JEAN JAURÉS (1859 - 1914)

 

Las luces del Centenario atrajeron hacia Buenos Aires  y  al Plata a muchos viajeros ilustres. Los argentinos querían demostrar a los extranjeros que teníamos un gran país.

Arribaron hombres europeos por entonces admirados políticamente de tendencia socialista, entre ellos Anatole France, Blasco Ibañez y Jean Jaurés.

"Con un sombrero de paja brasilero y una levita negra y demodeé, parecía Jean Jaurés un burgués pacífico de París.

Abundante cabellera, poblada barba de dorada blancura y entre ellas los ojos severos de la fisonomía... Expresaban la fuerza de que está animado su organismo presentándolo bajo la verdadera luz... El hombre sin pretensiones, naturalmente sencillo se exteriorizaba en el desaliño de toda su persona." - Así escribió el 4 de septiembre de 1911, en Montevideo un cronista rioplatense con motivo de la llegada del famoso jefe socialista a estas latitudes.

Primero arribó a Montevideo donde convocó apenas llegado a una conferencia de prensa que por entonces resultaba una novedad en América.

Llegó a Buenos Aires el 12 de septiembre y el Dr. Juan B. Justo, líder del partido Socialista, se convirtió en su virtual cicerone.

Al igual que sus compatriotas Anatole France y George Clemenceau dio plurales conferencias en el Odeón, siempre a sala colmada.

Joaquín de Vedia pintó una imagen vívida del conferencista así: "Jean Jaurés era de mediana estatura, sin ninguna elegancia natural ni adquirida, gordo de cuello corto y de tez rojiza... Vestía mal, muy mal, con descuido verdadero, es decir, no afectado."

El mismo crítico definió a las exposiciones así: "El auditorio electrizado por la elocuencia generosa del tribuno, la amplitud de su criterio y la información segura de su estudio, aplaudió de pie cuando hubo terminado su magnífica conferencia."

Expuso en español, idioma que habría aprendido antes de venir y siempre se manifestó admirador del gran estadista Alberdi al decir: "El pensador argentino no tan sólo predicó contra el coche sangriento de hermanos entre sí, sino contra la paz armada que cuesta anualmente a Europa ocho mil millones de francos y es una permanente guerra sin pólvora de los gobiernos a los pueblos.
Alberdi comprendía que la civilización necesita vitalmente del trabajo y que el trabajo no puede subsistir sin la paz y sin la seguridad que nunca debe ser alterada."

Su última charla fue de carácter popular y la dio en el Coliseo y como broche final dijo: "El concepto de solidaridad humana es una aspiración generosa que se trocará en realidad cuando el hombre viva plenamente su destino y cuando deje de considerarse enemigo del hombre."

Tres años después cayó  asesinado en la víspera de la Gran guerra, el 31 de julio de 1914 cuando se hallaba en el café Croissant de Montmarte (París).

 

Bibliografía:
Giusti Roberto: "Visto y vivido" Bs. As., Editorial Losada 1965.
Diario La Prensa, septiembre - octubre de 1911.

 

Jaurés. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 5100 hasta 6400, a la altura de Felipe Moré 3100.
Carece de designación oficial y es conocida por cortada Jean Jaurés.
Recuerda al sociólogo francés Jaurés (1859 - 1914) muerto por un asesino cuando trataba de impedir en Francia la catástrofe de la Primera Guerra Mundial (1914 - 1918).