MARADONA ESTEBAN LAUREANO ( 1895 –1995)


Nos ilustra María Laura Cicerchia en su artículo “El hombre que perdió el tren”:

"El tren hizo un alto en un paraje perdido en el monte formoseño . Era 1935. Unos lugareños se acercaron a la formación buscando ayuda para una mujer que agonizaba por un parto complicado y un esmirriado pasajero de 40 años acudió al pedido: abandonó su viaje a Tucumán y se internó en sulky entre las malezas para salvar a la esposa de un empleado ferroviario que dio a luz a una beba.”
Quien acudió para asistir a tal urgencia sería el mítico doctor Esteban Laureano Maradona, a quien Dios le había marcado el camino que habría de seguir hasta el final de sus días."


Nació en Esperanza, Santa Fe, el 4 de julio de 1895, en un hogar de serias virtudes morales, más descendiente de José Ignacio Maradona, diputado por San Juan ante la Junta Grande de diciembre de 1810.


Como no existía Facultad de medicina en la provincia de Santa Fe, debió trasladarse a e Buenos Aires, donde se graduó en 1928 y ejerció su profesión durante dos años.


Aún joven - según descripciones hechas por manos amigas – se lo veía como un viejo - pues no lo conformaba Buenos Aires, esa ciudad poderosa y rica que había sido gobernada por hombres de tendencias liberales.


Con Irigoyen en el poder las cosas cambiaron, pues congeniaba con las ideas políticas de don Hipólito, hasta que después del golpe de estado del año 30, decidió radicarse entre indios y criollos harapientos en una casa de ladrillos sin revocar, alero de chapa y un solo cuarto que sería laboratorio, consultorio y hospital.
Agrega María Laura Cicerchia: “Sus disertaciones sobre legislación laboral – los capitalistas me tenían entre ceja y ceja” según sus palabras - , le valieron la persecución en la dictadura de Uriburu.


Rechazó entonces el ofrecimiento de trabajo en la Capital Federal para quedarse en un pueblo paraguayo sin agua ni electricidad, donde conocido por el “médico de pobres” atendía a los soldados combatientes entre 1932 y 1935 en la Guerra del Chaco. Boreal entre Paraguay y Bolivia, por esa idea que él sostenía que “el dolor no tiene banderas ni fronteras.”


De vuelta al país, rechazó otra vez trabajar en la Capital Federal para quedarse medio siglo en un pueblo formoseño , sin agua ni electricidad, al que lo llevó la casualidad.


Invirtió todo en mitigar el cuerpo y el espíritu de esa gente aborigen ignorada por el mundanal ruido. Entretanto investigaría la flora y la fauna autóctonas y los vocablos indígenas.


En 1985 tuvo que ser trasladado a Rosario, para ser internado por desnutrición en el Hospital Provincial.


Dos años después Naciones Unidas le daría el Premio internacional Estrella de la Medicina para la Paz y posteriormente el Senado de la Nación impulsó su candidatura para el Premio Nobel de la Paz.


Murió el 14 de enero de 1995.

Bibliografía:
Romero Sosa Carlos María: “El doctor Maradona”, disertante y etimologista.
Para La Capital, Buenos Aires, 1995.
Cicerchia María Laura: “El hombre que perdió el tren “ en LA CAPITAL 1867 – 2007. 15 de noviembre. 140º Aniversario.

Maradona . Pasaje. Topografía:
Corre desde 100 hasta 299; 800bis hasta 1100Bis. A la altura de 8600, Eva Perón 8600.
Carece de designación oficial.
Recuerda al benemérito ”médico de los pobres”, Esteban Maradona”
(1895 – 1995) .