MAPUCHE

La definición de las razas indígenas de la región pampeana es de gran complejidad.

Resulta harto difícil determinar el habitat y la filiación cultural de los diversos grupos étnicos porque fueron nómades por excelencia, debido a que el desplazamiento era rápido con el empleo del caballo.

Como la región era pobre carente de árboles y, por tanto, de frutos; no abundaba la caza y hasta después de la llegada del español y de la reproducción abundante del caballo, la alimentación de estas tribus debió ser escasísima y pasaban la mayor parte del año hambreados.

Sabemos bien que como “pueblos cazadores” que no estaban pegados a la tierra, - como los que practicaban la agricultura – no dudaron en replegarse en la cordillera a la altura de Neuquén, o atravesarla al igual que los araucanos del país vecino.

Alejo Vignati nos dice: ”En cuanto se propagó el manzano de fruta ácida, usó su pulpa como comida y además para la elaboración de chicha”.

El ganado era fuertemente codiciado tanto que a partir de 1834 se aproximaron hasta Buenos Aires, comandados por la señera figura de Calfucurá.

Cuando pudieron volver a dominios pampeanos se vieron defraudados por sus mujeres que fueron quedando en las cercanías montañesas en poder de otros hombres que, al parecer, les ofrecían una mayor estabilidad casera.

Ellas cubrían su cuerpo con una manta de lana gruesa que sujetaban en el hombro izquierdo, dejando los brazos libres.

Además con el deseo de gustar acostumbraban pintarse las mejillas de rojo y los ángulos externos de los ojos con trazos negros o azules, trazando en los pómulos una banda ancha, la cual aparte de tener intención estética era protector del ardor del sol o el viento gélido del invierno.

En esas condiciones de falta de indígenas debieron reemplazar las de piel oscura por blancas o semiblancas, a las que había que cautivar durante los malones a los cristianos y con las que saciaban su lujuria.

Durante el siglo XVIII, que es el tiempo en que más noticias se tiene de ellos, aunque no se sepa mucho, estas etnias patagónicas vivieron del pillaje y en los momentos de tranquilidad, forzada o espontánea, buscaban y rebuscaban lo que pudieran encontrar en esas tierras próximas a las montañas.

Según Falkner “El mapuche o araucano era un pueblo intrusivo, de estatura mediana pero robusta con el color de piel moreno –rojizo, ojos pequeños pero llenos de expresión.
Era muy propenso a tener esclavos de otras identidades indígenas para los trabajos serviles.
El mapuche o “gente de la tierra” como se autodenominaban ocupaban el tiempo libre en juegos de ejercitación violenta como la pilma o chueca, dedicándose en tiempos invernales a los juegos de azar, a base de dados”.

Las mayores fuentes sobre la conformación de estos grupos aborígenes, su dispersión y su forma de vivir se hallan en los escritos de los misioneros salesianos.

Bibliografía

Vignati Milcíades Alejo: “Arqueología y etnografía de Buenos Aires, La Pampa y Patagonia”. En Historia de Levillier. Tomo 5. Pág. 308.
Madrazo Guillermo: “Los aborígenes” en El país de los argentinos. Pág. 14

Mapuche. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S.desde 3300 hasta 3399; Arroyo Maldonado 2400 entre Av. Circunvalación 25 de Mayo y Autopista Rosario – Santa Fe, Bulevar Rondeau3300.
Se le impuso ese nombre por D. 4671 del año 1977.
Recuerda a la etnia indígena que ocuparon la Patagonia en la región cercana a la cordillera, a la altura de Neuquén y Río Negro.