LÁINEZ MANUEL (1852 – 1924)

Aunque Ley N° 1420 de Educación Común de 1884, establecía su carácter obligatorio, estatal, laico y gratuito, este impulso del Estado a la educación pública universal entró pronto en contradicción con el sistema político restrictivo del “unicato”.

Las consecuencias de esta tensión estallaron en las primeras décadas del siglo XX, cuando los nuevos sectores medios en expansión pusieron fin al régimen conservador.

El  proceso evolutivo de la enseñanza, era muy lento. Las escuelas  primarias dependían de las provincias, las que por falta de presupuesto no contaban con los medios necesarios para brindar una buena educación.

Azorado por la pobreza y el alto nivel de niños analfabetos de algunas provincias, como así mismo el hecho  que los maestros provinciales fueran mal pagos  percibiendo sus haberes con grandes atrasos, porque  si bien la Nación enviaba subsidios para palear tal situación, era frecuente que los gobiernos provinciales apremiados por otras necesidades les dieran  otro destino, Láinez logró  que desde la Cámara alta del Congreso de la Nación, se  sancionara la Ley 4.874 que permitió  que los habitantes de las zonas rurales y de los rincones más desamparados de las entonces catorce provincias argentinas pudieran acceder a la educación, sin desarraigo y manteniendo sus costumbres y su historia.

Así coronó sus patrióticos esfuerzos proyectando y haciendo aprobar, el 30 de setiembre de 1905, la ley que lleva su nombre. La historia sigue hoy valorando la visión de este auténtico hombre de prensa.

 

La Ley Láinez   consideraba  a la  educación un papel central en la Constitución de la Nación, asignándole  una condición esencial para hacer del país una república.

Combatida en su momento por importantes sectores de la sociedad, significó un vital instrumento para la integración y formación nacional de indígenas, criollos e hijos de inmigrantes, por medio de la educación pública gratuita y obligatoria.

 Por la misma en las primeras décadas del siglo XX, la población escolar se duplicó, alcanzando prácticamente al 70% de los niños de 6 a 13 años de edad.

 

Además es digno de destacar sus proyectos de ley de 1908 sobre la creación de colegios nacionales en las ciudades bonaerenses de Dolores, Mercedes, Bahía Blanca, San Nicolás, Azul y Chivilicoy.

A su vez sostenía que era un desafío nacional crear escuelas  en aquellos pueblos recónditos y alejados del centralismo porteño y para ello debía existir una fluida interacción entre el Estado Nacional, los poderes provinciales, docentes y comunidad.

Este destacado argentino Manuel Láinez, había nacido en Buenos Aires el 26 de marzo de 1852, en el seno de una familia distinguida y solvente económicamente.

Estudió primero en los colegios particulares de José Luis de la Peña, de Guillermo Parody y posteriormente en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

Comenzó su carrera de periodista desde muy joven y la ejerció durante toda su vida. Su pluma comprometida, defendió con ardor y constancia sus ideales, al punto de jugarse la vida en acciones políticas.
 
Asiente Enrique Oliva en Academia Nacional de Periodismo: “Láinez puso énfasis en sus escritos en el desarrollo de la enseñanza para el progreso republicano, a partir de la instrucción pública y la cultura.

Colaboró en el diario La Tribuna y luego en La Tribuna Nacional.  El 8 de septiembre de 1881 fundó el combativo periódico El Diario, cuya dirección ejerció hasta su muerte, acaecida el 4 de marzo de 1924.

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Un hombre que prestó valiosos servicios a la Nación desempeñando  importantes cargos: diputado nacional y también senador y su actuación en la diplomacia la culminó en 1919 como embajador extraordinario ante Italia y Francia.”

 

Bibliografía:
Echagüe Juan Pablo:”La ciudad de ayer. Manuel Láinez; su generación y el periodismo de su tiempo” Diario La Nación ,1° de enero de 1944.
Ortega Pedro: Manuel Láinez. Diario El Día de La Plata, 26 de marzo 1958.

Láinez Manuel. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 00Bis  - 200 hasta 1399, a la altura de  Av.San Martín 5800; Ayacucho 5800.
Se le impuso ese nombre por D. 9/ 934 de setiembre de 1934.
Recuerda al ilustre parlamentario creador de la Ley Láinez del año 1905.