MÉNDEZ GERVASIO (1848 – 1897)

Martín García Merou en su obra “Recuerdos literarios”  nos pinta con palabras una  imagen semejante a la edición francesa “El reissebilder de Heine”, grabado en el cual el poeta paralizado en el lecho de dolor inclina su cabeza pálida, con los ojos a medio abrir como el que ve entre sueños, las visiones de otra existencia...”:

“Sobre el sillón, envuelto hasta la cintura en una raída manta de viaje, se encontraba un hombre joven todavía . Su frente, pálida y descarnada  estaba sombreada por algunos cabellos negros, ligeramente ondeados que caían sobre las sienes en desorden.

Sus ojos, rodeados de un círculo rojo tenían una rara fiereza y una expresión generalmente dura. Usaba bigote y pera, y su cuerpo estaba cubierto por un tricot color café sobre el cual caía como una nevada, la ceniza de un cigarro.”

Era la imagen de Gervasio Méndez, un poeta líricamente artístico, conocido como el  poeta del dolor, por ser paralítico la mayor parte de su vida ,cuyos ecos de su lira armoniosa y dulce tenían la virtud de infiltrarse en el alma del lector y provenían a causa de que toda su vida se había hallado con el cuerpo encadenado  a una parálisis aguda desde sus años juveniles hasta el último día de su vida.

Por ello sus versos aunque poéticamente expresivos, desbordaron un alma llena de  dolor y desventura.

Nacido en Gualeguaychú, Entre Ríos en 1848, se lo conoció como el poeta entrerriano, aunque  muy joven dejó su tierra natal para radicarse en Buenos Aires, donde dirigió la revista “Álbum del hogar” en cuyas columnas escribieron hombres que formaron “La generación del 80”.

Esos intelectuales  creyeron  en la necesidad de insertar el país en la corriente de progreso económico mundial y en la de generar un Estado moderno y vigoroso, dotado de los instrumentos indispensables para operar en la transformación de la sociedad.
 
Fueron liberales apasionados que sin querer  opacaron en buena parte las  posibilidades literarias del poeta. Méndez.

Eran continuadores de la “Generación del 37”, con un código distinto como consecuencia de la desaparición desde  1852 de la tiranía de Rosas que a lo largo de su mandato siempre había impedido   una carta constitucional que estableciera un orden entre el poder y el pueblo.

Gervasio Méndez quiso con sus versos  fertilizar los surcos del futuro de la patria, pero su mayor  logro sería su producción espiritual  valiosa y bella,  como  “El mendigo”, “El desencanto”, “La mujer que adoro y jamás”, versos que dejarían traslucir sus sentimientos más profundos y obviamente el dolor más intenso.

Falleció en Buenos Aires el 15 de abril de 1897, a la edad de 48 años.

 

Bibliografía:
Míkielievich Wladimir  C: “Gervasio Méndez” en Diccionario de Rosario (Obra inédita).
Cora Luis M: “Argentinos ilustres”. Corrientes. 1941.

Méndez. Cortada . Topografía:
Corre  de N. a S. desde 3100 hasta 3299 a la altura de Av. Bermúdez 6300.
Se le impuso ese nombre por D. 24.341 del año 1960.
Recuerda al poeta entrerriano  Gervasio Méndez (1849 – 1898) que se distinguió por sus versos  muy  profundos y sentimentales.
Con anterioridad se denominó calle Catorce.