MONTENEGRO (PLAZA)

Voy a transcribir en forma fidedigna  un artículo escrito en el  diario La Tribuna, fechado día jueves 22 de abril de 1976.

Rosario tiene su fundador (aunque todos sabemos que nuestra ciudad carece de fecha de fundación).

Santiago Montenegro, un productor agropecuario y dueño de una pulpería por Plácido Grela .

No intentaré en esta nota, escribir sobre los orígenes  de Rosario. Mucho se lleva narrado sobre ese particular .


Si intentara mencionar  a quienes se han ocupado de analizar el origen de Rosario, debería por mencionar a Pedro Tuella, Eudoro y Gabriel Carrasco, doctores Juan Alvarez y Calixto Lassaga, Fausto Hernández y otros historiadores contemporáneos que como el agrimensor Alberto  Montes han  dedicado mucho tiempo intentando descifrar el enigma de que Rosario tuvo  o no, un fundador determinado.


Hay quienes sostienen por ejemplo , que el capitán Romero de Pineda fue el fundador del núcleo del núcleo  de la ciudad, acerca  de lo cual M. C. Pereyra, con motivo de celebrarse el segundo aniversario (1925) de lo que él denominaba “supuesta  fundación de la ciudad por don Juan de Godoy” trata de demostrar que lo de Godoy no fue otra cosa  que “simple leyenda”, la cual se desvaneció  los documentos expuestos como demostrativos  de que no debe adjudicársele al capitán mencionado haber sido el fundador de Rosario.


Pero resulta importante consignar que los profundos estudios históricos realizados por Alberto Montes, miembro de la Sociedad de Historia de Rosario, durante más de diez años, han dado por tierra  no sólo con las afirmaciones anteriores acerca de quién fue realmente el fundador de Rosario. Sostiene con fundamentos, el  el mencionado historiador e investigador que Rosario, al igual que todos los pueblos tuvo su fundador, agregando que todo tiene un origen. Claro está, lo que hasta ahora estaba por verse es quien o quienes fueron los que echaron los cimientos de Rosario.


Insisto, no deseo ahondar en el tema ya que sobre este particular – fundación de Rosario – se han escrito artículos periodísticos, notas y comentarios cuyos autoes más o menos coinciden que Rosario fue una villa desde su fundación.y es justamente este hecho el que intenta desbaratar  el ingeniero Montes, cuando afirma: “La fundación depende de factores  de factores endógenos, más también de exógenos o circunstancias históricas y sociales  porque lavida nada nace de la nada.
Ayolas, Gaboto, Cabrera, Garay, las vaquerías, Romero, los calchafueíes,  la despoblación de Santa Fe, el contrabando fueron las etapas  del poblamiento territorial que desemboca en la fundación de Rosario, cuando se dieron las condiciones necesarias para que esto ocurriera.


 Más adelante, en su interesante nota titulada, “Santiago Montenegro, fundador de Rosario, publicación de la Sociedad de Historia de Rosario, número 17 -18 de julio a diciembre de 1969, el agrimensor Alberto Montes, aclara suficientemente  las diferenciales características  de la palabra “fundación” con el propósito bien definido de demostrar que a lo largo del proceso de afincamiento de personas en el antiguo Pago de los Arroyos, hubo “fundaciones” en el justo sentido en que sólo la fundación de una estancia, de un oratorio  o de una pulpería, pero nada de eso es fundación de ciudad.

Yo entiendo dicha expresión que nada de estos hechos podría ser considerado una fundación.
Todo fenómeno tiene historia y en el establecimiento de los primeros pobladores sobre cualquier extenso territorio puede encontrarse  el germen  de la fundación urbana.


¿Fue Santiago Montenegro el fundador de Rosario?
Si se analizan los diferentes estudios históricos…y se establece lo que han expresado otros caracterizados historiadores, ineludiblemente llegamos a la conclusión que el fundador  de Rosario fue Santiago Montenegro, citado por Eudoro y Gabriel Carrasco, quienes aseveran  de acuerdo con los bautismos habidos en la “Capilla del Rosario” que Santiago Montenegro bautizó dos hijas suyas el 23 de setiembre de 1731.


Los citados historiadores en sus “Anales de la ciudad de Rosario” afirman que el capitán Santiago Montenegro donó en 1757 el terreno en que se edificó después la iglesia y el palacio municipal, habiendo sido alcalde de la naciente aldea. Claro está,  la mencionada obra está editada en 1891, donde se dan nombres de  los principales  fundadores y primeros habitantes.

 


 Alberto Montes en una conferencia que pronunciara  en el Instituto de Estudios Nacionales dijo que expondría diez documentos para demostrar que el fundador de Rosario fue Santiago Montenegro y no Romero de Pineda o Francisco de Godoy.


Mi criterio a casi medio siglo de dicha  postura polémica e interesante tiene su significación  como investigación histórica pero me identifico con la afirmación de grandes historiadores que nuestra ciudad carece de acta de fundación.
Rosario no tuvo fundador, hecho que no ocurrió con otros hechos poblados.
El germen fue un poblado conocido a fines del siglo XVII como Pago de los Arroyos, por estar regado por numerosos cursos de agua al sur del río Carcarañá.
El primer acto de dominio privado de este espacio que hoy es Rosario, se produjo gracias  a la merced que el rey de España legara al capitán   Romero de Pineda en 1689.

 

Bibliografía consultada: 

La expuesta en el texto.

 

Montenegro.Plaza.Topografía:

La plaza ocupa algo menos de media manzana del microcentro. Está delimitada por las calles san Luis al norte, peatonal San Martín al este, San Juan al sur y el Pasaje Barón de Mauá al oeste.

El sector de la plaza más cercano a la calle San Juan está parcialmente ocupado por el edificio del centro cultural Bernardino Rivadavia.

El diseño es prácticamente de una plaza solar escandinava, a contrapelo de la situación subtropicalizada del microcentro del gran Rosario. Existen debajo instalaciones de estacionamiento en tres niveles del A.C.A. que en la actualidad no se usan.

 

MONTENEGRO: HISTORIA de  la  PLAZA


La plaza ocupa algo menos de media manzana del microcentro. Está delimitada por las calles san Luis al norte, peatonal San Martín al este, San Juan al sur y el Pasaje Barón de Mauá al oeste.


Asiente Mikielievich: “El actual sitio de la plaza  fue ocupado primitivamente por  el “Mercado del Sud” desde 1857.


Sobre parte  de un terreno adquirido en 1852 para establecer un mercado público, en la manzana delimitada por las calles San Luis, Puerto (hoy San Martín) San Juan y Libertad (hoy calle Sarmiento), en 1856  se formalizó en Rosario un contrato entre el gobernó provincial  y la empresa Monteverde y Cía. para levantar el primer edificio destinado al efecto, a cuatro años de haber sido declarada  ciudad de Rosario (3 de febrero 1852).


El edificio tendría 75 varas por cada uno de sus cuatro frentes y en el patio central se construiría un aljibe  con capacidad de 200 pipas de agua.


El 4 de octubre, el gobierno aprobó el contrato y designó una comisión presidida  por el jefe político y dos vecinos para representarlo en el cumplimiento  de lo convenido. Para realizar la obra  la empresa Monteverde y Cía. organizó una sociedad anónima  con un capital de $60.000, formado por acciones  $200 pagaderas  por cuartas partes.


La construcción se hizo de acuerdo con el contrato con paredes de ladrillos, lo mismo que los pisos, los techos de baldosas; las galerías  sostenidas por columnas de hierro y las veredas exteriores de piedra labrada y las entradas eran portones de hierro y pavimentadas.


Los empresarios Monteverde por el referido contrato obtuvieron  el privilegio de explotar el Mercado por el término de doce años, desde el día que comenzara  a percibir los derechos de mercado., pero vencido el término pasaría a poder  del Estado todo el edificio en perfectas condiciones.”
En compensación del capital invertido, el 19 de enero de 1857 el Gobierno cedió a los señores Monteverde el dominio perpetuo de una franja  de veinte varas de ancho, que hoy es la actual calle Barón de Mauá.


 En cuanto al funcionamiento del Mercado, los puesteros vendedores de aves, huevos, frutas, leche, pescados,o cualquier producto alimenticio o pasto, pagaban diariamente un real.

 

En julio de 1873 vencido el plazo señalado por el contrato de construcción del mismo para que éste pasase a dominio municipal, se firmó  un contrato acelerado entre la Municipalidad y la firma Barrera Hnos. y Cía. el 21 de julio de 1874 , y se enajenó la renta producida por el Mercado durante cinco años.


Para reconstruir el mismo, luego llamado “Mercado Central, la Municipalidad reunió suscripciones por 579.000 pesos en junio de 1903. Para ello,  por ley 1156 se autorizó a la Municipalidad  a emitir bonos para su reconstrucción.


En julio de 1904, un grupo de manifestantes intentaron asaltar el mercado, luego de asistir  a un mitin de protesta contra la crisis” (económica de esos momentos).


 Y a  partir de 1905, se desarrollaron actividades comerciales de frutas, verduras, carnes y pescados en movimiento continuado, pero con el tiempo las condiciones de higiene fueron empeorando  hasta que  1962, el intendente Luis Cándido Carballo ordenó su remoción por cuestiones sanitarias; hasta desposte de animales se ejecutaba en el viejo mercado.

 

Las edificaciones (planta baja y primer piso) se demolieron, dejando un lote descampado. El Automóvil Club Argentino acordó con la Municipalidad la construcción de instalaciones subterráneas, mientras el área a nivel pasaba a espacio público denominado “Plaza Emidgio Pinasco”.

 

Cuando Argentina fue sede del campeonato por la Copa Mundial de Fútbol de 1978, Rosario fue elegida como subsede, y la organización estatal a cargo de cumplimentar los requerimientos de FIFA, se apropió de un sector de la plaza para construir un “Centro de prensa”. El edificio se planificó primero como provisional, pero luego el organizador decidió que fuera permanente, y lo donó a la Municipalidad para funcionar como centro cultural.

La plaza fue rediseñada en 1993, durante la administración del Intendente Héctor Cavallero. Desde entonces, es un espacio muy afín a un mercadillo ocupado por artesanos vendiendo pequeñas artesanías en metales, piedra, cuero, y algunos quioscos ofertando libros de textos usados.


En 2005, hubo reacción contra los inspectores municipales que intentaban reacomodar el espacio físico y su distribución, que finalizó cuando el municipio censó o seleccionó a un número de ellos para trabajar con permiso en la plaza.