MATORRAS GREGORIA ( 1760 - 1813)

Aún no se había fundado el Virreinato del Río de la Plata cuando don Juan de San Martín, natural de la villa de Cervantes de la Cueza en el reino de León, llegó a vivir a Buenos Aires, lejana ciudad en el vasto imperio colonial español.


Entre el auge de las ganaderías y el comercio, en esta región del Río de la Plata  ya se advertían transformaciones dirigidas  desde España   por el  despotista rey Carlos III.


A la sazón gobernaba en estas tierras,  don Francisco de Paula Bucarelli, caballero de la orden de Santiago y capitán general, quien en ese año de 1769, nombró ayudante mayor a don Juan de San Martín, pasándolo de la Compañía de Agustín de Aizpurúa al puesto de Juan Vázquez, vacante por ascenso, en el cuerpo de voluntarios.

 

El rey de España luego de  ese nombramiento, impartió  de inmediato la orden perentoria de embarcarse hacia el N.E de nuestro actual territorio  con el objetivo de controlar la expulsión de los jesuitas (1767) más las invasiones de los mamelucos brasileños, es decir  nuestros vecinos lusitanos que incursionaban para robar  ganado, saquear los preciosos objetos de oro y plata del culto parroquial y llevarse miles de indios que luego vendían como esclavos.


Sometido como ya estaba  a la carrera de las armas Juan de San Martín, se vio obligado a partir aunque debía resolver antes  asuntos relativos a su vida privada y por ello encargó  a sus camaradas Francisco Somalo, capitán de dragones, a Juan Vázquez, capitán de infantería y a Nicolás García, teniente de voluntarios, de modo que cualquiera de ellos lo representara en el acto de matrimonio (según las leyes españolas) con la joven leonesa, residente en Buenos Aires, joven a quien  había empeñado su palabra de casarse.


"Convenida esta diligencia con sus amigos el 31 de junio por la mañana les otorgó  una carta  poder ante los testigos José de Posadas, Juan Rodríguez y Cipriano Villota, justificando  que ese  documento no lo hubo legalizado  ante escribano público por la premura del viaje y por otros justos motivos que se reservaba" así clarifica Ricardo Rojas.


De acuerdo con el texto del poder, el matrimonio debía realizarse - según el orden de Nuestra Santa Madre Iglesia, previas las tres admoniciones del Concilio de Trento o sin ellas en caso de conseguirse la dispensa.


La joven a quien don Juan de San Martín había prometido unir sus destinos, llamábase Gregoria Matorras, hija legítima de don Domingo Matorras oriundo del valle del Lamco, en las montañas de Santander, comarca próxima a las tierras del Cid Campeador y de doña María del Ser, originaria de Paredes de Navas, en Castilla La Vieja.


Don Juan en su carta poder la califica "doncella noble" expresión empleada en la clase social de noble hidalguía, que en la península excluía a moros y hebreos.


La ceremonia establecida se realizó en Buenos Aires el 1° de octubre de 1870 ante el obispo don Manuel Antonio de la Torre, concurriendo la novia con el capitán Somalo en representación del novio ausente.


Una vez consumada la boda partió Gregoria hacia las Misiones, sobre el río Uruguay donde en 1775 su marido había sido nombrado gobernador del departamento Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú.


Allí nacieron varios hijos y el menor José Francisco vino al mundo el 25 de febrero de 1778, en medio de un paisaje agreste y virgen. El niño que  un día llegaría a ser el Libertador de tres naciones: Argentina, Chile y Perú.


Expresa Ricardo Rojas: "Gregoria Matorras "la doncella noble" que ocho años después de su romancesca huída de Buenos Aires y don Juan, el novio ausente que se casó con ella " para mejor servir a Dios" daban así, como fruto bendito de sus amores, un niño criollo que venía al mundo en plena selva americana con el fatal horóscopo de la gloria".

 

Bibliografía :
Ricardo Rojas: "El Santo de la Espada". Buenos Aires, 1950.
Otero, José Pacífico: " Historia del Libertador don José de San Martín.  VIII tomos. Buenos Aires. 1950.

 

Matorras Gregoria. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. entre Circunvalación 25 de Mayo y Gómez Cornet.
Barrio Sarmiento.
Se le impuso ese nombre por O. 763 del año 1951.
Recuerda a doña Gregoria Matorras, madre del General  San Martín.
Con anterioridad se denominó calle Uno.