LAFLOR LUIS (1833 – 1885)

Las tribus indígenas dominaban sesenta y cinco mil leguas del territorio, encima de la línea de fortines que trataban de preservar a las poblaciones civilizadas que periódicamente caían sobre ellas para arrear con haciendas, víveres y cautivas.

Bien los describió Martín Fierro en sus embestidas: "Tiemblan las carnes al verlo / volando al viento la cerda / la rienda en la mano izquierda / y la lanza en la derecha, /ande endereza abre la brecha/ pues no hay lanzaso que pierda" (Canto III.)

Sobre las características de aquellas lides dice el poema: "Es guerra cruel la del indio / porque viene como fiera/ Debe atarse bien la faja / quien a aguardarlo se atreva". Y sobre las depredaciones que causaban, dice Fierro: ... y cuando se iban los indios 7 con lo que habían manotiao" / salíamos muy apuraos 7 a perseguirlos de atrás, / si no se llevaban más / es porque no habían hallao" ( Canto III.)

Más Luis Laflor tan feroz como el indio, con sapiencia y arrojo pactó con Calfucurá la entrega de 30 mil pesos a cambio de la liberación de su hija y su cuñada raptada en uno de los ataques de sus huestes.

Para prevenir nuevas invasiones hizo construir una torre de observación en el llano ubicado al N.E. de la laguna de Melincué, que a los pocos años, el coronel Genaro Racedo trazaría la planta urbana del nuevo cantón de Melincué. En 1944 tal fundación sería declarada monumento Nacional por Decreto 26.250 de conformidad con la Ley del P. E. 12. 665.

Don Luis Laflor había nacido en el pueblo de Lavagna, Liguria, Italia en 1833 y a los treinta años decidió convertirse en un viajero forzoso hacia América con vocación de inversionista para el logro de una vida mejor.

En 1868, dispuesto a vencer adversidades y peligros, estableció un servicio permanente de diligencias entre Rosario y el cantón de Melincué - recorría desde el N.O. al N. E. la laguna - más otros parajes del S. O. del antiguo departamento Rosario, - acota Mikielievich -

Le sobraban audacia y cálculo, más generosidad y grandeza pues donó al pueblo de San Pedro del Sauce, por donde pasaban las diligencias, una imagen de Nuestra Señora del Carmen para que fuese entronizada en la iglesia parroquial, acción que hizo que tal núcleo poblacional recibiera el nuevo nombre de Carmen del Sauce.

Fue Laflor un hombre con espíritu de empresa pues también estableció en Rosario un servicio de carruajes para traslado de personas a los baños del Saladillo con salida y regreso a las 5 de la mañana y regreso a las 17 horas. "Los baños de agua salada convienen tanto a sanos como enfermos " afirmaba el diario La Capital en su edición del 1° de febrero de 1877.

Dicen los cronistas que falleció en Rosario en 1885 y que su hija que rescatara al cacique Calfucurá habíase casado con Juan Razzori, constructor del Mercado Norte.

Bibliografía:
De Marco Miguel, Ensinck Oscar: “Historia de Rosario”.

De Marco Miguel, Ensinck Oscar: "Historia de Rosario".

Laflor. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 8500 hasta 8899, a la altura de Nochetto al 600.

Se le impuso ese nombre por D. 4673 del 16 de setiembre de 1977.

Recuerda al empresario Luis Laflor (1833 – 1885) que estableciera una línea de mensajerías que unía Rosario con Melincué.