MALVINAS “La tozudez inglesa de atribuirse la soberanía en las Malvinas”.

Un artículo del 2 de octubre de 1994 expresaba: “En lo que quiso ser una respuesta explícita y contundente a las manifestaciones del presidente argentino acerca de nuestros derechos sobre las Malvinas, pronunciadas en la 49° Asamblea General de las Naciones Unidas, el canciller británico subrayó que su país no tiene dudas de su soberanía”.

Palabras que por su forma y fondo descartan todo diálogo cuyo contenido sea negociar la devolución de las islas a sus legítimos dueños. Es más rezó su inquietud por la inclusión en la Constitución recientemente reformada de una claúsula  que se refiere a ese irrenunciable carácter.

Es que los dirigentes británicos, que no quieren  malquistarse son los “kelpers” ni con los elementos más conservadores de su país, no pueden ignorar que para todo hijo de esta tierra, más allá de sus particulares enfoque spolíticos o ideológicos, la recuperación de las Malvinas entraña un objetivo inclaudicable, que no cederá ante presión o interés alguno.



La soberanía argentina sobre las islas Malvinas es de larga data – pues se entronca con el dominio colonial hispano –una de sus columnas más significativas se remonta a 1829, cuando el civilizado y civilizador gobierno de Martín Rodríguez creó por decreto la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas, acto de reafirmación jurídica que hizo decir por entonces a”La Gaceta Mercantil”:”Una de las medidas más importantes del gobierno actual ha sido la organización política y militar de las Islas Malvinas y de los terrenos adyacentes al estrecho de Magallanes. Aunque nuestra marina esté en su infancia, podemos sacar gran provecho de las Islas Malvinas. El territorio es muy fértil, su clima menos áspero de lo que corresponde a su latitud.”


El gobierno nombró como comandante político y militar a Luis Vernet, quien no era un recién llegado al archipiélago. Ya estaba allí desde hacía años, animando una vasta y dificultosa empresa comercial de colonización.


Al nombrársele oficialmente, Vernet como autoridad máxima de las Malvinas, puesto que su designación equivalía a la de un gobernador – acrecentó el progreso comercial y la colonización del archipiélago, a tal punto de que  inclusive comenzaron a devengarse utilidades.


Subsistía un viejo problema: la pesca y la caza clandestinas, llevadas a cabo por barcos balleneros extranjeros.


El gobierno porteño dictó precisas disposiciones proteccionistas y reglamentarias para evitar la constante depredación, pero la carencia de dispositivos militares por parte del desguarnecido Vernet hacía ilusorio el cumplimiento de las normas.


Reiteradamente el flamante comandante político y militar solicitaba pertrechos bélicos, como buques de guerra, soldados cazadores y de caballería, cañones etc, sin éxito alguno.
Tal fue se indefensión que el 2 de enero de 1833  fuerzas invasoras del Imperio británico se apoderaron del archipiélago.


Pues del mismo modo como se espera el triunfo final de la razón sobre la fuerza – que viene  ejerciendo Inglaterra desde la ocupación violenta sobre las islas, Argentina afirma la decisión de no claudicar en la protesta constante y activa  en todos y cada uno de los grandes foros internacionales.


Han transcurrido 20 años, exactamente desde 1994 a 1914 pero nuestra patria no elude mantener conversaciones serias ni está animada por intenciones aviesas, sólo defiende lo que es un patrimonio irrenunciable.

 

 

Bibliografía:

La expuesta en el texto.

Piñeiro Armando Alonso: Cronología Histórica Argentina. Pág. 242. Ediciones Depalma. Buenos Aires 1981.

 

Malvinas. Pasaje. Topografía:

Corre de N. a S. ala altura de Urquiza 4500.

Carece de designación oficial.

Recuerda al archipiélago del Mar Argentino usurpado por Bretaña en enero  de 1833.