JUÁREZ CELMAN MIGUEL (1848 –1909)
“Por vez primera en nuestra borrascosa historia, tan llena de experiencias dolorosas, se opera la transmisión del mando en plena paz interior y exterior...” Palabras con las que asumía como presidente de la República, el 12 de octubre de 1882, el Dr. Juárez Celman, de manos de su concuñado, el general Roca, que le legaba un gobierno centralizado y fuerte.


Según indica Isidoro Ruiz Moreno: “Roca y el roquismo” A poco de iniciada su gestión, las relaciones entre ambos parientes comenzó a enfriarse y en 1889 la ruptura sería completa, según consta en la carta enviada por Roca a Gregorio Torres el 5 de marzo de ese año - publicada por Gustavo Ferrari en Apogeo y crisis del liberalismo. Buenos Aires 1978.


Las palabras del general serían harto significativas al expresar: ”De Juárez no tengo nada que esperar sino que continúe en sus maldades y bajezas conmigo. Las viles y ruines pasiones que nuestro presidente tenía en germen y medio ocultas, han florecido espléndidamente en el poder” (...)
Pensar que siempre aquél lo había llamado su hermano “Julio”.


Miguel Juárez Celman nacido en Córdoba el 29 de setiembre de 1844 pertenecía a una familia oriunda de Galicia, hijo de Marcos Juárez y de Rosario Celman, de quien recibiría los primeros rudimentos de la educación.


Con 22 años en La Paz, residencia veraniega en Jesús María conocería un muchacho, con el que llegó a estrechar fuertes vínculos al casarse ambos con dos hijas de la familia Funes, convirtiéndose a su vez en cuñados de Pedro Lino Funes - cuyo nombre denomina una localidad próxima a nuestra ciudad –
Logrado su título de abogado comenzó su carrera política al ser electo miembro de la Municipalidad de Córdoba.


Con su concuñado representaban los intereses políticos del interior frente a Buenos Aires y una misma pasión los identificaba, el odio al Partido Liberal liderado por el porteñísimo Bartolomé Mitre.


En 1880, ganaría la batalla electoral que lo consagró gobernador de su provincia. El Mosquito, sintetizaría su triunfo de esta forma. “Nunca en Córdoba la fiebre del patriotismo dividió más la sociedad y exaltó más los ánimos. Era la contienda del antiguo régimen con el espíritu moderno, del claustro ojival con la academia científica, de la esclavitud de la conciencia a la libertad del pensamiento”.


En efecto durante su gestión en esa provincia fue donde por primera vez funcionaría el Registro Civil en el país. Se creó el Consejo de Higiene, promovióse la colonización y la educación, y se mejoraron los hospitales. Levantó el dique San Roque para abastecer de agua potable a la ciudad.


En cuanto a su gestión presidencial fue un continuador del liberalismo ideológico y económico roquista y embarcado en esa tendencia y convencido de que el progreso era consecuencia del laissez faire más absoluto, puso en marcha sus ideas sin advertir los peligros a que se exponía y que exponía al país.


El país se iba transformando en un gran mercado para propios y extraños, y la euforia inquietante del comprar y vender se apoderaría de las inteligencias no prevenidas.


Juan Alvarez en su ”Historia de Rosario” reproduce un informe del Senado de la Nación donde comenta que “se había perdido la noción del valor del dinero; cien, doscientos mil pesos se ganaban o perdían en una hora en la Bolsa; familias con quinientos mil pesos de capital eran consideradas pobres y al que no hablara de millones se le daba patente de idiotismo. Con esta coyuntura surge una profesión que perdurará por años: el agiotista”.


El mismo historiador agregaría con respecto al accionar del gobierno de Juárez Celman “sobre vientos del liberalismo ha sido implantada (...) la riqueza fácil, las comodidades que producen una atmósfera de amable tolerancia en materia de moral y la convicción de que cimenta la vida superior, gastar mucha, muchísima plata”.


Federico Pinedo juzga la acción de aquella época. “Quiso hacerse por el país demasiado y de golpe. (...)Más oportuno y aleccionador es mostrar lo que se logró y no lo que dejó de hacerse. Mucho fue lo que se logró y sería injusto entonces negarle a Juárez Celman, que tanto creyó en el porvenir del país y se dio con optimismo temerario a la riesgosa tarea de convertir sus sueños en realidades”.


El 1° de setiembre ante un movimiento de oposición reunido en el Jardín Florida que daría lugar después al nacimiento de la Unión Cívica Radical más el estallido revolucionario que durara tres días en el centro de Buenos Aires, presentó la renuncia a la primera magistratura el 6 de agosto de 1890.

 


Bibliografía:
Rivero Astengo Agustín: Juárez Celman (1844 – 1909.) Estudio histórico y documental de una época argentina. Pág. 39 Edit. Kraft Ltda. Buenos Aires, 1944.
Caillet Bois Ricardo R: “Presidencia de Juárez Celman”. Academia Nacional de la Historia, “Historia Argentina Contemporánea 1862 – 1930”. Vol. I, 1a.sección, pág. 352.
Pinedo Federico: “Siglo y medio de Economía Argentina” Méjico. 1961. Pág. 59.

Juárez Celman. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. desde 100 Bis hasta 1200 Bis, a la altura de Córdoba 8700; Juan B. Justo 8700.
Se le impuso ese nombre por Ord.
Recuerda a Miguel Juárez Celman (1844 – 1909) presidente de la República desde 1886 a 1890.