MITRE BARTOLOMÉ (1821 - 1906) (ex calle PROGRESO)

¿El odio político podía ser más fuerte que el sentimiento de la patria común? En 1959 Urquiza, vencedor de Cepeda, se había negado a sacrificar al odio político a la ciudad vencida (Buenos Aires) albergue sus mayores enmigos y no había dudado en pactar honrosamente con el vencido Mitre , porque su gobierno establecido en Paraná durante la ceseción de Buenos Aires había acostumbrado a las trece provincias a respetar La Constitución vigente desde 1853.

Pero los resentimientosporteños contra Urquiza afloraban sin contención y sólo un hombre, el general Mitre, más allá de sus amigos políticos, de su partido y de sus intereses personales, comprendió la hora, se colocó más arribe de su cargo de simple gobernador, impuso serenidad, se mostró estadista obligando a todos a marchar por el verdadero camino que evitó el odio y la incomprensión que dañaría la nacionalidad argentina.

Su plan era negociar con Urquiza, adueñarsede Santa fe, dominar Córdoba, llave del interior y realizar una política de pacificación que evitara la guerra intestina y permitiera la reorganización de los poderes nacionales.

Le tocó a Mitre evitar la disolución de la Nación, mantener la vigencia de la Constitución federal y asegurar frente al peligro extranjero y al localismo faccioso, la integridad del país.

El gobierno del general Bartolomé Mitre iniciaría la etapa de la Historia Argentina comprendida entre los años 1862 y 1880, que señala las tres grandes presidencias, donde tres eminentes estadistas completan la obra de organización nacional que desarrollara antes Urquiza.


En cuanto a su existencia comenzó en la ciudad de Buenos Aires situada en la esquina de las actuales calles Suipacha y Lavalle, el 26 de junio de 1821 y fue llevado hasta la pila bautismal para apadrinarlo el benemérito general Rondeau.


Transcurrieron sus primeros años a orillas del río Negro y Carmen de Patagones - tierras donde la llanura se pierde en el horizonte - donde aprendió a leer en el regazo de su madre, doña Josefa Martínez, la porteña, que era dulce y buena, y adoraba a su primogénito.

Don Ambrosio, su padre, le dio lecciones de vida recta, basado en su mezcla de descendiente de castellano conqistador de América y criollo luchador contra las embestida de los indios. Como hombre revolucionario, de una sola pieza , "Vencedor de Patagones" al derrotar a las poderosas fuerzas imperiales brasileñas por la posesión de la Banda Oriental pretendió que su primogénito fuera recio y fuerte de cuerpo como en roble y para lograrlo lo derivaría a la estancia de don Gervasio Ortiz de Rosas - hermano del tirano pero que renegó de la tiranía.

Por entonces, el joven hecho hombre de ampo se fue formando desde chico, como se hacían los marinos, comenzando de grumetes en un buque de vela, haciéndolo todo, mandado por todos, sin tenerle miedo a nada y empezando por lo peor.

Después de su corta experiencia rural Bartolomé acompañó a su familia al Uruguay donde vistió camisa de escritor en "El Iniciador" de Andrés Lamas y Miguel Cané, en "El Nacional" de Rivera Indarte y en "El talismán" de Juan María Gutiérrez.


Más su lucha no sería sólo con la pluma sino también con su espada iniciando sus primeras armas en Montevideo en la defensa de la ciudad contra las tropas de Oribe que la sitiaron durante nueve años, sumiendo al pueblo en el hambre y la desventura.

En aquel ambiente formidable de pattriotimo y hambre, de gloria y desventura, de afanes desinteresados y de dolores sin más consuelo que la esperanza, Mitre hizo de acero su voluntad de vencer y de limpieza su elevado pensamiento volviendo a su antigua profesión de columnista en "El Comercio" de Valparaíso y "El Progreso" de Santiago.

Estadía interrumpida al producirse el levantamiento de Urquiza en su patria, sus raíces lo llamaron y su respuesta inmediata, enrolándose en las filas del ejército de Caseros que vencería a Rosas el 3 de febrero de 1852, ignorando que de ahí en más se cumpliría un destino de gloria tanto militar, estadista e historiador, ( al componer años después su "Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina").

Al día siguiente , el 4 de febrero, se enfrentaría con odio, pasión y violencia con el vencedor de Caseros, Justo José de Urquiza , él liderando los orgullosos miembros de la sociedad porteña: los dueños de la rica y altiva ciudad puerto que miraba con desconfianza al caudillo entrerriano , quien al mismo tiempo no se resignaba a perder su predominio político, económico y cultural.


La pugna de estos hombres producirían conjuras, debates parlamentarios, la insurrección de Buenos Aires, al punto de peligrar sus vidas y su hacienda del mismo modo que aconteció con muchos habitantes porteños.


Más ese período de violencia terminaría con la consagración de Mitre en la batalla de Pavón, librada el 17 de setiembre de 1861, que provocó la caída de las autoridades nacionales residentes en Paraná, la desaparición de las fuerzas militares que las apoyaban y marcando un nuevo camino de organización nacional pues el 12 de octubre de 1862 asumiría la primera magistratura de la Nación.

La primera medida desde, el primer día que aumió el gobierno por el período 1862 -1868, fue reunierse con sus ministros. Lo hizo el el 12 de octubre de 1862, en su propia casa, para establecer las reglas de una labor compartida, y volvió a encerrarse en su escritorio hasta el día después cuando les tomó formal juramento y se abocó con ellos al trataminento de varios problemas candentes.

A partir de entonces y hasta que delegó el mando en el vicepresidente Marcos Paz para hacerse cargo de la jefatura de los ejércitos aliados de la Argentina, Brasil y Uruguay en lucha con el Paraguay, condujo acuerdos en que hombres de la talla de Juan Andrés Gelly y Obes, Dalmacio Vélez Sárfield, Eduardo Costa Guillermo Rawson y Rufino de Elizalde , quienes espresarían sin tapujos ni miedos sus puntos de vista, fuesen o no del agrado del presidenteque los respetaba por su saber y expweriewncia y porque eran ministros de la Nación.

Marcos Paz perseveró en es línea, hasta que su muerte obligó a Mitre a regresar del frente de batalla y asumir nuevamente el Poder Ejecutivo.


Al bajar de la presidencia, estaba más pobre aún que al asumirla y para poder vivir recurriría a su profesión más vieja, periodismo fundando el diario La Nación, sin un céntimo, a tal punto que el Estado le regaló una casa donde vivir hasta el final de sus días. Ya cansado de luchar con las armas se entregó a la lectura cobijado en la biblioteca que había reunido con largo amor a través de los años.


Coincide José Campobassi en "Mitre y su época": "El 29 de noviembre de 1905, Mitre enfermó gravemente. Luego vinieron el cansancio o astenia manifestada por el enfermo, la deshidratación, la hipoclorhidria plasmada en una progresiva anorexia y otros síntomas posteriores hasta que el general fallecería el 19 de enero de 1906, después de cuatro días de respirar entrecortado, pero también de mantener intactas su lucidez, la mirada profunda y el cabello rizado que se dejaba peinar, pero que finalmente él mismo se acomodaba".

Para el mismo biógrafo unos días antes de morir, no cesaba de repetir a su médico de cabecera Antonio Piñero una idea que sintetizaría su más hondo sentimiento: "Creo que ya he concluido mi misión en la Tierra".

 

Bibliografía:

Campobassi José S: "Sarmiento y Mitre". Hombres de Mayo" Losada S. A. Buenos Aires.1962.


González Arrili Bernardo: "Mitre". Edit. Kapeluz y Cía. Buenos Aires,1947.


Cárcano Ramón J: "Guerra del Paraguay. Orígenes y causas".Editorial Domingo Viau. Bs. As. 1939.

 

Mitre. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. desde Av. del Huerto hasta Centenario.


Se le impuso ese nombre por Ord. 6 de Julio de 1898. y por Ord. 3 del año 1905.


Recuerda al polifacético Bartolomé Mitre ( 1821 - 1906)militar, escritor, estadista, hasta benemérito Presidente de la Nación.


Mitre en la segunda mitad del siglo XIX, podría denominarse "calle teatral".

La historiadora Guadalupe Palacio de Gómez nos ilustra:
La ciudad de Rosario contó a finales del siglo XIX con amplios, elegantes y confortables teatros que permitieron la frecuente presentación de grandes compañías líricas y teatrales afamadas mundialmente.


En 1856 se inauguró un teatro muy rudimentario, "La Esperanza" sobre calle San Martín casi Santa Fe, pero por ser un caserón de madera fue devorado por un incendio.


El primer teatro construido sólidamente y adaptado para relevantes puestas en escena, sería el teatro Olimpo con el nombre de "Progreso" por estar ubicado sobre la calle homónima entre San Lorenzo y Urquiza - así se denominaba por entonces calle Mitre - el que abrió sus puertas el 19 de febrero de 1871.


En el predio donde se construyó el Teatro Odeón, Mitre 750 en 1899 se levantaba un gran galpón con una amplia platea y una fila de palcos alrededor de la platea y una gradería intermedia entre la tertulia y el paraíso.


Se llamó Nuevo Politeama. Fue demolido en 1917, luego se llamaría Odeón, hoy llamado "Fundación Astengo" desde 1967.


En 1894 el teatro "La Comedia" ubicado en la intersección de las calles Mitre y Cortada Ricardone comenzó en un galpón circense. Primitivamente se dedicaría al género chico: "zarzuelas". Reinugurado en 1902, es adquirido en 1909 por José y Francisco Erausquin.


La Comedia fue uno de los caminos eficaces donde Rosario pudo realizarse culturalmente. En la actualidad, felizmente la sala pertenece a la Municipalidad de la ciudad.


El 2 de octubre de 1902 estrenó Florencio Sánchez su obra: "Canillita”. El suceso no hubiera alcanzado otra trascendencia que la de un normal acontecimiento teatral, sino que en la obra, el autor rompió con los esquemas vigentes, reemplazando al héroe por el hombre común con sus propias vivencias.