie del Nevado de Sorata, cerca de Sorata, en la cordillera de Cololó, hecho conocido como combate de Choquellusca.

Todos los prisioneros fueron ejecutados, entre ellos el segundo de Muñecas, Juan Crisóstomo Esquivel; pero, una vez más, Muñecas logró huir.


 Gamarra retrocedió hacia La Paz, después de destruir todos los poblados en que sospechó que se ayudaba a los guerrilleros, mientras Muñecas lograba refugiarse en un  nuevo pueblo, Camata, donde fue entregado a los hispánicos..


Casi simultáneamente, en Cinti, era derrotado y ejecutado el caudillo Vicente Camargo. Otros jefes corrieron una suerte similar.

No fue ejecutado debido a su condición sacerdotal. Por orden de Pezuela, fue trasladado a las Casamatas del Callao.

En viaje al bajo Perú, el oficial que lo conducía ordenó su muerte junto a sus acompañantes, fingiendo creer que intentaban fugarse.


Algunos autores creen que esa orden había sido dada por el propio Pezuela.


Murió cerca del río Desaguadero en fecha incierta de julio del año 1816.


Su baja fue notificada al Congreso de Tucumán desde el frente de combate por el coronel del ejército independentista y diputado por Chichas Juan José Feliciano Fernández Campero, marqués de Yavi.

 

 

Bibliografía:

Pezuela, Joaquín, Memoria de gobierno, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, Sevilla, 1947.

Bidondo, Emilio, La guerra de la independencia en el Alto Perú, Ed. Círculo Militar, Bs. As., 1979.

Mitre, Bartolomé, Historia de Belgrano y de la independencia argentina. Ed. Estrada, Bs. As. 1947.

Canido Borges, Jorge Oscar, Buenos Aires, esa desconocida; sus calles, plazas y monumentos, Ed. Corregidor, Bs. As., 2003.

 

Muñecas, Ildefonso de las.  Pasaje. Topografía:

Corre  de E. a O. desde 1900 hasta 1999,  a  la altura de Moreno 4900.

Se le impuso ese nombre por D. 4675 del año 1977.

Recuerda alsacerdote católico y líder guerrillero de la guerra de independencia del Alto Perú (hoy Bolivia).