MENDOZA (CAPITAL Y PROVINCIA)

Mendoza es una provincia de Argentina situada en la región de Cuyo. Limita al norte con la provincia de San Juan, al este con la provincia de San Luis, al sur con  La Pampa y Neuquén, y al oeste con Chile; este último límite sigue la cordillera de los Andes. Su capital es la ciudad de Mendoza.


En cuanto a la ciudad capital, cada rincón ofrece una particularidad diferente. Una ciudad moderna, en constante crecimiento que se caracteriza por su limpieza y dinamismo.


Mendoza llamada “Tierra del buen vino y del buen sol”, es el común denominador  de la provincia cuyana, la que justifica el eslogan en la conjunción de sus montañas, sus valles y moderna capital en un incomparable paisaje. Es a su vez, la muestra de un pueblo que supo ganarle terreno al suelo yermo, creando oasis generadores de vida.


A medida que  el hombre fue creando oasis en el desierto, las plantaciones de vides comenzaron a crecer, las primeras raíces fueron traídas por los españoles en el siglo XVI y durante la colonia partían carretas  hacia Buenos Aires, que llevaban el néctar en grandes odres de cuero.


Entonces  en el siglo XIX surgiría la necesidad de construir  bodegas par poder transformar las uvas en vino. Todavía algunos establecimientos continúan con las prácticas artesanales mientras otras se adecuaron su técnica  a los requerimientos de la exportación. principal actividad es la vitivinicultura, siendo la provincia más importante en la producción de Vinos Argentinos.


Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, el cultivo de la vid en Mendoza ocupa el 68,36% del total de la región centro-oeste, la cual representa el 94,13% del total de la producción nacional de vides.


La mitad de las explotaciones agrícolas mendocinas corresponden a dicha rama. Mendoza desarrolla esta actividad desde 1598, y se vio muy favorecida con la llegada del ferrocarril en 1885.


En 1887 la provincia tenía 2000 hectáreas de viñedos. El sector primario tiene una fuerte tradición en esta provincia. Siguiendo en esto a ciudades como Florencia, Bordeaux, Bilbao-Rioja, Porto, Melbourne y Ciudad del Cabo, Mendoza ha sido seleccionada por la Great Wine Capitals Global Network como una de las principales regiones mundiales en materia de producción de vinos.


En el siglo XX Mendoza encierra secretos del “vino”:

Para aquellos que deseen conocer las bodegas mendocinas  se realizan visitas guiadas que incluyen degustación de productos.
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Su historia: A partir de análisis arqueológicos se ha podido determinar que los primeros pobladores de Mendoza llegaron durante el Holoceno. Sin embargo es escaso el material existente de aquellos primeros pobladores como para conocer en profundidad sus costumbres y actividades (ver Cultura de Ansilta).
Algunos de los primeros de los que se tiene un registro abundante son los que habitaron el Valle del río Atuel en el 12 300 a. C. dedicándose a la caza y a una agricultura incipiente de maíz, zapallo, quinoa, porotos, etc. Dominaban la cestería y la alfarería en forma rudimentaria.

 

Entre los ríos Barrancas y Diamante vivían los puelches, recolectores y cazadores, emparentados con los pehuenches, los que hasta inicios del siglo XVII,  eran étnicamente eran principalmente huarpes que luego se irían mapuchizando.
Su área de expansión abarcaba en lo que hoy es el sur y sureste de Mendoza, abarcando  etnias de diversos linajes (principalmente huarpes del sur, guenaken o "patagones del norte, e incluso hets (antiguos pampas).Todos estos pueblos quedaron mapuchizados desde la segunda mitad del siglo XVIII.

Los primeros españoles que ingresaron en el actual territorio mendocino lo hicieron a las órdenes de Francisco de Villagra, quien descendió desde el Perú por la ruta del Tucumán con el objetivo de unirse a Pedro de Valdivia en Chile.
Al no poder cruzar los pasos cordilleranos, por encontrarse cerrados por la nieve, Villagra acampó en Huentota en 1551, con 185 hombres y 500 caballos. Allí entabló relaciones con los huarpes y exploró la zona hasta el río Diamante.

El primer asentamiento poblacional se fundó el 2 de marzo de 1561. El capitán Pedro del Castillo fundó la ciudad de "Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja" luego transformada en la capital provincial, dándole el nombre del gobernador de Chile, García Hurtado de Mendoza. En un principio la población era de 47 vecinos, de los cuales 30 eran encomenderos encargados de unos 2500 indios.

Otra expedición al mando del capitán Juan Jufré, enviada por Villagra, sucesor de García Hurtado de Mendoza en la gobernación de Chile, traslada la ciudad a la margen izquierda del río a «dos tiros de arcabuz» al sudoeste, el 28 de marzo de 1562. La ciudad es rebautizada como "Ciudad de la Resurrección en la Provincia de los Huarpes", pero finalmente perduró su nombre original.

Los nativos fueron despojados de sus tierras, trasladados hacia áreas marginales y repartidos en encomiendas entre los vecinos.


Aunque la corona prohibió el trabajo indígena, las leyes no se aplicaron en esa frontera marginal del imperio porque la mano de obra indígena constituía la principal riqueza de la región.


Los encomenderos traspasaron los beneficios a sus descendientes. En ese lapso obispos y miembros del clero comprometidos con la política de defensa de los naturales intentaron contener su explotación y su traslado a Chile.
 La disminución de la población indígena provocada por la emigración forzada a Chile y la alta mortalidad de la que fue víctima a raíz de enfermedades introducidas por los europeos justificaron la introducción de africanos esclavos frente a la creciente necesidad de mano de obra.


La interacción de los habitantes fue conformando una sociedad étnicamente plural y rígidamente jerarquizadas según las ideas de honor y limpieza de sangre que caracterizaban la cultura española tardiomedieval y moderna.

 

Mendoza formaba parte del corregimiento de Cuyo con cabecera en la propia Ciudad de Mendoza, integrando la Capitanía General de Chile dependiente del virreinato del Perú.
Con la formación del Virreinato del Río de la Plata en 1776, el Corregimiento de Cuyo fue separado del Virreinato del Perú y de la administración dirigida desde Chile, para ser incorporado al nuevo virreinato con capital en Buenos Aires, con lo que dicha ciudad, con la que ya existía un importante contacto comercial y cultural se convirtió en la encargada de administrar el área. La cordillera de los Andes pasó a ser una frontera política a partir de dicho punto.

 

La Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782 dividió el Virreinato del Río de la Plata en 8 gobernaciones-intendencias, además de las gobernaciones militares y políticas de Montevideo y de los pueblos de las antiguas misiones jesuíticas, formándose entonces  brevemente la Intendencia de Cuyo, perteneciente a la región de Córdoba del Tucumán.
La Revolución de Mayo de 1810 fue conocida en Mendoza el 6 de junio de ese año, pero los cabildantes vacilaron entre adherirse a la revolución o enviar tropas a Córdoba para sumarse a la contrarrevolución organizada por Santiago de Liniers.


Finalmente, el entusiasmo popular motivó que el 25 de junio se decidiera acatar a la Primera Junta y enviar el diputado que ésta solicitaba. En un principio se eligió a Bernardo Ortiz, pero tras su fallecimiento fue reemplazado por Manuel Ignacio Molina, quien integró así la Junta Grande (Diciembre de 1810).

 El 29 de noviembre de 1813 se creó la gobernación intendencia de Cuyo, integrada por las subdelegaciones de San Luis, Mendoza y San Juan. El primer teniente gobernador destinado a Cuyo fue el coronel Florencio Terrada. Posteriormente fue designado Gobernador Intendente el coronel Marcos Balcarce y luego José de San Martín.

 

En el año 1814 José de San Martín decidió que en lugar de luchar en el norte, la forma más efectiva de derrotar a los realistas sería formando un ejército en Mendoza para desde allí cruzar los Andes y tomar Chile, y atacar Lima con las naves chilenas. San Martín explicaba que se debía crear un ejército pequeño y bien disciplinado en Mendoza, para pasar a Chile y acabar allí con los godos. Aliando las fuerzas pasaremos por el mar a tomar Lima; es ése el camino. Hasta que no estemos sobre Lima la guerra no acabará.

A su llegada, San Martín contó con un apoyo entusiasta de la población mendocina, aunque las relaciones con Buenos Aires se tensaron con la asunción de Carlos María de Alvear en lugar de Posadas. El coronel Gregorio Perdriel fue nombrado como nuevo gobernador pero es desconocido por el Cabildo mendocino, que respaldaba  a San Martín en el cargo.

Al mes de la llegada de San Martín a Mendoza arribó el ejército chileno derrotado en la Batalla de Rancagua, entre los cuales se encontraban José Miguel Carrera y Bernardo O'Higgins, el cual se acopló al Plan Continental.

Godoy Cruz era, junto con Juan Agustín Maza, representante de Mendoza en el Congreso de Tucumán. El resultado del Congreso dio nuevos bríos a San Martín, que podía entonces realizar la campaña con el respaldo de una nación soberana.


San Martín se entrevistó en Córdoba con Juan Martín de Pueyrredón, Director Supremo resultante del Congreso de Tucumán quien  se comprometió  a brindar a San Martín todo el apoyo necesario.

Para llevar a cabo el Plan Continental y formar al Ejército de los Andes se necesitaba una fuerte reorganización del ejército y un gran respaldo de la ciudad de Mendoza. Objetivos que fueron logrados por el Libertador.

 

Bibliografía:

El país de los argentinos. Los oasis cuyanos. Centro Editor de América latina. Buenos Aires. Fascículos  87 y 88.

“Mendoza: Un canto dulce a la montaña”. Art. de La Capital del 22 de junio de 1997.

 

Mendoza. Calle . Topografía:

Corre de E. a O. desde 100 hasta 7800, a la altura de Ayacucho 1100, Corrientes 1100; Avellaneda 1100; Provincias Unidas 1100.

Se le impuso ese nombre en 1853 al establecerse la primera nomenclatura.

Recuerda a la provincia cuyana, llamada “tierra del buen vino y el buen sol” con su bellísima e histórica  capital.

 

HISTORIAS SOBRE EL ASFALTO de calle Mendoza

Las calles del llamado comúnmente barrio Echesortu – nombre oficial Remedios Escalada de San Martín - fueron silenciosos testigos de su crecimiento.

En sus orígenes – siglo XIX - las calles que forman parte del barrio – salvo raras excepciones – no se encontraban abiertas y las que si lo estaban, no tenían nombres.


La apertura de las calles comprendidas entre las actuales Av. Francia y Bv.  Avellaneda  fue autorizada con fecha 9 del 4 del año 1888, pero la fecha  oficial data del 21 de mayo de 1889, por el entonces  intendente de Rosario, Pedro de Larrechea.


En cambio la calle Mendoza - cuya nominación data de 1853 - merece un párrafo aparte porque junto con el bulevar Avellaneda  forman el corazón del barrio.


En sus inicios, la antigua población la conoció con el nombre no oficial de “calle del Mercado”, cuando estaba flanqueada por profundos y nauseabundos zanjones para el desagüe de las aguas pluviales que, para permitir el paso, contaban con precarios puentes de madera que se llamaban “el de la paraguaya” en su intersección con Cafferata, el de San Francisco ((frente a la Iglesia homónima)  y el de Traiqué en el cruce con Lima.


Afirma el historiador Héctor Nicolás Zinny: Los recuerdos nos devuelven a los años 20, cuando  los vecinos se reunían en el bulevar Avellaneda – aún sin pavimentar – entre las calles Mendoza  y 3 de Febrero durante dos días y tres noches en las tradicionales festividades de San José (19 de  marzo). A veces coincidían  con los de Carnaval, cuyos corsos se realizaban por la calle Mendoza  desde Crespo a Avellaneda.


Agrega la historiadora Guadalupe Palacio de Gómez:”El 1° de agosto de 1921 se inauguró la Escuela Primaria N°67 Juan Enrique Pestalozzi. Juntando moneda tras moneda, alumnos y docentes compraron una bandera que fue  jurada y enarbolada en el patio de la vieja casona el 8 de julio de 1823.
Cinco años después, el 10 de abril de 1928, aquel sitio de enseñanza se trasladó al imponente edificio que ocupa hasta hoy en Mendoza 3969 y donde, a pesar del tiempo, puede leerse en los días de humedad Gobernador Aldao en la fachada, que fue su primera denominación”.


Su fachada neoclásica con su columnata es imponente y su frontispicio fue realizado por el arquitecto Guillermo Gianninazzi, similar al  de la estructura de la Facultad de Ciencias Médicas.


Por Ordenanza Municipal del  2 de agosto de 2001, es declarado de “Interés Histórico, Arquitectónico y Cultural de la ciudad de Rosario”.


 Nostalgias en la pantalla grande del siglo XX
Según consta en el libro:”Vida y pasión  del cinematógrafo” de Héctor Zinny, el sábado 27 de enero de 1923, se anunciaba la exhibición de un film como complemento de la obra teatral “El viejo hucha”  que se representaba en el Cine Teatro Recreo Echesortu” que funcionaba en calle Mendoza 3945.


Sus comienzos fueron películas al aire libre , solamente en la época estival y como complemento de alguna pieza teatral, pero, ante la enorme aceptación que tuvo ante el público, la empresa Echesortu y Casas S.A. decide, en 1925, construir un local techado, que fue el anticipo de lo que más tarde se conocería como cine Palace Echesortu.
La nueva sala fue inaugurada el 5 de agosto de 1937 y después de 45 años, cerró sus puertas el 29 de julio de 1982.