Expresa Guadalupe P. de Gómez: “Mercedes Sosa con su canto y Maradona con la pelota en el transcurrir de los años del siglo XX, lograron llevar la Argentina a los lugares más recónditos y lejanos del planeta.
Ambos con valores antagónicos de la vida, tuvieron la magia de hacer cantar y gritar olvidándose de sí mismos, a todo el mundo, sin importar su clase, credo u raza.
En ellos se cumple la premisa: “Vivir en el corazón de aquellos que hemos dejado, eso no es morir”.

Haydée Mercedes Sosa, llamada por el pueblo argentino “la Negra Sosa”, nació el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán, como fruto del mestizaje entre indios calchaquíes y colonizadores españoles.
Su padre fue un obrero de la industria azucarera que trabajaba en el ingenio Guzmán, mientras que su madre trabajaba de lavandera para familias acomodadas.
Originariamente sus padres habían acordado nombrarla Marta Mercedes, pero en el registro civil, su padre lo cambió por Haydeé Mercedes. Pese a ello, su madre, su familia y sus seres cercanos nunca utilizaron el nombre legal y siguieron llamándola Marta.
Según ella supo decir: Mi mamá dice que mi papá se olvidó mi nombre adrede cuando me fue a inscribir al Registro Civil y me puso Haydeé Mercedes en vez de Marta Mercedes. Mi mamá quería que de primer nombre yo me llamara Marta. Así nomás sin hache: Marta.
“Claro, como es lógico para la época, en mi casa mandaba mi papá, pero claro, siempre se terminaba haciendo lo que quería mi mamá. Desde entonces todos los que recuerdo me llaman Marta. Soy la Marta, y me gusta mucho más ser la Marta que Mercedes Sosa. Esto nadie lo cree, pero es así... Al final, puertas adentro las cosas son como las madres quieren, y puertas afuera son como la gente manda. En mi casa definitivamente soy la Marta, pero la la gente definitivamente soy la Negra.”
Ella misma contaba cómo empezó a cantar un día de octubre de 1950:
“Yo andaba por mis 15 años. Mi papá y mi mamá, que eran muy peronistas, aprovecharon un tren gratis a Buenos Aires para celebrar el 17 de Octubre “Día de la Lealtad peronista”.
A mí me dejaron cuidada por mis hermanos, más suelta… En la escuela faltó la profesora de canto y la directora me dijo que íbamos a cantar el Himno Nacional y que yo tenía que ponerme adelante y cantar bien fuerte, para que todos me siguieran.
Sentí vergüenza, pero canté: con ganas y “ese fue mi debut. Ese día también faltó la profesora de labores y con mis compañeras fuimos a LV12, donde había un concurso.
Mis compañeras me empujaron para que cantara. Por temor a que se enterara mi papá me bauticé Gladys Osorio y canté “Triste” de Margarita Palacios. Cuando terminé, el dueño de la radio me dijo: “El concurso concluyó y lo ganaste vos”.
Y seguí cantando en la radio, hasta que un día mi papá me descubrió y llamándome me dijo estas palabras que escucho ahora: ¿Le parece bonito eso de andar metiéndose en la radio? ¿Eso es lo que hace una señorita criada para ser decente? Gladys Osorio, venga, acérquese… ¿Tengo que felicitarla? Míreme a los ojos ¡Que me mire a los ojos le digo!
A partir de entonces me dediqué al canto, aunque siempre sentía un enorme pánico escénico cuando cantaba en público.
En esa primera época, Mercedes tenía como referentes musicales a Margarita Palacios y a Antonio Tormo (el cantante que masificó la música folclórica en la Argentina a principios los años cincuenta).
En 1957, Mercedes se radicó en Mendoza a raíz de su matrimonio con el músico Oscar Matus, con quien tuvo un hijo, Fabián.
Matus y Mercedes establecieron una sociedad artística con el poeta y locutor Armando Tejada Gómez que resultaría de gran trascendencia artística y cultural. Mendoza resultaría uno de los tres lugares entrañables de Mercedes Sosa, junto a Tucumán y Buenos Aires. Allí nació su hijo y se formó artísticamente.
En su última voluntad pidió que sus cenizas se esparcieran en esos tres lugares. En Mendoza, el lugar elegido fueron los canales de riego de Guaymallén, el mismo lugar donde se arrojaron las cenizas del poeta Armando Tejada Gómez, quien ocupó un lugar decisivo en el arte de Mercedes.
Junto a esos tres lugares, Mercedes Sosa también destacaba su afecto especial por Montevideo, donde fue tratada por primera vez como una gran cantante, en una serie de actuaciones que realizó en Radio El Espectador y en Canal 12.
“En Tucumán están mis raíces, en Mendoza está mi felicidad, en Montevideo está mi primer reconocimiento como artista”
La negra Sosa comenzó a cantar en una época, en la que el tango de Buenos Aires (la música popular por excelencia) estaba siendo alcanzada por la música de raíz folklórica, característica de las provincias del interior.
De esta forma, la música folklórica se transformó en el boom del momento, siendo producida de la mano de la industrialización del país y la migración de millones de personas del campo a las ciudades.
Este proceso conllevaba transformaciones étnicas y culturales en la población que se diferenciaban de las que produjera la inmigración mayoritariamente europea en los periodos de 1850 y 1930.
En 1959, Mercedes Sosa lanzó su primer álbum: “La voz de la zafra”, grabado el año anterior y producido por RCA. (La zafra es la cosecha de caña de azúcar y la principal producción de Tucumán).
El álbum fue grabado debido a la insistencia de Ben Molar, un músico polifacético vinculado a la música popular de Buenos Aires, quien reconoció el talento de la cantante tucumana y convenció a los directivos del sello RCA para realizar el disco, que sin embargo careció de difusión.
El disco está integrado por ocho canciones de Matus-Tejada Gómez: “Los hombres del río”, “La zafrera”, “El río y t”, “Tropero padre», «Nocturna», «Zamba de los humildes» (o «La de los humildes»), “Zamba de la distancia” y “Selva sola”, además de otras cuatro, entre las que se encuentran la guarania “Jangadero” (del misionero Ramón Ayala, , “El indio muerto” (de Gerardo López, cantante de Los Fronterizos) y dos temas con letra de Ben Molar, a pedido de Mercedes Sosa, “Recuerdos del Paraguay” y “Sin saber por qué”.
La canción “Nocturna” tiene una significación especial para Mercedes Sosa porque se trata de la canción que simbolizó el amor a primera vista con Oscar Matus (“Tú, junto al amor que nos separa, llenas mi dulce guitarra de oscura distancia... llevas mi voz en tu voz, triste y suave”). El mismo álbum fue luego reeditado bajo el título de Canta Mercedes Sosa.
Su álbum ya anticipaba una línea estético-cultural que sería expresamente formulada al año siguiente con el lanzamiento del Movimiento del Nuevo Cancionero, y que sería sintetizada con el título de su segundo álbum, Canciones con fundamento (1965), segundo disco del sello independiente El Grillo que intentaba consolidar Matus, compuesto ―al igual que el primero―, sobre la base de las canciones de Matus-Tejada Gómez.
Oscar Matus, Armando Tejada Gómez y Mercedes Sosa formaron un decisivo trío artístico, que llevó a crear el Movimiento del Nuevo Cancionero en 1963, en el marco del llamado boom del folclore.
Fundadora del Movimiento del Nuevo Cancionero y una de las exponentes de la Nueva Canción Latinoamericana, incursionó en otros géneros como el tango, el rock y el pop.
Se definía a sí misma como “cantora” antes que «cantante», siendo una distinción fundamental de la nueva canción latinoamericana de la que ella fue una de las iniciadoras: «Cantante es el que puede y cantor el que debe, según Facundo Cabral.
MOVIMIENTO DEL NUEVO CANCIONERO:
El 11 de febrero de 1963, desde el Círculo de Periodistas de Mendoza, lanzó el Movimiento del Nuevo Cancionero, junto a su esposo (Oscar Matus), Armando Tejada Gómez, Tito Francia y otros artistas, que se manifestaría internacionalmente como el Movimiento de la Nueva Canción. Mercedes Sosa se mantendría fiel a lo largo de toda su carrera a los principios artísticos expuestos en el manifiesto fundacional del movimiento:
LA REVELACIÓN EN COSQUÍN 1965:
En 1965 su esposo la abandonó, dejándola sola con su hijo en una situación económica y emocional muy comprometida, la cual la afectaría de por vida.
“Yo no dejé ese matrimonio. Él me dejó. Me abandonó con Fabián, con mi chiquito [...] Una chica tucumana se casa para toda la vida. Eso me destruyó”.
Mercedes Sosa se trasladó a Buenos Aires, una ciudad a la que amó y que la terminaría considerando suya (“para mí, aquí es Buenos Aires”).
Allí grabó el segundo disco Canciones con fundamento, que al igual que su primer álbum, pasó inadvertido, pero que en el futuro se volvería el disco exponente del Nuevo Cancionero.
Ese mismo año (1965), poco antes de cumplir 30 años, Mercedes Sosa alcanzó la consagración popular de manera impensada. Se desarrollaba la quinta edición del Festival Folklórico de Cosquín, que se había convertido en el centro del boom del folklore en Argentina, cuando el músico Jorge Cafrune, por iniciativa propia y en contra de los deseos de los organizadores, hizo subir al escenario a Mercedes Sosa, de entre el público donde se encontraba, presentándola con las siguientes palabras:
“Yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora, y me voy a recibir un tirón de orejas por la Comisión, pero que le vamos a hacer ―siempre he sido así, galopeador contra el viento―. Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo y que como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa.” Dijo Jorge Cafrune en Cosquín en enero de 1965.
Mercedes subió al escenario y cantó “Canción del derrumbe indio” de Fernando Figueredo Iramain, acompañada solo por su bombo. Contrastando con la discriminación política, social y étnica a la que fue sometida por las autoridades, el público estalló en aplausos y vivas aún antes de que finalizara la canción, convirtiéndola en la sorpresa del festival.
En 1967 hizo una exitosa gira por los Estados Unidos y Europa. En 1968 lanzó Con sabor a Mercedes Sosa con «La añera» (“Cuando se abandona el pago... tira el caballo pa’lante y el alma tira pa’trás”) de Arsenio Aguirre y Atahualpa Yupanqui, y «Al jardín de la República» (“Desde el norte traigo en el alma”).
En 1970 incluyó en su disco El grito de la tierra el tema “Canción con todos” de Armando Tejada Gómez y César Isella, que ha sido considerado el himno no oficial de América Latina.
GRACIAS A LA VIDA:
En la primavera de 1969 realizó su primera presentación en Chile. Simultáneamente grabó un disco simple dedicado a dos autores chilenos: en el lado A, «Gracias a la vida» (de Violeta Parra) y en el lado B, «Te recuerdo Amanda» (de Víctor Jara).
En 1971, en coincidencia con el gobierno de Salvador Allende en Chile, grabó uno de sus álbumes más destacados, Homenaje a Violeta Parra, en tributo a la cantautora chilena, donde vuelve a incluir “Gracias a la vida” y otros temas como “Volver a los 17” y “La carta”.
En 1972 lanzó “Hasta la victoria”, con temas como “Balderrama” y “La arenosa” (de Leguizamón y Castilla) y “Los hermanos” (de Yupanqui).
En enero de 1973 realizó su primera actuación en España, durante la dictadura franquista, en un recital realizado en el Palacio de los Deportes de Barcelona, del que el gobierno prohibió que se realizara publicidad. Pese a ello el lugar se colmó y la gente coreó sus canciones, hasta el punto de conmoverla y hacerla llorar de emoción.
El 11 de septiembre de 1973 se produjo el golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile y Mercedes Sosa juró no volver a cantar en ese país mientras la dictadura permaneciera en el poder.
MERCEDES SOSA EN 1973:
Mercedes Sosa trató de permanecer en la Argentina pese a las prohibiciones y las amenazas, hasta que en 1978, en un recital en La Plata, fue cacheada y detenida en el propio escenario y el público asistente arrestado.
El hecho fue relatado por una admiradora llamada como ella Mercedes, que asistió al recital y dejó el siguiente mensaje en la página oficial de Mercedes Sosa poco después de su muerte:
La única noche que estuve presa fue después de un recital tuyo en La Plata, en el viejo Almacén San José. Te habías entusiasmado y cantado canciones no permitidas.
Persecución Política:
En su juventud fue simpatizante de Juan Domingo Perón y apoyó las causas de izquierda política a lo largo de su vida, afiliándose al Partido Comunista en los años sesenta. Tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 fue incluida en las listas negras del régimen militar y sus discos fueron prohibidos.
En 1976, recién instalada la dictadura, lanzó Mercedes Sosa, la mamancy, donde incluyó el “Poema Nº 15” de Pablo Neruda (“Me gusta cuando callas porque estás como ausente...”, de su famoso libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada) musicalizado por Víctor Jara.
Y desde entonces, realizó giras por Europa y el norte de África con el joven guitarrista de Chabuca Granda, el argentino-peruano Lucho González (1946-). Terminaron la gira en Brasil, donde grabaron otra versión de «Volver a los diecisiete» con Milton Nascimento.
Se exilió en 1979: primero en París y luego en Madrid. Durante la dictadura militar y mientras se encontraba censurada lanzó varios álbumes, destacándose Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui (1977), uno de sus álbumes más logrados, y Serenata para la tierra de uno (1979), tomando como mensaje la canción del mismo título de María Elena Walsh: “Porque me duele si me quedo, pero me muero si me voy”.
El exilio fue muy doloroso para Mercedes Sosa. Su segundo esposo, Pocho Mazitelli, había muerto el año anterior, en 1978 y ella ha contado que en ese momento llegó a pensar en suicidarse.
Volvió a la Argentina en febrero de 1982, poco antes de que la dictadura militar se viera obligada a iniciar el traspaso del poder a un gobierno civil, tras la Guerra de Malvinas.
En esa ocasión realizó una serie de recitales históricos a sala repleta en el Teatro Ópera de Buenos Aires, que se convirtieron en un acto cultural contra la dictadura.
En 1999 Sosa grabó la Misa criolla de Ariel Ramírez, una famosa obra de entrecruzamiento entre música académica y folclórica argentina, dedicándosela a su madre. Más allá de lo artístico, el hecho llamó la atención debido a la condición de agnóstica de la cantante. Mercedes aclaró entonces:
Durante toda mi vida las dos hemos tenido respeto: mi madre por mi ideología, y yo por su creencia religiosa. Nunca ella me ofendió a mí ni yo ofendí a mi madre, ni a ningún creyente. Nunca jamás canté ninguna canción en contra de Dios, y creo que eso fue gracias a mi madre.
Ese mismo año realizó un recital junto a Luciano Pavarotti en el estadio del Club Boca Juniors de Buenos Aires en el que cantaron a dúo dos temas: ”Caruso” (de Lucio Dalla) y la canzonetta napolitana ”Cuore ingrato”.
El 30 de junio de 2008 cantó en Tucumán para los presidentes de los países miembros y asociados del Mercosur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Venezuela).
Su último trabajo es Cantora, lanzado poco antes de su muerte, un álbum doble donde canta 34 canciones a dúo con destacados cantantes iberoamericanos, y cierra con el Himno Nacional Argentino.
A mediados de 2009, Mercedes Sosa editó el que sería el último disco de su vida: Cantora II, el segundo volumen de duetos que realizó con 35 artistas nacionales e internacionales.
El 18 de septiembre de 2009, Mercedes Sosa ingresó al Sanatorio de la Trinidad, ubicado en el barrio de Palermo en Buenos Aires, debido a una disfunción renal, la cual había evolucionado negativamente hacia una falla cardio respiratoria.
Su organismo se deterioró con el correr de las horas, hasta desencadenar su fallecimiento a las 5:17 de la mañana (hora argentina) del 4 de octubre de 2009.
Bibliografía:
Carlos Polimeni: Talento argentino (programa de radio en Radio Nacional), domingo 20 de febrero de 2011.
«Mercedes Sosa y su encuentro con Dios». LA NACION. 5 de octubre de 2009. Gallego Díaz, Soledad (2009): «Muere Mercedes Sosa, la Voz de América Latina», artículo del 4 de octubre de 2009 en el diario El País (Madrid).
Pérez, Martín (16 de diciembre de 1999). «Mercedes Sosa: “Cumplo mi promesa: se fue Bussi y yo vuelvo a cantar en Tucumán”». Diario Página/12.
Bonacchi, Verónica (5 de octubre de 2009). «Las dos muertes de Mercedes Sosa». Río Negro On Line.
Mercedes Sosa. Topografía. El Honorable Concejo Deliberante de Rosario aun no ha honrado su trayectoria colocando su nombre a una de las arterias de la ciudad.