LÓPEZ ESTANISLAO (1786 – 1838) Gobernador de Santa Fe durante 20 años.

Nació en Santa Fe, el 22 de noviembre de de 1786, como hijo extramatrimonial de un oficial de milicias, llamado Juan Manuel Roldán y fue bautizado con el apellido materno.


Después de estudiar sus primeras letras en la Escuela de San Francisco, desde muy joven decidió empuñar las armas en el Fuerte del Socorro, como permanente vigía del norte fronterizo, para frenar las incursiones de los malones indígenas del Chaco.


Realizada y triunfante la Revolución de 1810 en Buenos Aires, urgía hacerla triunfar en los pueblos del interior y procurar evitar toda reacción manifestada de inmediato en distintos lugares.


Por ello doce días después, salió una expedición de poco más de 1000 voluntarios al mando de Ortiz de Ocampo hacia el norte. Otra expedición similar, partió poco tiempo después, pero destinada a los pueblos del litoral, Banda Oriental, Corrientes y Paraguay comandada por el general Manuel Belgrano. A esa fuerza se unió el santafesino López siendo capturado en la batalla de Tacuarí y conducido prisionero a un buque frente a Montevideo.

Sin dudar se escapó nadando y se incorporó al ejército sitiador de esa ciudad, regresando más tarde a Santa Fe con el cargo de alférez.

La guerra civil, producto de la anarquía, que venía incubándose desde tiempo atrás, ardía ya en el país, como principio de un incendio que duraría cinco y seis años después. Poco después con su ayuda, Vera rechazó un nuevo ejército porteño a las órdenes del general Eustaquio Díaz Vélez.


Realizaría las primeras incursiones como caudillo en 1816, cuando con el grado de teniente apareció como jefe del primer escuadrón de Blandengues de Santa Fe, durante la revolución por la cual su provincia se separó de Buenos Aires.

 

Cuando en julio de 1818, el gobernador Mariano Vera fue depuesto por la oposición de sus propios aliados, la ciudad quedó indefensa. Circunstancias por las que López entró el 23 de ese mismo mes y asumió como gobernador de hecho.


Una vez aplacada la convulsión interior y  una vez vencidos los sostenedores de Vera, la provincia tuvo que enfrentar una de las invasiones directorales más imponentes, el ataque del caudillo Juan Bautista Bustos por el oeste y de Balcarce por el sur, fuerzas muy superiores en número a las santafesinas.

Primero decidió ir contra las fuerzas de Bustos, en las fronteras de la provincia, llevando una escolta de Dragones, y acompañado por escuadrones de gauchos, vestidos de chiripá colorado, con lanza, carabina, fusil o sable con boleadoras en la cintura enarbolando en el sombrero una pluma de avestruz, resultando López triunfador en tal contienda.


El sombrero con una pluma de avestruz  sería en adelante el símbolo de los montoneros de don Estanislao López.

La figura de Estanislao López ha sido presentada más como la de un bárbaro que como la expresión de sus sentimientos e intereses de Santa Fe  frente al poder porteño.


El general Paz, en sus Memorias, lo llamó "gaucho solapado, rastrero e interesado; un gaucho en toda la extensión de la palabra. Taimado, silencioso, suspicaz, indolente y desconfiado; no se mostró cruel, pero nada era menos que sensible..."
Caudillo arquetípico y tenaz defensor de la causa federal, fue gobernador de Santa Fe desde 1818 hasta su muerte.


El general Tomás de Iriarte dejó escrito en sus Memorias: "El gobernador López de Santa Fe se hospedó en mi casa. Se presentó en traje de gaucho, con chiripá. Sólo la revolución había podido elevar a tanta altura a un hombre como éste, salido de la plebe, pero él montaba bien a caballo y sabía domar un potro; éstos eran sus títulos".

Sin escarmentar el ejército porteño a las órdenes de Juan José Viamonte reiteró la invasión a Santa Fe en febrero de 1819, y  López logró la paz con el Armisticio de San Lorenzo siendo mediador el general San Martín que quería evitar los enfrentamientos fratricidas.

Su gobierno titular por elección popular, comenzó en 1819, el que duraría veinte años. Al encomendándole la Junta Electoral la redacción de un estatuto, convirtió ese estatuto en la primera Constitución provincial que se sancionó en nuestra Nación.

Firmó veintitrés pactos y tratados, que significaron su interés por organizar el país. Los tratados del Pilar, Cuadrilátero y el Pacto Federal de 1831, coronaron su política de gobernante.

Consiguió la tranquilidad y el progreso para su provincia y en 1836 deseoso de volver al combate incursionó sobre las tolderías de la etnia mocoví, donde contrajo una congestión pulmonar que agravándose cada vez más, lo llevaría a la muerte.
Falleció el 15 de junio de 1838, en su ciudad natal.

Fue un caudillo muy diferenciado de otros anarquistas pues pese a su imagen popular, era un personaje de dos mundos, pues alternaba    simultáneamente  con la alta sociedad santafesina, mostrándose como un caballero de gustos selectos y refinados. Le acompañó en el arte del buen vivir, su distinguida esposa María Josefa Pilar Rodríguez del Pino.

El sucesor de Estanislao López en el gobierno provincial - tras un  breve período de Domingo Cullen y Elías Galisteo – fue su hermano Juan Pablo, alias Mascarilla, quien vivió sus últimos años en Rosario, en la calle Juan Manuel de Rosas 950, planta baja y en una estancia del departamento Rosario.


Una de sus primeras acciones de gobierno fue precisamente una campaña “contra los bárbaros del sur” - refiriéndose a las fuerzas indígenas a fin de escarmentarlos del modo ejemplar - .  y así  lo hizo.


La jornada  en Loreto fue una muestra cabal de crueldad y  fiereza  de aquellos encuentros sangrientos. La  barbarie era patrimonio de  ambos bandos.


Era una antítesis  del Brigadier, pues si bien ambos eran guerrilleros, Estanislao mostraba mayor templanza en su proceder que  su hermano menor.

 

Bibliografía:

González Arrili Bernardo: Historia e la Argentina, según las biografías de sus hombres y mujeres”. Editorial Nobilis. Buenos Aires. Pág. 141 a 123; 127, 139, 141, 455, 1212, 1213, 1238, 1240 a 1243.

 

 

López Estanislao Brigadier. Avenida. Topografía:

Corre de S.E. a N.O paralela a Wheelright 1900.

Carece de designación oficial.

Recuerda al gobernante santafesino Brigadier Estanislao López, (1786 -1837) creador de la primera Constitución provincial del país.

 

 

LÓPEZ ESTANISLAO. Plaza


En el predio rodeado por las calles Pellegrini, Laprida, Pasaje Alfonsina Storni y Buenos Aires se halla la histórica Plaza López. 

Sobre su nombre se refiere Héctor Nicolás Zinnni en su obra: “Barrios de tango y otras yerbas” con estas palabras: ”Pese a que han querido adjudicársela al hermano de Estanislao López, Juan Pablo – tuvo su origen en una ley del año 1858 que concedió a la firma Casinelli y Cía, autorización para establecer un mercado de frutos de la provincia, al que sólo podían concurrir carretas que transportaran cueros, cerda, lana, maíz y trigo”.

La firma Casinelli instaló en terrenos linderos dicha manzana, su Mercado de Frutos al que le llamaron Mercado de López, pero éste tuvo una vida efímera ya que tres años después fue reemplazado por el Mercado de Frutos que se instaló en la llamada Plaza de las carretas del Interior situado en la manzana que hoy ocupa la Plaza San Martín.

Por extensión quedó el nombre para siempre Plaza López a la plaza de la cual hoy nos ocupamos, cuya administración estuvo a cargo de la Municipalidad de Rosario según consta en los archivos municipales donde se hace referencias a las medidas tomadas respecto al lugar, entre ellas encontramos el “impuesto de piso” por estacionamiento de carretas.

Informa la profesora María Luisa Ramos en Revista Presencia: “En 1865 nuestro país entró en guerra con el Paraguay y fue en Santa Fe y particularmente en Rosario donde mayor cantidad de voluntarios se reclutaron para formar Cuerpos de Ejército y fue la Plaza López destinada a cumplir la función de corral de animales, concentrándose mulas y caballada que serían destinadas al ejército.


Obviamente se eligió dicho lugar por su proximidad al río, ya que dichos animales debían ser embarcados con los soldados.”


Pasada la guerra, poco a poco, la ciudad fue curando sus heridas y a partir de 1872, la plaza adquirió las características de paseo público.


Fue cuando se hizo cargo del predio el empresario uruguayo Alfredo de Arteaga, quien puso desde allí la primera línea de tranvías a caballo –tramways - que tuvo la ciudad.
El día de la inauguración era tanta la emoción, la alegría y la novedad que los rosarinos no querían bajarse de los coches, teniendo que ser desalojados por la fuerza para permitir el acceso de los que estaban esperando.
Aparte se colocaron los primeros árboles en su mayoría acacias y paraísos, los que darían origen a uno de los núcleos botánicos más importantes de América del Sur, por la variedad de especies –algunas originarias de tierras lejanas como Cedros del Himalaya, araucarias australianas, jacarandáes sudamericanos, formios disciplinados y palmeras, entre muchas otras, que los rosarinos desconocemos.

 

Con todas estas mejoras, la plaza se convirtió pronto en uno de los centros más importantes de atracción para la población como fue la primera ascensión en globos aerostáticos en febrero de 1874 – según consigna Jorge Gschwind en sus “Antecedentes para la historia de la aeronavegación en Rosario.” 

 

Afirma Zinny: “En la plaza López han funcionado desde kioskos para despacho de refrescos hasta kermeses. En 1889 se instaló una Montaña Rusa, consistente en una elevada y extensa plataforma de piso ondulado por el que se deslizaban zorras o carritos sobre rieles, conduciendo pasajeros sentados. La mole metálica funcionó entre árboles y arbustos durante varios meses con la consiguiente alegría de niños, jóvenes y algunos mayores, al precio de quince centavos la vuelta”.
En 1895 se dispuso agregarle una fuente luminosa y en 1898 se fijaron los límites definitivos que aún perduran.
A mediados del siglo XX, (1951) el Intendente Lo Valvo hizo colocar carteles indicadores con la clasificación botánica de los ejemplares arbóreos que poseía  la plaza, los que el tiempo ha destruido.
Rosarinos cuidemos nuestros lugares históricos, para que tengan el mantenimiento que se merecen.

Bibliografía:

La expuesta en el texto.

 

 

EN LÓPEZ ESTANISLAO 2250 DISTRITO NORTE, ESTÁ ESTABLECIDO UN NUEVO ÍCONO PARA ROSARIO.


Expresa Lucía De Marchi en una publicación del Diario La Capital, Museos de Rosario, el Nuevo Ícono para Rosario. Allí, donde las aguas del Paraná marcan el límite del Bulevard Oroño se levanta el edificio multicolor que alberga la colección más importante de Arte Contemporáneo del país. Inaugurado en 2004, transformándose en un símbolo para la ciudad.


La Fundación del MACRO es entendida, dentro del ámbito cultural rosarino, como una refundación del Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino.


Representa la cristalización de un legado cuyas raíces se anclan en las primeras décadas del siglo XX: el de promocionar y difundir el arte local y nacional.


Ese fue un impulso vital que movilizó a los integrantes de la Comisión de Bellas Artes a fundar el primer espacio artístico de la ciudad en 1920; y fue también el que, 84 años más tarde, llevó a la materialización del MACRO, que hoy alberga la colección más importante de arte contemporáneo argentino.


Agrega la autora: “Los antiguos silos, íconos del destino agroexportador de la Argentina de mediados del SXX, se resignificaron en el nuevo milenio para convertirse en reservorio del Arte Contemporáneo”.