JUAN MANUEL de ROSAS (1793 - 1877).

Su vida y obra es un tema muy controverstida, según los historiadores argentinos. 
Unos .lo ensalzan y lo destacan como defensor de nuestra soberanía; otros no le quitan el mote de dictador asesino de todos aquellos que no compartían su ideario punzó, obligando a numerosos hombres dignos a abandonar el terruño, porque no querían morir. Muchos no volvieron. 
Yo en todos mis textos, he tratado de manifestar imparcialidad política y social.

 

Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio nació el 30 de marzo de 1793 en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata.
Su nacimiento se produjo en el solar de propiedad de su madre, Agustina López de Osornio, que había habitado su abuelo materno Clemente López de Osornio, situado en la calle que en ese entonces se denominaba Santa Lucía, actual calle Sarmiento entre las calles Florida y San Martín, en la ciudad de Buenos Aires.

Era hijo del militar León Ortiz de Rozas (Buenos Aires, 1760-1839) - cuyo padre era Domingo Ortiz de Rozas y Rodillo (Sevilla, 9 de agosto de 1721 - Buenos Aires, 1785) y el abuelo paterno, Bartolomé Ortiz de Rozas y García de Villasuso (n. Rozas del valle de Soba, España, 4 de septiembre de 1689) y, por lo tanto, León era un sobrino nieto del conde Domingo Ortiz de Rozas, gobernador de Buenos Aires de 1742 a 1745 y capitán general de Chile desde 1746 hasta 1755 .

Por lo cual pertenecía al linaje de los Ortiz de Rozas que tienen su origen en el pueblo de Rozas del valle de Soba, en La Montaña de Castilla la Vieja - actual Cantabria - perteneciente a la Corona de España.

Ingresó a los ocho años de edad en el colegio privado que dirigía Francisco Javier Argerich (1765-1824), si bien desde joven demostró vocación por las actividades rurales, le seducía la labor de los peones.

Iinterrumpió sus estudios para participar, contando con trece años de edad, en la Reconquista de Buenos Aires en 1806 y posteriormente se enroló en la compañía de niños del Regimiento de Migueletes, combatiendo en la Defensa de Buenos Aires en 1807, ambos hechos durante las invasiones inglesas, donde fue distinguido por su valor.​

Más tarde Rosas retirado en el campo de su madre, una gran estancia de la pampa bonaerense, contando con 17 años, se mantuvo al margen de los acontecimientos políticos,incluso los que culminaron con la Revolución de Mayo de 1810.

En 1813, pese a la oposición materna - que Rosas venció al hacer creer a su madre que la joven estaba embarazada - se casó con Encarnación Ezcurra, con quien tuvo tres hijos: Juan Bautista, nacido el 30 de julio de 1814, María, nacida el 26 de marzo de 1816 y fallecida al día siguiente, y Manuela, conocida como Manuelita y nacida el 24 de mayo de 1817, quien luego sería a lo largo de su vida,su compañera inseparable.

Poco después, debido a un entredicho que tuvo con su madre, devolvió a sus padres los campos que administraba para formar sus propios emprendimientos ganaderos y comerciales.
Además se cambió el apellido “Ortiz de Rozas” por “Rosas”, cortando simbólicamente la dependencia de su familia.

Fue administrador de los campos de sus primos Nicolás y Tomás Manuel de Anchorena; este último ocuparía cargos importantes dentro de su gobierno, ya que Rosas siempre le tuvo un especial respeto y admiración.
Acumuló una gran fortuna como ganadero y exportador de carne vacuna, distante de los acontecimientos emergentes que condujeron al Virreinato del Río de la Plata a la emancipación del dominio español en 1816.

Por esos años conoció al doctor Manuel Vicente Maza, quien se convirtió en su patrocinador legal, en especial en una causa que sus propios padres habían entablado contra él.
Más tarde fue un excelente consejero político.

En 1818, por presión de los abastecedores de carne de la capital, el Director supremo rioplatense Juan Martín de Pueyrredón tomó una serie de medidas en contra de los saladeros.
Rápidamente, Rosas cambió de rubro: se dedicó a la producción agropecuaria en sociedad con Dorrego y los Anchorena, que también le encargaron la dirección de su estancia Camarones, al sur del río Salado.

Al año siguiente compró la estancia Los Cerrillos, en San Miguel del Monte., organizando una compañía de caballería (aumentada al poco tiempo a regimiento), los Colorados del Monte, para combatir a los indígenas y a los cuatreros de la zona pampeana. 
Aclaremos que con los indios, Rosas supo dominar sus violentos ataques porque a la orilla de sus propiedades, los abastecería de bolsas de maíz y yerba, cueros. caballos y ganado vacuno, apaciguandor sus necesidades, evitando así los malones y sus depredaciones.
Fue nombrado su comandante, y alcanzó el grado de Teniente coronel.
Por esos años escribió sus famosas Instrucciones a los mayordomos de estancias, en la que detallaba con precisión las responsabilidades de cada uno de los administradores, capataces y peones.

.Participó en la victoria de Dorrego en el combate de Pavón pero junto a su amigo Martín Rodríguez se negó a continuar la invasión hacia Santa Fe, donde Dorrego fue derrotado completamente en la batalla de Gamonal.

.Los cronistas de esos días recordaron la disciplina que reinaba entre los gauchos de Rosas,​que fue ascendido al grado de coronel. Con Martín Rodríguez, el grupo de los estancieros empezó a tener un papel público.

Con apoyo de Rosas y otros estancieros fue electo gobernador de la Provincia de Buenos Aires, su colega el general Martín Rodríguez.
En 1820 concluyó la etapa del Directorio con la renuncia de José Rondeau a consecuencia de la Batalla de Cepeda que dio paso a la Anarquía del Año XX.
Fue en esa época que Rosas comenzó a involucrarse en la política, al contribuir a rechazar la invasión del caudillo Estanislao López al frente de sus Colorados del Monte

También fue parte de las negociaciones que concluyeron con el Tratado de Benegas, que puso fin al conflicto entre las provincias de Santa Fe y Buenos Aires. Fue el responsable del cumplimiento de una de las cláusulas secretas del mismo: entregar al gobernador Estanislao López 30.000 cabezas de ganado como reparación de los daños causados por las tropas bonaerenses en su territorio.
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Entre 1821 y 1824 compró varios campos más, especialmente la estancia que había sido del virrey Joaquín del Pino y Rozas (conocida como Estancia del Pino, en el partido de La Matanza), a la que llamó San Martín en honor del general José de San Martín.

Los desórdenes producidos por la Anarquía del Año XX habían dejado desguarnecida la frontera sur, por lo que habían recrudecido los malones
En 1823 Martín Rodriguez fundó Fuerte Independencia, la actual ciudad de Tandil. En casi todas estas campañas lo acompañó Rosas,

 

En 1828, Rosas era un dirigente militar, alineado con la corriente federalista, proteccionista, adversa a la influencia foránea y a las iniciativas de corte librecambistas preconizadas por el partido unitario.

Terminada la Guerra del Brasil, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Dorrego por una intensa presión diplomática y financier - firmó un tratado de paz que reconoció la independencia de Uruguay, y la libre navegación del Río de la Plata y de sus afluentes solo por parte de la Argentina y del Imperio del Brasil, pero por el término acotado de quince años; lo que fue visto por los miembros del ejército en operaciones como una traición.

En respuesta, la madrugada del 1 de diciembre de 1828, el general unitario Juan Lavalle tomó el Fuerte de Buenos Aires y reunió a miembros del partido unitario en la iglesia de San Francisco -nominamente como representación del pueblo - siendo elegido gobernadorLavalle, con sus tropas se dirigió a la campaña para enfrentar a las fuerzas federales de Rosas y Dorrego, a quienes atacó sorpresivamente en la batalla de Navarro, derrotándolos.

 

Debido a la disparidad existente entre las aguerridas y experimentadas fuerzas sublevadas bajo el mando de Lavalle, con respecto a las milicias que defendían al gobernador Dorrego, Rosas le aconsejó a este retirarse a Santa Fe, para unir fuerzas con las de Estanislao López, pero el gobernador se negó.
Mientras Rosas se retiró a Santa Fe con aquel propósito, Dorrego decidió refugiarse en Salto, en el regimiro..

Lavalle, influido por el deseo de venganza de los ideólogos unitarios, ordenó su fusilamiento y se hizo cargo de toda la responsabilidad

El gobierno de la provincia
El primer gobierno de Rosas en la provincia de Buenos Aires fue un gobierno «de orden»; no fue una tiranía despótica, aunque más tarde los historiadores harían extensivas a su primer gobierno algunas características del segundo.

No obstante, la supremacía lograda no estuvo asociada a un apoyo incondicional de toda la población. Rosas debió enfrentar, por el contrario, una dura resistencia durante el curso de su gobierno.

.En su lugar fue electo Juan Ramón Balcarce, importante militar de la época de la Guerra de la Independencia Argentina y jefe de un grupo federal no rosista, a quien Rosas entregó el gobierno el 18 de diciembre de 1832.

 

El 6 de febrero de 1833 fue aprobada la ley que autorizaba al Poder Ejecutivo a negociar un crédito de un millón y medio de pesos m/c, para costear los gastos de la expedición al Desierto-​

 

La columna que hizo la mayor parte de la campaña fue la del este, al mando del propio Rosas.

 

Este se estableció a orillas del río Colorado ―cerca de la actual localidad de Pedro Luro― y envió cinco columnas hacia el sur y hacia el oeste, que consiguieron derrotar a los caciques más importantes. A continuación firmó tratados de paz con otros, secundarios hasta entonces, que se convirtieron en útiles aliados. Al año siguiente se sumó el más importante de ellos, Calfucurá.

Durante los primeros años de su segundo gobierno, la política de Rosas para con los indígenas alternó tratados de paz y donaciones con campañas de exterminio. Solo después de la crisis que comenzó en 1839 la cambió por una política de paz permanente.

La campaña también incorporó científicos que reunieron información sobre la zona recorrida, pero las regiones desérticas quedaron en manos de los indígenas. Recibió además la visita del científico Charles Darwin, quien en su diario de viaje describió parte de la campaña:

 

Lo más importante que logró Rosas fue poner de su lado al ejército, a los estancieros y la opinión pública. Y el agradecimiento de las provincias de Mendoza, San Luis, Córdoba y Santa Fe, que se vieron libres de saqueos importantes por muchos años. Sin embargo, el único grupo de aborígenes que no fue totalmente dominado, los ranqueles, siguió siendo visto como un problema para los habitantes de estas provincias.

El precio a pagar por la paz fue sostener a las tribus amigas con entregas anuales de ganado, caballos, harina, tejidos y aguardiente. A partir de este momento, las tribus cazadoras dependieron de las entregas de alimentos, y fueron considerados por los bonaerenses como costosos parásitos del erario público, olvidando que ―desde el punto de vista de Rosas - los pagos eran un precio a pagar por el uso de territorios que ellos consideraban suyos.
Esta actitud pacificadora, y el cumplimiento de los pactos celebrados, le ganaron a Rosas el respeto de algunos de los jefes de los indios amigos. Cuando este asumió por segunda vez la gobernación de la provincia, el cacique Catriel en Tapalqué declaró:
Juan Manuel es mi amigo. Nunca me ha engañado. Yo y todos mis indios moriremos por él. Si no hubiera sido por Juan Manuel no viviríamos como vivimos en fraternidad con los cristianos y entre ellos. Mientras viva Juan Manuel todos seremos felices y pasaremos una vida tranquila al lado de nuestras esposas e hijos

Al estallar un conflicto que se había suscitado entre Salta y Tucumán, Rosas logró que el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Vicente Maza, enviara como mediador al general Facundo Quiroga, que residía en Buenos Aires.
En el trayecto, este fue emboscado y asesinado en Barranca Yaco, provincia de Córdoba, el 16 de febrero de 1835 por Santos Pérez, un sicario vinculado a los hermanos Reynafé, que gobernaban Córdoba.

La muerte de Quiroga provocó un clima de inestabilidad y violencia, por lo que Maza presentó su renuncia el 7 de marzo de ese año. La Legislatura de Buenos Aires llamó a Rosas para que se hiciera cargo del gobierno provincial.
Rosas condicionó su aceptación a que se le otorgase la “suma del poder público»”, por la cual la representación y ejercicio de los tres poderes del estado recaerían en el gobernador, sin necesidad de rendir cuenta de su ejercicio. La legislatura aceptó esta imposición, dictando ese mismo día la correspondiente ley.

No disolvió la legislatura ni los tribunales; por el momento, la suma del poder aparecía como la sanción legal del carácter excepcional que tenía su mandato. La naturaleza dictatorial de esa institución política afloraría más tarde, cuando Rosas hiciera uso de todo ese poder.

Por otro lado este asesinato le dio a Rosas la oportunidad única de no compartir el mando del partido federal, que hasta entonces se había repartido con Quiroga y López. Este, en tanto que protector de los Reynafé, quedó muy debilitado; y moriría a mediados de 1838. Incluso los caudillos con poder propio cayeron en su órbita, como Juan Felipe Ibarra, de Santiago del Estero, y José Félix Aldao, de Mendoza.

Debido a que el país no contaba por entonces con una constitución propia - su caída sería, en 1853, condición necesaria para su sanción - los poderes de los que gozó Rosas en su segundo mandato han sido superiores a los de un presidente de facto, ya que dentro de estos incluyó el de administrar justicia.

 

Antes de asumir como gobernador, el Restaurador exigió que se realizara un plebiscito que confirmara el apoyo popular a su elección. El plebiscito se realizó entre los días 26 y 28 de marzo de 1835 y su resultado fue 9.713 votos a favor y 7 en contra. Por esos tiempos la provincia de Buenos Aires contaba con 60.000 habitantes, de los cuales no accedían al sufragio las mujeres ni los niños.

 

Aunque los intervencionistas no consiguieron derrocar a Rosas, en 1850 Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, se rebeló con el apoyo de los unitarios y de los Gobiernos de Brasil y de Montevideo, invadió Santa Fe, marchó sobre Buenos Aires y derrotó a las tropas de Rosas en la batalla de Caseros (1852).

 

Rosas, cuya base popular se había visto deteriorada por la política fiscal que cargaba la financiación del déficit sobre las clases más humildes, huyó entonces a Gran Bretaña; en 1857 fue juzgado y condenado a muerte en rebeldía por el Senado y la Cámara de Representantes. Perdida toda su influencia, pasó los últimos veinte años de su vida en el exilio.

 

 

Bibliografía:
Barba EnriqueM. Quiroga y Rosas Ed. Palmar.Buenos Aires,1974.
Ibarguern Carlos: Rosas.Buenos Aires,1935.
Dellepiane Antonio:Rosas.Buenos Aires,1956.

Rosas Juan Manuel de. Calle.Topografía:
Corre de N. a S. a la altura de calle Córdoba 500; Pellegrini 500:
Se le impuso ese nombre por Ley 3737 por derogación del D.626/76 y se estableció la vigencia de la 2085/74.
Recuerda a Juan Manuel de Rosas(1793-1877) militar, político y estanciero argentino. Siendo muy joven, durante las invasiones inglesas participó activamente de la defensa en el regimiento de Migueletes de Caballería. A partir de 1820 participó nuevamente de la actividad política.