MIRANDA LUCÍA

Con la conquista de América ocurre lo mismo que con otros episodios e nuestra historia, que se cuentan según la pluma del escritor, según su identificación con uno u otro bando, con los triunfadores o vencidos, o bien con los invasores o invadidos.

Parece que la conquista de las nuevas tierras la hubiesen realizado sólo hombres, cuando las mujeres corrieron el mismo destino: cimentaron las primeras alianzas, indicaron por dónde y hacia dónde iban los caminos, cómo encontrar agua y alimentos. Facilitaron la vida de los conquistadores y ya fueran blancas o indígenas produjeron relaciones personales por encima de las comunitarias.

Pero ninguna historia adquiriría ribetes tan trágicos como la de Lucía Miranda.

Ingeniosamente para demonizar a los habitantes originarios - asevera Felipe Pigna.- el cronista Ruy Díaz de Guzmán popularizó en su obra "La Argentina" el mito de Lucía Miranda, la bella esposa del oficial invasor Sebastián Hurtado, uno de los jefes de las razzias que regularmente salían a la caza del indio desde Sancti Spíritu.

El historiador Vicente Fidel López desmiente categóricamente la veracidad de la leyenda y la califica de "cuento, que ni por leyenda lo tenemos".

Don Félix de Azara halló la relación del suceso y la relató en esta forma: "Dicho Nuño de Lara, comandante del fuerte de la partida de Gaboto conservó la paz con los indios caracarás y timbús hasta que en 1532 se enamoró Mangoré, cacique de los timbús de Lucía Miranda, mujer legítima de Sebastián Hurtado, ambos naturales de Ecija".

Dos eran los caciques del poblado Marangoré y Siripo, jóvenes y arrojados en las cosas de la guerra y temidos por todos, quienes acosados por la hambruna dispusieron que el capitán Rui García acompañado de Sebastián Hurtado y cuarenta soldados salieran por las islas en busca de alimento. Más aprovechando la ausencia de los hispánicos engañándolos llegaron al fuerte cargados de pescado, miel y maíz pero aprovechando las sombras de la noche los atacaron matando a todos sus ocupantes. Sólo le perdonaron la vida a Lucía, a otras cinco mujeres y a los niños.

En la encarnizada contienda perdió la vida Marangoré y Siripo que al igual que su hermano estaba perdidamente enamorada de la española, apoderóse de ella para hacerla su amada y esclava. Más Hurtado que no estaba en el momento del ataque, se dejó apresar para tratar de rescatar a su mujer y fue condenado a muerte.

Siripo le perdonó la vida tras las súplicas de Lucía, que le juraba que ya no deseaba a su marido. Más a los pocos días la pareja de españoles al ser sorprendida en pleno acto de amor, según la leyenda, el furioso cacique ordenó que Lucía fuera quemada viva en la hoguera, a orillas del riacho de Coronda, y Hurtado, lanceado.

Enterados Gaboto y García de lo acontecido en el fuerte, se apresuraron a regresar, pero llegaron tarde. Lo cierto es que de Sancti Spíritu sólo quedaron leyendas y cenizas.

De los doscientos hombres de la expedición del fundador de Sancti Spíritu, sólo veinte arribaron vivos a Sevilla el 22 de Julio de 1530.

 

 

Bibliografía:

Mikielievich Wladimir C: "La leyenda de Lucía Miranda". Diccionario de Rosario. Tomo XXX. (Inédito).

 

 Miranda Lucía. Cortada. Topografía:

Corre de E. a O. desde 3100 hasta 3599 a la altura de Cafferata 2200. Barrio Parque.

Carece de designación oficial.

Recuerda a la protagonista del esbozo de novela de Ruy Díaz de Vivar que figura en su obra La Argentina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ordenó que Lucía fuera quemada viva en la hoguera y Hurtado lanceado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MIRANDA LUCÍA

Con la conquista de América ocurre lo mismo que con otros episodios e nuestra historia, que se cuentan según la pluma del escritor, según su identificación con uno u otro bando, con los triunfadores o vencidos, o bien con los invasores o invadidos.

Parece que la conquista de las nuevas tierras la hubiesen realizado sólo hombres, cuando las mujeres corrieron el mismo destino: cimentaron las primeras alianzas, indicaron por dónde y hacia dónde iban los caminos, cómo encontrar agua y alimentos. Facilitaron la vida de los conquistadores y ya fueran blancas o indígenas produjeron relaciones personales por encima de las comunitarias.

Pero ninguna historia adquiriría ribetes tan trágicos como la de Lucía Miranda.

Ingeniosamente para demonizar a los habitantes originarios - asevera Felipe Pigna.- el cronista Ruy Díaz de Guzmán popularizó en su obra "La Argentina" el mito de Lucía Miranda, la bella esposa del oficial invasor Sebastián Hurtado, uno de los jefes de las razzias que regularmente salían a la caza del indio desde Sancti Spíritu.

El historiador Vicente Fidel López desmiente categóricamente la veracidad de la leyenda y la califica de "cuento, que ni por leyenda lo tenemos".

Don Félix de Azara halló la relación del suceso y la relató en esta forma: "Dicho Nuño de Lara, comandante del fuerte de la partida de Gaboto conservó la paz con los indios caracarás y timbús hasta que en 1532 se enamoró Mangoré, cacique de los timbús de Lucía Miranda, mujer legítima de Sebastián Hurtado, ambos naturales de Ecija".

Dos eran los caciques del poblado Marangoré y Siripo, jóvenes y arrojados en las cosas de la guerra y temidos por todos, quienes acosados por la hambruna dispusieron que el capitán Rui García acompañado de Sebastián Hurtado y cuarenta soldados salieran por las islas en busca de alimento. Más aprovechando la ausencia de los hispánicos engañándolos llegaron al fuerte cargados de pescado, miel y maíz pero aprovechando las sombras de la noche los atacaron matando a todos sus ocupantes. Sólo le perdonaron la vida a Lucía, a otras cinco mujeres y a los niños.

En la encarnizada contienda perdió la vida Marangoré y Siripo que al igual que su hermano estaba perdidamente enamorada de la española, apoderóse de ella para hacerla su amada y esclava. Más Hurtado que no estaba en el momento del ataque, se dejó apresar para tratar de rescatar a su mujer y fue condenado a muerte.

Siripo le perdonó la vida tras las súplicas de Lucía, que le juraba que ya no deseaba a su marido. Más a los pocos días la pareja de españoles al ser sorprendida en pleno acto de amor, según la leyenda, el furioso cacique ordenó que Lucía fuera quemada viva en la hoguera, a orillas del riacho de Coronda, y Hurtado, lanceado.

 

Enterados Gaboto y García de lo acontecido en el fuerte, se apresuraron a regresar, pero llegaron tarde. Lo cierto es que de Sancti Spíritu sólo quedaron leyendas y cenizas.

De los doscientos hombres de la expedición del fundador de Sancti Spíritu, sólo veinte arribaron vivos a Sevilla el 22 de Julio de 1530.

 

 

Bibliografía:

Mikielievich Wladimir C: "La leyenda de Lucía Miranda". Diccionario de Rosario. Tomo XXX. (Inédito).

 

 

 

Miranda Lucía. Cortada. Topografía:

Corre de E. a O. desde 3100 hasta 3599 a la altura de Cafferata 2200. Barrio Parque.

Carece de designación oficial.

Recuerda a la protagonista del esbozo de novela de Ruy Díaz de Vivar que figura en su obra La Argentina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ordenó que Lucía fuera quemada viva en la hoguera y Hurtado lanceado.