La necesidad de salir de Buenos Aires se hizo patente. La corte de adulones que informaba al tirano lo que sucedía en la aldea enrojecida, dio por perdidos a jóvenes escritores que no podían pensar libremente.
La Mazorca buscaba víctimas o siervos, azuzada y rabiosa. Por lo tanto un núcleo de intelectuales se vieron obligados a abandonar el país.
La generación romántica del 37 que aspiraba a un sistema constitucional de la república, debió emigrar encabezando el combate antirrosista.
Todos los protagonistas del exilio desde 1840 a 1852, trabajaron con su pluma y su palabra para cimentar ideas liberales, abarcando los más diversos estilos: drama, narración, lírica mientras otros se abocarían a tareas investigativas históricas o periodismo.
Se establecieron tanto en Montevideo como en Bolivia y Chile, donde crearon centros de solidaridad y cultura con el objetivo de defender las cuestiones y los negocios que interesaban a la prosperidad de la Nación argentina.
José Mármol consumido por el fuego de su pasión política, atizado por un talento capaz de alterar a los déspotas y de promover violentas polémicas entre los jóvenes, debió vivir primero en Montevideo y después en Río de Janeiro.
Tenía en sus carnes la marca de los grillos y de las cadenas, y en su corazón la marca a fuego de la libertad. Por ambos sufrió, tanto en las mazmorras de Buenos Aires como a lo largo de su peregrinar por el destierro y la tristeza del romántico que llevaba adentro la volcaría en versos, para alertar a América cuyo destino vaticina.
Allí produjo "El peregrino" cuyo héroe que llamó Carlos, pintando su propio retrato y en el que estaban representados todos los proscriptos del mundo.
La situación de Buenos Aires la describe con lujo de detalles en su novela "Amalia” donde describe con minuciosidad documental las persecuciones, vejámenes y asesinatos, dando un perfil siniestro de los personajes y bufones del entorno rosista.
De regreso a Montevideo publicó la primera parte como folletín del periódico oriental "La Semana" en 1851, completando con revisionismo y correcciones la segunda, en la capital porteña tres años después de Caseros.
Mármol nacido en la Capital Federal el 2 de diciembre de 1817, era hijo de Juan Antonio Mármol, porteño, y doña Josefa Talavera, oriental.
En 1839, siendo estudiante de la Universidad, fue preso por la policía de Rosas y encerrado una semana en el calabozo e incomunicado, donde tomaría conciencia que no le quedaba otra salida que la del exilio.
Se casó durante el destierro, con la señorita Vidal, fallecida poco después de su llegada a Buenos Aires, volviéndose a casar con Amalia Rubio, que perdiera la vida durante la epidemia de fiebre amarilla y a la que se supone consagró la novela "Amalia".
Mármol compone esa producción no sólo con la intención que fuera leída, sino como un testimonio de la dramaticidad de esa época dictatorial.
Pelliza en su "Galería biográfica argentina" expresa: Amalia no es solamente la primera novela de nuestra literatura, en el sentido fundacional del género ya que otros intentos menores le precedieron, sino que es también la primera narrativa en que Buenos Aires aparece en forma integral, que comienza:
“EL 4 de mayo de 1840 a las diez y media de la noche, seis hombres atraviesan el patio de una pequeña casa de la calle Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires.
Los jóvenes intentan embarcarse con destino a Montevideo, cuando en la costa los sorprenden los mazorqueros, quienes matan a cuatro de ellos dejando malherido al quinto, llamado Eduardo Belgrano, a quien un amigo llamado Bello esconde en la quinta de Amalia, bella tucumana, viuda de un guerrero de la Independencia.
Vive en el ostracismo en medio de refinamientos elegantes como alcobas impregnadas de terciopelo y estambres dorados, acordes con su sensibilidad de lectora de Lamartine.
Se multiplican los sobresaltos que provocan los espías federales y crecido el peligro se trasladan a una casona de Olivos donde se celebra el matrimonio en la más hermética intimidad y cuando la pareja dispone radicarse en Montevideo, previa partida de él, la Mazorca intempestivamente asalta la residencia hiriendo de muerte a ambos cónyuges”.
Vuelto a la patria con la caída del Restaurador, sus fuerzas se dedicaron a la reconstrucción nacional. Urquiza le envió en carácter de diplomático a naciones vecinas.
Diputado y senador de la Legislatura porteña, encargado de las relaciones de paz entre ésta y la Confederación, director de la Biblioteca Pública, muchas veces se vio forzado a enfrentar a sus antiguos amigos del destierro.
Su corazón debió sufrir amargamente más sus fuerzas no decaerían jamás hasta el momento de su muerte, acaecida en su ciudad natal, el 9 de agosto de 1871.
Bibliografía:
Arrieta Rafael Alberto: "Vida y obra de José Mármol en " J. Mármol. Poesías completas, 2 volúmenes. Buenos Aires, 1946.
Ghiano Juan Carlos: "La novela y ensayos políticos de literatura argentina" Historia Argentina de Levillier. Tomo V.
Mármol José. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 1000 hasta 1099, a la altura de San Luis 4800. Barrio Remedios Escalada de San Martín.
Se le impuso ese nombre por D. 21876 del 28 de marzo de 1958.
Recuerda A José Mármol (1817 - 1871) uno de los intelectuales que debieron emigrar por el régimen dictatorial de Rosas.