MEDINA VICENTE TOMÁS (1866 -1937)

 Vicente Medina nació el 27 de octubre de 1866 en la localidad de Archena, en plena Vega del río Segura, España, dentro de un hogar precario, que hacía  grandes esfuerzos para vivir dignamente.


En su pueblo estableció contacto con las letras a temprana edad ya que su padre don Juan de Dios Medina, se hizo cargo del quiosco del balneario de Archena, donde Medina pudo leer a autores como Gustavo Adolfo Bécquer, José de Espronceda, Víctor Hugo o Emilio  Zola.


Su padre era conocido como Juan de Dios, "el de los romances", ya que era un gran conocedor de estos autores, e incluso los recitaba por los pueblos; además de que era un talentoso trovador, bardo, aficionado a los viajes de aventura, a la literatura, la actuación, el canto , la música, la danza y al teatro.


De esta forma, se puede suponer que Vicente Medina tuvo una infancia repleta de historias y de relatos, reflejados en el ejemplo paterno.


Con sólo trece años se marchó de su localidad natal para trabajar como relator en la mansión de un Procurador de los Tribunales, aunque pronto volvió a Archena para continuar con la venta de libros.


Con 18 años ingresó en el ejército, donde llegó a cabo de Infantería de Marina con destino primero en San Fernando (Cádiz), y posteriormente a su tierra, concretamente la Capitanía General de Cartagena.


Sus primeros versos como poeta se publicaron durante su estancia en Filipinas, donde fue como voluntario, comenzando allí su oficio literario.
En 1890 abandonó el ejército para volver a la región de Murcia, pero  tras fracasar con un negocio de tejidos en Archena  acabó  en Cartagena.

En la ciudad portuaria encontró trabajo en una oficina comercial del dueño de dos periódicos, La Gaceta Minera y el Diario de Cartagena.

En 1891 contrajo matrimonio en Archena con Josefa Sánchez Vera, la que sería la musa  indiscutible en su poesía. Ambos se trasladaron a Cartagena, donde Vicente participaría  de la vida literaria y artística de la ciudad, notándose su presencia en las tertulias del Abanico, con Inocencio Medina Vera (su primo), Bartolomé Pérez Casas y sobre todo, José García Vaso, su mentor y amigo.


En este momento publicó colaboraciones literarias en El Diario de Cartagena, El Republicano, o El Mediterráneo.


En 1895 apareció su primera publicación, el poema titulado El Náufrago, que fue bien recibido entre la crítica y el público, aunque después Medina renegaría de él.


En la ciudad de Cartagena publicó su primera obra dramática, El Rento (1898), con la cual Vicente Medina quiso recuperar y dignificar el lenguaje huertano, el cual era usado cómicamente en las fiestas de carnaval llenándolo de barbarismos y extravagancias, algo que para el autor resultaba indignante.

 

José Martínez Ruiz Azorín, que dijo de este trabajo:”El Rento es una hermosa obra, un cuadro o canto sentido, conmovedor, de costumbres campesinas (...) Un drama pasional, una pintura fácil de un medio (...) es el drama del labriego, de la ruda gente del campo, embrutecida por el trabajo feroz de todo el día, explotada por el amo.”

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Las excelentes críticas recibidas, animaron a Vicente a juntar los poemas que elaboró como ensayo para confeccionar El Rento, surgiendo así la primera edición de la que sería su obra maestra y más conocida, Aires murcianos (1898).


Este libro de poemas se convirtió en su obra cumbre, todo un canto al sufrimiento de las gentes de la huerta del Segura. Su éxito fue inmediato, llegándose a publicar incluso una edición en checo. Azorín dijo del mismo: “Aunque no escriba usted más, este diminuto volumen, que es de oro, bastará para colocarle a usted entre los grandes líricos de nuestro parnaso. Su poesía es de las pocas que conmueven hondamente. Puede tener usted la íntima convicción de que ha hecho una obra de gran artista”.

 

También publicó una nueva serie de Aires murcianos titulada La Canción de la Huerta (1905), que vio la luz en Cartagena, además de una compilación de su obra poética en Poesía (Obras escogidas) (1908).


Dentro del género teatral, tras El Rento publicó ¡Lorenzo! (1899), La sombra del hijo (1900) y El Alma del Molino (1902).

En 1906, diecisiete familiares suyos marcharon a América, lo que despertó en él los deseos de cruzar el Atlántico.


 Finalmente emigró a Argentina en los comienzos de 1908 convirtiendo a éste país en su segunda patria.

Primero permaneció en Buenos Aires, para luego pasar a Rosario donde a través de diversos empleos mejoró su condición económica, de hecho, llegó a convertirse en propietario agrícola mientras proseguía  su labor como literato a partir de 1915, que es cuando publicó La Canción de la Guerra (1915), una denuncia antibelicista en plena Primera Guerra Mundial.


También editó una revista literaria denominada Letras y entre 1916 y 1919 regenteó  una escuela en la que ofrecía veladas literarias y conferencias (1917).


Tras la muerte de su esposa publicó el libro Compañera (1921), compuesto por una serie de poemas de gran tristeza ante el fallecimiento de la que fue su mujer durante 30 años.

En 1924 abandonó su empleo por enfermedad, dedicándose a su obra literaria, editar libros y recorrer Sudamérica dando recitales de poesía.


Aprovechando una invitación para dar una conferencia en París, decidió volver a su tierra, lo que vio hecho realidad en el mes de marzo de 1931, donde fue  recibido por una multitud,  disfrutando días después de unos juegos florales en su honor celebrados en el Teatro Romea de la ciudad de Murcia.


Vicente Medina escribió alrededor de veinte libros de poesía y cuatro dramas teatrales además de una gran cantidad de obra inédita. Sus artículos en periódicos son muy numerosos y se encuentran esparcidos a través España y América.


Los años siguientes los pasó el poeta en su Archena natal, publicando en 1932 el que será su último libro, Belén de pastores y villancicos (1932), obra extremadamente curiosa que dio a conocer  cómo Vicente anduvo metido en asuntos políticos.


De hecho, Medina participó activamente en la política republicana del momento, interviniendo en las elecciones de 1936 a favor del Frente Popular, haciendo defensa de la cultura para todos, del acercamiento de los pobres a los bienes de la enseñanza y la educación.


En abril de 1936, aconsejado por sus familiares, abandonó la región murciana para volver a Argentina, llegando ya enfermo.


El 17 de agosto de 1937 murió finalmente en Rosario, donde está enterrado en el Cementerio de la Piedad. El solar  donde descansan sus restos se encuentra a  la izquierda  a muy pocos metros de la entrada del cementerio.

 

 

Bibliografía:

Mikielievich Wladimir C: Diccionario de Rosario. (Obra inédita).Rosario, 1990.

Medina, Vicente. Aires Murcianos. Murcia: Real Academia Alfonso X el Sabio. (1991).

 

Medina Vicente. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. a la altura de Lamadrid 3700.

Se le impuso ese nombre por O. 7535 del año 2003.

Recuerda al poeta murciano y dramaturgo Vicente Medina  (1866 -1937) considerado uno de los símbolos de la identidad regional murciana. Su principal obra, “Aires murcianos” (1898), se convirtió en un trabajo de referencia del costumbrismo sentimental y de denuncia social, alabado por literatos como Azorín.