LUZURIAGA TORIBIO de (1792 – 1842)

Es curioso que la historia argentina esté plagada de héroes olvidados, aquéllos que la posteridad no reconoce sus méritos, salvo el distraído homenaje de una calle. Eso acontece con Toribio de Luzuriaga.

Nacido en Huaraz, Perú el 16 de baril de 1782, y llegó al Río de la Plata como secretario privado del marqués de Avilés, primo de su padre.

Hijo de don Manuel de Luzuriaga y Elgarreta, fuerte comerciante vizcaíno radicado en Lima y de doña María Josefa Mexía de Estrada y Villavicencio dama de lo más rancia estirpe peruana, el destino le reservaría un lugar prominente que el soñado por sus padres.

Incorporado en 1801 al regimiento de Voluntarios de Caballería con el grado de oficial, le correspondió batirse en las dos invasiones inglesas, acciones en las que sería herido y hecho prisionero.

Su comportamiento heroico lo destacó entre los militares de su tiempo y su incorporación como teniente coronel de aquel arma al movimiento revolucionario del 25 de Mayo de 1810, constituyó una valiosa adquisición para la causa de la patria naciente.

Cuando don Toribio de Luzuriaga volvió al Perú, su tierra natal, como miembro del ejército libertador encabezado por San Martín, llevaba como timbre de honor los laureles conquistados en muchas batallas.

Luzuriaga fue enviado a la primera campaña al Alto Perú, en la cual lució no sólo sus dotes de guerrero sino como instructor de oficiales.

Creó el Regimiento de infantería y a su vez desempeñó las funciones de ministro de Guerra de Buenos Aires en 1815 y trasladado a Cuyo, le cupo en Mendoza reemplazar a San Martín, a pedido de éste, en el cargo de gobernador – intendente, resultando entonces un eficientísimo colaborador en la preparación del Ejército de los Andes, del que fuera en Chile, su segundo jefe.

Hallándose al frente del gobierno cuyano cuando los hermanos Carrera tramaron su conspiración, a la que la historia más serena juzga de insensata, le correspondió determinar la pena de muerte dictada por el tribunal que entendía la causa de esos caudillos chilenos.

Desde Mendoza, organizó la defensa contra una posible sorpresa realista y mantuvo con eficacia el abastecimiento de las tropas que luchaban en Chile.

En 1820 cruzó la cordillera y, como elemento de primer orden en la columna sanmartiniana, llegó a gobernador de Guayaquil.

De estatura regular, de porte bien conformado y elegante, más su esmerada educación era como lo describe uno de sus biógrafos, un perfecto caballero, enérgico y apacible.

Se casó con una porteña Josefa Canevago, amiga íntima de Remedios Escalada de San Martín y tal sería la amistad entre ambos matrimonios que bautizó a su segundo hijo con el nombre de José de San Martín Luzuriaga.

Mariscal del Perú, mariscal de campo de Chile y general argentino, don Toribio de Luzuriaga volvió a Buenos Aires, con 20 años de servicios guerreros y al igual que su compadre, no quiso desenvainar su espada en luchas fraticidas.

El país vivía convulsionado, durante el gobierno rosista, entonces él que había luchado para obtener su independencia, prefirió acogerse a la vida de campo.


Se estableció en una chacra de Pergamino, donde pobre y olvidado pasó sus últimos años.

Murió en 1842 y la Patria tiene una deuda de honor con la gloriosa trayectoria del Coronel mayor de los Ejércitos, Luzuriaga.

Sólo se lo recuerda exaltando su lealtad a los ideales de San Martín.

Bibliografía:
Otero José Pacífico: Historia del Libertador don José de San Martín, 8 tomos. Buenos Aires. 1950.
Yabén Jacinto: Biografías argentinas y sudamericanas. Buenos Aires, 1940.

Luzuriaga Toribio. Calle. Topografía:
Corre de S. a N. entre las calles Alvarez y Caracas en el barrio Cuyo.
Se le impuso ese nombre por D. 25 del año 1920.
Recuerda al benemérito guerrero de la Independencia, coronel Toribio de Luzuriaga ( 1782 – 1842).
El apellido aparece mal escrito en la designación :Luzurriaga.